El aborto y el arte de hacer una buena ley

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Había una vez un viejo artista que para pintar utilizaba una curiosa técnica. El anciano, medio ciego por la edad y consciente de que la realidad a través de los lentes que utilizaba para vislumbrar el paisaje que quería retratar estaba siempre marcada por ese vil cristal, no acababa un cuadro antes de haber observado lo retratado a través de, como mínimo, 3 cristales diferentes más.

El primero, le presentaba el paisaje desde lejos. Este le permitía ver el contexto general del paisaje, sus límites y colores predominantes. El segundo, le acercaba la perspectiva un poco más; así podía empezar a pintar los primeros detalles a grandes rasgos, sin profundizar las particularidades de cada forma. El tercero, que le acercaba todavía más, ya le dejaba entrever los detalles más insignificantes de cada figura, pudiéndolas representar de la forma más fidedigna posible.

Mucho deberíamos aprender de este viejo pintor, sobre todo a la hora de legislar. De hecho, uno de los primeros problemas que nos encontramos en el problema del aborto es que, según las gafas que nos pongamos, veremos una realidad u otro. Unas realidades distintas, pero igual de reales, que hay que tener en cuenta a la hora de regular.

Tanto la perspectiva proabortista como alguna de las perspectivas que de este drama tienen algunos católicos provida son total y absolutamente equivocadas por una razón muy sencilla: no son capaces de representar toda la realidad que amaga este hecho, pues el que las juzga como válidas solo se ha puesto una de las gafas de pintor, cuando debería haberse puesto, como mínimo, las tres, una detrás de la otra.

La perspectiva abortista se equivoca de forma flagrante por una razón muy sencilla. Únicamente toma como válida la perspectiva de la madre que encuentra como un problema un embarazo no deseado, sea por las circunstancias externas que lo rodean o por las condiciones físicas con las que viene el nuevo ser al mundo.

Desde este punto de vista, el niño no es tomado en consideración. No tienen ningún derecho porque no es considerado persona. Flagrante error puesto que, al presentar un ADN nuevo y diferente al de sus padres, al funcionar de forma autónoma aunque dependiente, se erige a sí mismo como nuevo sujeto que, al ser de la raza humana (cosa innegable hasta para un abortista), adquiere los mismos derechos que el resto de sujetos de su especie, empezando por el de la vida.

Muchos abortistas aseguran que, como el feto todavía depende de la madre o forma parte de alguna manera de ella, esta tiene capacidad de decisión sobre él, pudiendo tener el derecho a “expulsarlo” o eliminarlo como aquel que se corta un brazo a sí mismo.

Este argumento no es válido pues, igual que yo no soy mi casa por mucho que dependa de ella para vivir con dignidad, tampoco el feto es su madre, por mucho que dependa de ella para subsistir. De la misma manera, la dependencia tampoco es una razón de peso, pues un niño de 5 años depende de sus padres y por muy dependiente que sea ellos no tienen derecho a hacerlo desaparecer, por mucho que les pueda llegar a estorbar.

Tampoco tienen un argumento válido aquellos antiabortistas que presentan a la madre que aborta como una criminal. Siendo cierto que comete un asesinato, hay que tener en cuenta que una persona debe ser juzgada según sus circunstancias. “Yo soy yo y mis circunstancias” que decía Ortega y Gasset; y tenía mucha razón.

Si tenemos en cuenta las circunstancias que llevan a la mayoría de mujeres a abortar veremos cómo la decisión que han tomado no ha sido libre, sino condicionada por un drama económico, familiar o social.

Igual que el que roba por hambre no es un ladrón, sino un pobre desgraciado, la que asesina por inconsciencia, sin saber lo que hace o arrollada por presiones sociales o circunstanciales no puede ser considerada como una asesina como tal.

Para hacer una buena ley que realmente soluciones el tema del aborto, hay que ponerse como mínimo dos gafas: las que miran desde la perspectiva de la madre y las que miran desde la perspectiva del niño. Si no, es imposible que solucionemos este tema.

Si por algo se han caracterizado las últimas leyes que se han aprobado en razón del aborto, es por no tener en cuenta ni una ni la otra perspectiva.

Una reforma que regule el aborto de manera real, tendría que tener dos ejes básicos: la protección de los derechos del niño, en especial del derecho de la vida y la protección general a la madre, la otra gran víctima de este drama.

