Asia Bibi, ¿próximo Premio Sájarov a la “libertad de conciencia”?

La periodista Pilar Rahola dedica su columna semanal en La Vanguardia a destacar este ejemplo de compromiso y fe y pide que se le conceda el galardón a la pakistaní

Desde que en 1988 premió a Nelson Mandela, el premio Sájarov, otorgado por el Parlamento Europeo a la “libertad de conciencia”, ha acumulado prestigio. Su nombre ya es una declaración de principios, ya que homenajea a Andréi Sájarov, al físico nuclear y disidente soviético que en 1975 recibió el Nobel por su lucha por los derechos humanos.

Después de Mandela, el premio se ha otorgado a nombres y movimientos tan emblemáticos como Alexander Dubcek, impulsor de la primavera de Praga; Taslima Nasrim, feminista musulmana perseguida por fatuas radicales; a los activistas de la primavera árabe o Malala Yousafzai, la niña paquistaní tiroteada por los integristas para querer estudiar. El último premio Sájarov, del 2016, se otorgó a las refugiadas yazidíes perseguidas por el Daesh. Y ahora se acaban de conocer los candidatos del 2017, todos ellos notables luchadores por los derechos fundamentales: Aura Lolita Chávex, activista de Guatemala; los dirigentes del Partido Democrático Popular pro kurdo de Turquía; la oposición democrática venezolana; el dramaturgo eritreo Dawit Isaak; Pierre Claver Mbonospa, activista de Burundi, y finalmente Asia Bibi, la católica pakistaní condenada a muerte por blasfemia.

Pilar Rahola pide el premio para Bibi

Precisamente la periodista catalana Pilar Rahola, dedica su columna semanal en el diario La Vanguardia a este punto y destaca esta candidatura por su simbolismo e importancia.

“Me detengo en el último nombre –afirma Rahola- porque su candidatura pone el foco en un caso trágico, paradigma de una grave situación en el Pakistán: la temible ley de blasfemia, feroz contra las minorías religiosas y sobre todo contra los cristianos. Asia es una campesina católica de un pueblecito del Punjab que trabajaba en una granja y osó beber agua de la misma fuente que las musulmanas. Fue insultada porque su “impureza había ensuciado” el agua, discutió con ellas y después de ser acusada de blasfemar contra Mahoma, fue condenada a la horca en el 2011. Dos cargos políticos que salieron en su defensa, el ministro de Minorías (único católico del Gobierno) y el gobernador del Punjab fueron asesinados”.

La periodista catalana recuerda que desde entonces “han sido miles los imanes que han pedido su muerte y, aunque después de fuertes presiones inter­nacionales el juicio fue anulado por cuestiones “de forma” en el 2015, y se ha planteado un nuevo juicio, Asia ­continúa en el corredor de la muerte”. Bibí tiene cinco hijos, nunca estudió y rechazó dejar la fe y convertirse al islam, aunque la conversión la habría dejado en libertad. Los grupos islamistas han ofrecido recompensas a quien la asesine.

Rahola acaba su columna afirmando: “No dudo de la importancia de los candidatos al Sájarov de este año, pero el riesgo de que maten Asia es tan alto que tal vez podría ayudar a salvarle la vida. En cualquier caso, bienvenida una nominación que pone luz a la terrible persecución de la minoría cristiana en el Pakistán, que ya cuenta con centenares de muertos. Sería un premio a la libertad de creencia y a la persistencia en la fe, en situación de peligro. En algunas zonas del mundo, los cristianos están volviendo a las catacumbas y el mundo no mira”.

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