Abortistas en TV3, comentarios a cámara apagada

El pasado viernes fui invitado a participar, en representación de E-Cristians, en un debate sobre los límites del aborto en TV3, la televisión autonóm…

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El pasado viernes fui invitado a participar, en representación de E-Cristians, en un debate sobre los límites del aborto en TV3, la televisión autonómica catalana.

 

El escándalo internacional que ha supuesto la investigación de un equipo de la televisión pública danesa sobre las prácticas del doctor Carlos Morín en sus clínicas barcelonesas ha provocado la ruptura de la ley del silencio que reinaba -con la excepción de ForumLibertas- en los medios públicos y privados de Cataluña.

 

Los otros asistentes al debate fueron Santiago Barambio, de la Asociación de clínicas acreditadas para la interrupción del embarazo; Regina Bayo, psicoanalista; Judit Jané, abogada penalista; e Isabel Viladomiu, psicóloga.
 
¡Que se extingue el langostino!

 

Mientras ya estábamos en el plató pudimos contemplar en directo una entrevista en la que se nos alertaba sobre la desaparición de determinadas especies marinas en los próximos 40 años, por efecto del cambio climático y la degradación ecológica, hecho que parecía preocupar mucho a algunos de mis contertulios.

 

En mi primera intervención ya hice constar que me parecía surrealista, después de constatar el malestar por la extinción del langostino, abordar un problema como el aborto, que en el 2006 alcanzará la cifra de 95.000 intervenciones en España y que, entre otras muchas consecuencias, plantea un grave problema de natalidad que puede acarrear la quiebra del sistema de pensiones en menos de 15 años.
 
En fin, que vivimos en una sociedad extraña y contradictoria, enferma hasta la médula, que se obsesiona por el precio de las gambas y que esconde la cabeza ante algo tan grave como que una mujer embarazada de 30 semanas (¿cuántos sietemesinos conoce usted que nacieron sanos y hoy se encuentran perfectamente?) pueda deshacerse del niño que lleva en sus entrañas por un módico precio de 4.000 € y, eso sí, un poco de “burocracia” consistente en contestar un test que acredite el grave peligro para la salud psíquica de la madre.
 
Pero en el debate, y también fuera del plató, pude escuchar algunas “perlas” que me gustaría compartir con los lectores de ForumLibertas.

 

¿Conspiración e-cristianodanesa?
 
El moderador del espacio, Josep Cuní, acusó, con una sonrisa en los labios, a E-Cristians de estar detrás del reportaje de la televisión danesa para hacerse promoción. Nada más lejos de la realidad, aunque es cierto que E-Cristians ha interpuesto una denuncia ante el Colegio de Médicos por la actuación del Dr. Morín.

 

Lo que resulta lamentable es que una televisión pública de un país como Dinamarca, donde hace 20 años ya era posible abortar (cuando en España estaba totalmente prohibido), lleve a cabo una investigación como ésta mientras los medios de comunicación de aquí sólo despiertan de su letargo a remolque de sus colegas escandinavos que, mira por dónde, vienen a darnos lecciones de moral.

 

Según Cuní, las limitaciones de los medios públicos catalanes vienen determinadas por el Consell Audiovisual de Catalunya (CAC), que prohíbe la utilización de la cámara oculta en los reportajes. O sea, que abortar con 30 semanas no es un problema, pero investigar con cámara oculta sí. Insisto, extraño mundo en el que nos ha tocado vivir.

 

La competencia en el sector aborto


En cuanto a mis compañeros de tertulia, el doctor Barambio, defensor acérrimo del aborto libre y gratuito en España, reconoció que las clínicas del doctor Morín no forman parte de la asociación que él preside y por tanto escapan a su control. Ya fuera del plató, nos confesó que las prácticas de este médico peruano son conocidas entre la profesión desde hace años, aunque nadie se atreve a denunciarlas por falta de pruebas.

 

Sin embargo, cuando le pregunté qué haría él si se le presentara una mujer embarazada de 30 semanas con voluntad de abortar, me contestó, sin inmutarse, que su paciente en ese caso es la mujer, y por tanto su obligación como médico es velar por los intereses de su paciente. En cambio, si se tratara de un parto, entonces tendría dos pacientes (la mujer y el feto), por lo que su actuación sería completamente diferente. La verdad, no supe qué decir.
 
Por lo que respecta a Regina Bayo, psicoanalista, su intervención nos dejó a todos los que la escuchamos en el plató, incluidos regidores, cámaras, periodistas y al propio moderador, absolutamente estupefactos.

 

Su argumentación para defender el aborto sin límite alguno de plazo consiste en otorgar a los factores psicológicos el máximo valor, por encima de los condicionantes biológicos, de manera que una depresión puede justificar sin ninguna duda un aborto, aunque el feto esté totalmente sano y pueda ser perfectamente viable fuera del seno materno.

 

Según esta experta, no existe un vínculo psicológico entre una madre y el niño que lleva dentro, sino que ese vínculo se va construyendo después, por lo que es lícito eliminar ese feto en cualquier momento ante una posibilidad de “muerte” psicológica de la mujer (que puede ser provocada por cualquier alteración psíquica producida por el embarazo). Una vez más sobran comentarios.

 

Una ley injusta y con agujeros
 
El resto de participantes en el debate dejamos bien definida nuestra posición. El aborto sigue siendo un delito en España, tipificado en el Código Penal, que lo despenaliza (es decir, lo declara no punible) en tres supuestos muy concretos.

 

El gran fraude que representa la aplicación de esta ley (el escándalo destapado por los daneses no es más que la punta del iceberg) es que el 98 por ciento de los abortos en España se llevan a cabo acogiéndose a la necesidad de evitar un peligro grave para la salud psíquica de la embarazada. En ese caso, la ley no prevé plazo límite.

 

Sí hay plazo límite en los otros dos supuestos: 12 semanas en caso de violación y 22 semanas cuando se presume que el feto nacerá con taras físicas o psíquicas. De manera que un feto sano de más de 22 semanas puede eliminarse mediante la presentación de un dictamen médico que acredite el peligro grave para la salud física o psíquica de la madre.
 
Es urgente una revisión de la ley y en cualquier caso una aplicación estricta de la normativa vigente que impida una interpretación tan alejada de la voluntad del legislador. Los que defendemos el derecho a la vida, sin límites, hemos de conseguir, al menos y de momento, que el aborto en España se lleve a cabo con los límites que marca la ley.   
 
Josep-Manuel Silva Alcalde
Abogado y periodista

 

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