Solo se evita un aborto si se le presentan a la madre las circunstancias necesarias para que pueda tener el niño. La prohibición de abortar, si no viene acompañada de la promoción y protección económica, social y psicológica de la madre, es estéril.

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11 Comments

  1. 2

    Hola, yo entiendo que la mujer se vea abocada a abortar, por que la han violado, viene el feto con enfermedad incurable, se vive en situacion economica precaria, etc… si yo lo entiendo, pero si la madre no es una asesina, al menos sera una homicida o feticida, porque tampoco justificaria a quien entra con un arma a robar un banco porque tiene a la familia en la calle sin comer y por accidente se le dispara el arma matando al empleado.
    Yo soy pro vida y lo que nunca entenderé es por qué antes de matarlo no se piensa en que otras personas pueden quererle y se da una oportunidad al verdadero inocente y victima, o sea al hijo, y nadie me va a hacer entender jamas, que haya algo que valga más que la propia vida que no sea el Amor. Ademas no entiendo tampoco como nos quejamos de la violencia de genero contra las mujeres y vemos correcto quitarle la vida a un ser humano EN EL VIENTRE DE SU MADRE. Mi apoyo a las mujeres que luchan por su marido y sus hijos, formando familias donde germine una sociedad mas justa y equitativa, y eso no se consigue permitiendo que las aborten a sus hijos, mas bien, la sociedad debe acoger al nuevo individuo con las mejores condiciones y garantias de su desarrollo como persona no como animal de consumo o capricho.

  2. 3

    Buen artículo, bien razonado, salvo el error de poner a los abortistas y los próvida al mismo nivel, y no transcender. Es un asesinato y la madre vivirá un drama personal que le durará toda la vida (eso no se le dice), porque dentro de si sabe que ha matado a su hijo. Los clásicos dicen “castiga la falta y perdona al que la comete”, no se trata de criminalizar a la madre que aborta, se trata de aceptar que el no nacido ya existía en el eterno presente de Dios, que Dios tiene un plan para esa criatura desde la eternidad. Como decía madre Teresa, cuando la preguntaron porque había en el mundo aun tantas enfermedades y tanta decadencia, y dijo porque habían sido abortados los que en el plan perfecto de Dios debían descubrir, inventar, sanar, ayudar, etc.
    Un buen ejemplo es Steve Jobs, iba a ser abortado, pero fue dado en adopción, hoy tenemos la informática que tenemos y los móviles inteligentes por él, Apple inventó la informática moderna. Pero no puedes poner al mismo nivel de “perspectiva” a dos opuestos, y más cuando el aborto es una aberración, una maldición para las sociedades modernas, quizá el mayor mal de nuestros tiempos porque es manifiesto, se calcula unos 75 millones de abortos en el mundo, cada año, exactamente los mismos muertos de la 2ª guerra mundial. Y un mal moral mayor porque los niños abortados no se han podido defender. Y ojo los católicos pecamos por omisión, nuestra actuación, apoyo decidido, dar dinero, ayudar como sea a los grupos próvida debe ser total.
    Pero muchos dicen, si está mal el aborto y no hacen nada, no se manifiestan, no se apuntan a alguna asociación provida, no votan a conciencia, no exhortan a todo el mundo contra la ideología de género, etc.
    En este tema no se puede ser equidistante, ni relativo, ni es un problema de perspectiva, yo jamás he demonizado a la madre que aborta, y como yo la mayoría que apoyamos a los grupos próvida, somos conscientes que la madre no encuentra apoyos en las leyes ni en el estado para seguir adelante con el embarazo.

