Apología pro vita sua, de John Henry Newman

La conversión de John Henry Newman al catolicismo produjo una honda conmoción en Inglaterra. Newman había sido uno de los l&iacut…

La conversión de John Henry Newman al catolicismo produjo una honda conmoción en Inglaterra. Newman había sido uno de los líderes del ‘Movimiento de Oxford’ y su popularidad y prestigio le hicieron blanco de acusaciones sin fundamentos. En una época en la que el honor, por cuanto este hace referencia al valor de las personas, era más importante que en la nuestra, Newman se vio obligado a contestar a quienes lo acusaban de hipócrita e inconsecuente. En su respuesta a su acusador, Charles Kingsey, Newman hurgó en su conciencia y memoria para escribir una de las obras más influyentes de la literatura religiosa del siglo XIX.

Apología pro vita sua es un testimonio de fidelidad a la conciencia, de audacia intelectual y de adhesión a la verdad. En la presentación el Cardenal Ratzinger señala: “Newman llegó a la conversión en su calidad de hombre de conciencia; fue su conciencia la que le llevó a salir de las viejas ataduras y seguridades, conduciéndolo al mundo del catolicismo, que era algo tan difícil y extraño para él. Pero este camino de la conciencia es todo menos una senda de subjetividad autosuficiente: es un camino de obediencia a la verdad objetiva”.
Mientras la Iglesia Anglicana se ponía en manos de los liberales, cuyas consecuencias desastrosas podemos mejor contemplar ciento cincuenta años después, Newman buscaba confirmar el credo que profesaba. Precisamente en su indagación sobre los primeros siglos, para afirmar la apostolicidad anglicana frente a Roma, a la que reconocía la catolicidad, descubre que los desarrollos doctrinales de Roma son más fieles al credo de los primeros siglos que no lo defendido por su iglesia nacional. Así, en un camino que intentaba salvar al anglicanismo acaba reconociéndose más en la Iglesia de Roma, contra la que le predisponían numerosos prejuicios, que no en el anglicanismo.
Tras largos años de sufrimiento interno, incomprensión de muchos, combate interior, oración y estudio abraza la fe católica. Ese itinerario, que resulta iluminador también para comprender la historia del anglicanismo y como introducción al recto proceder en teología y a la honestidad en el acto de fe, es relatado en este libro, un auténtico clásico de la cultura occidental. Resulta emocionante el camino de este hombre y el descubrimiento, al entrar en la Iglesia católica, de cómo algunas verdades que le resultaban extremadamente difíciles de aceptar, como la transubstanciación de la Eucaristía, se vuelven sencillas.
En las últimas páginas se hace una inteligente y fundada defensa de la infabilidad pontificia. Pero más allá de todas esas enseñanzas queda el testimonio de un hombre en el que el pensamiento y la vida se unen íntimamente. Y en eso también el Cardenal Newman sigue siendo de urgente lectura en nuestro tiempo.
John Henry Newman
Apología pro vita sua
Presentación de Joseph Ratzinger
Ciudadela
Madrid 2009

348 páginas

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