  3. 4

    A mí este planteamiento me presenta una dificultad. Cuando una mujer que ha abortado se confiesa ante un sacerdote, arrepentida de la atrocidad que ha cometido, se culpa a sí misma de lo que ha hecho, no culpa a nadie, ni a las leyes, ni a la sociedad, ni al dinero, pues si considerase que estos son los culpables, su confesión no tendría sentido. En estos casos el sacerdote tengo entendido que remite el caso al obispo, donde es estudiado y considerado. La duda que me queda es de donde le proviene ese sentimiento de culpabilidad a esa mujer, pues si ella no es responsable en última instancia, ¿de que se arrepiente?. Aceptemos que cuando decidió abortar no actuó en algún grado libremente sino únicamente sometida por sus circunstancias, y consideremos si su arrepentimiento sí es una demostración de libertad. Al reflexionar me queda que si no es culpable, su arrepentimiento no será nunca ejercido en plena libertad, sino sometida asimismo a presiones externas, las cuales no alcanzo ni a imaginar. Dicho lo cual, ni fue libre al abortar ni lo está siendo al llorar, lo cual es una incongruencia manifiesta. Dicho de otro modo, si ella no es culpable en algún grado de la muerte de su hijo, es mentira que la verdad te hace libre.

    • 5

      Para Luis j, lo primero es que la verdad del feto es que esta vivo y eso le hace libre pues ES, EXISTE Y EVITAN QUE NAZCA, y LE RECUERDO QUE EXISTEN ABORTOS NATURALES Y QUE UNA MUJER NO SE TIENE QUE CONFESAR ESOS ABORTOS PUESTO QUE NO SON PECADO. Creo que te has salido totalmente del tema porque la libertad se expresa cuando quien la ejerce la pone en sus actos a traves de la voluntad, inteligencia y memoria, o sea, todo su ser, o si lo quieres mas claro, cuando se opone con plena conciencia a lo natural (de hecho eso es el pecado), o sea se opone a que nazca el hijo que lleva dentro, y la libertad del hijo le hace libre porque el quiere la vida y se desarrolla para ello dentro de la madre. La libertad de la madre es dejar actuar a la naturaleza puessto que tiene sus reglas y ni la propia libertad del hombre está por encima de ellas, solo Dios puede decirle al vino que se convierta en su sangre y a una hostia que se convierta en su cuerpo, eso se llam transustanciacon de las especies naturales en espirituales. Tu planteamiento me parece muy equivocado por no decir retorcido y perverso.

  4. 8

    “Yo soy yo y mis circunstancias” no es un escudo tras el que ocultar nuestras responsabilidades. El ser humano, única especie con capacidad de distinguir el bien del mal con solas sus armas naturales, máxime en caso tan flagrante como la muerte de un hijo nonato, es el responsable de gestionar esas circunstancias, las cuales no han de ser determinantes en nuestro obrar de manera definitiva. Ortega, con esas palabras quiere significar las diferencias en el desarrollo de la personalidad de manera que esas circunstancias llegan a formar parte integrante de esa personalidad como influencia pero no como intendencia, quedando ésta bajo el imperio de la conciencia. No es cierto que se evite un aborto solo si se le presentan a la madre las circusntancias necesarias para poder tener al niño. A la larga, conociendo nuestra inclinación al pecado, éste argumento acabaría quedando diluido en nuestra debilidad moral tan proclive a la comodidad. Resulta mucho más efectivo implantar en las conciencias la verdad del aborto provocado, y es que éste es la muerte violenta de un ser humano en su etapa más temprana. Y una ley que consagrara el derecho a la vida ayudaría en ese empeño. No olvidemos que la vida jamás de los jamases debiera ser objeto de legislación, salvo para la protección de la del más débil. Ni siquiera el derecho a la vida debiera ser nunca mencionado, pues no es derecho sino regalo. El derecho puede ser impuesto de manera coactiva. Es absurdo plantear eso en la llegada a la vida.

  5. 9

    La consideración de Promoción y Protección social, económica y psicológica es muy “etérea ” porque es difícil encontrar algo que contente a todos.Por tanto siempre quedará un hueco para la justificación del aborto.
    El aborto es un asesinato y como tal hay que prohibirlo. La LEY DEBE PROHIBIRLO . Cuando se juzgue será el momento de estudiar las circunstancias y así graduar las penas a los culpables

  6. 10
  7. 11

    Lema de las asesinas intrauterinas: “Mi cuerpo, mi decisión. Si esa masa viva no me estorba, le hago el favor de dejarla vivir; si me estorba, la mato”.
    Si el bebé pudiera hablar, diría: “Mi cuerpo, mi decisión. No puedes asesinarme; espera que yo decida. No te dije que me trajeras al mundo, pero me trajiste. Si te sientes gran persona, demuéstralo afrontando los efectos de tus actos y deja de quejarte de lo que causaste”.

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