El Ayuntamiento de Madrid acrecienta la polémica por el belén desterrado de la Puerta de Alcalá

Carmena vuelve a aparcar la instalación de carácter religioso bajo la lluvia de críticas por “no respetar la tradición”. “La manera de celebrar la navidad, no se entiende sin el nacimiento de Jesús en Belén”, alertan los belenistas

Desde la llegada de Manuela Carmena a la Alcaldía de Madrid existe un malestar generalizado entre los pesebristas. La capital acaba de dar el pistoletazo de salida a la Navidad con el encendido del alumbrado navideño, la recuperación del Naviluz que recorre las vías más emblemáticas de la capital y la sesión continua del espectáculo musical de Cortylandia, entre otros. Todo listo para festejar un periodo de concordia, paz y amor que impregna a casi toda la ciudad pero que este año está viviendo una especial tensión por el conflicto abierto con el colectivo de belenistas.

Los aficionados a la recreación y montaje de belenes de Madrid han visto cómo, con el cambio de color al frente del Consistorio, se han quedado sin poder usar la Puerta de Alcalá como su visible escaparate en el que exhibir sus obras. El poder de las redes sociales ya lo ha amplificado reuniendo más de 3.500 firmas en Change.org para revertir la situación. La importancia de recuperar el sentido de la Navidad, también.

“Desde que Ahora Madrid gobierna en el Ayuntamiento, las navidades han pasado de ser las fiestas de todos a ser las fiestas de unos pocos: los que se empeñan en negar y reescribir la realidad histórica y tradicional de estas celebraciones”. De esta manera resume Luis Tejedor el sentir de los belenistas madrileños. Un colectivo al que la alcaldesa Manuela Carmena viene irritando desde 2015 con un nivel de tensión que aumenta de año en año al entender que “la manera actual de celebrar la navidad, centrada en el prójimo, la paz y el amor, no se entiende sin el nacimiento de Jesús en Belén”. Por estas razones, piden a Manuela Carmena y a los representantes políticos de todos los madrileños que recuperen la tradición del Nacimiento en la Puerta de Alcalá.

De no hacerlo ya se prepara una nueva protesta en forma de instalación masiva de belenes particulares en Alcalá como la que en 2016, al grito de #PonTuBelenPuertaDeAlcala, afeó al Ayuntamiento la eliminación de ornamentos católicos de las calles por otros de tipo laico.

La campaña pide que se recupere la tradición del Nacimiento

“Las cosas pronto se empezaron a torcer”, recuerda Manoli, aficionada al belén navideño que intenta inculcar a sus nietos. “De golpe y porrazo, en cuanto Ahora Madrid llegó al Ayuntamiento, se le borró el nombre de la Virgen del Pilar de las fiestas del distrito de Salamanca y se eliminó el tradicional portal de belén. Tanto que hablan de evitar desahucios y son ellos los que desalojaron al Niño Jesús del Ayuntamiento”, reconoce Manoli.

Rehuyendo la polémica el Ayuntamiento de Madrid insiste en que no se trata de desplazar a nadie sino todo lo contrario. “El Palacio de Cibeles es el espacio de todos los madrileños y no solo patrimonio de los católicos”, ha señalado la alcaldesa. Desde el Consistorio se insiste en que “no se oponen a dicho nacimiento, sino a su emplazamiento, de ahí que se propusiera una alternativa: el centro Fernán Gómez de Colón.

Esto supone el destierro de la Natividad de la Puerta de Alcalá. Una instalación que se ha venido repitiendo desde 2005.

Ana Botella recuperó en 2012 el belén de la Plaza Mayor

Fue ahora hace 13 años cuando la entonces concejala de Cultura Alicia Moreno (PP) trató de modernizar el programa municipal de Navidad dejando en manos de Eva Lootz la decoración de la Castellana entre las plazas de Colón y Cibeles. La artista austriaca representó un “poema léxico” que incluía palabras como ‘merienda’, ‘herida’, ‘conejo’, ‘rabia’, ‘trampa, ‘maleta’, ‘calaña’ o ‘cisterna’. La idea era crear cadena de 80 mensajes que “podían ser leídos en ambos sentidos de la calle”.

La decoración, por tanto, carecía de simbología navideña. Pero las quejas no llegaron por ese arrinconamiento de la fe cristiana, sino por parte de los conductores, principalmente taxistas, que se quejaron airadamente tanto de la invasión de peatones, que invadían la calzada para lograr el mejor plano posible para su fotografía, como de la distracción que suponían estos mensajes que, en más casos de los deseados, motivaban que algunos coches frenaran la velocidad de circulación para poder leer bien aquella suerte de epístola.

Algunas encuestas realizadas por medios de comunicación como El Mundo cifraban en un 75% el rechazo vecinal a estas luces. Y el alcalde Alberto Ruiz-Gallardón lo captó a la primera. Al año siguiente la instalación de Lootz quedó arrinconada en algún almacén de la Concejalía de las Artes. Y para compensar lo ocurrido, sustituyó los ornamentos eclécticos por referencias a la festividad cristiana con el Belén de la Puerta de Alcalá como lugar de peregrinación.

Ya con Ana Botella en la Alcaldía se redobló la apuesta recuperando la tradición del también exalcalde José María Álvarez del Manzano de poner un belén en la Plaza Mayor. Ahora, Carmena ha optado por reubicarlo bajo techo en la Casa de la Villa.

Un tímido gesto de acercamiento

De momento el Ayuntamiento no tiene pensado dar su brazo a torcer y este fin de semana ha abierto al público su única concesión al colectivo belenista. Un belén tradicional con más de 250 figuras del artesano José Luis Mayo Lebrija que ocupan una superficie de 50 metros cuadrados que se pueden ver a lo largo de 15 metros de escaparate en Centro Cibeles.

Como novedades, el belén incorpora este año un templo egipcio, y además muestra las tradicionales escenas de la Anunciación a la Virgen, la Natividad, la caravana de los Reyes Magos, la fortaleza del Rey Herodes, la petición de posada o la huida a Egipto. A estas escenas se suman otras populares como el molinero o las lavanderas. Todas las escenas, según el Ayuntamiento, están ambientadas por singulares arquitecturas y paisajes a escala. Para elaborar todos los elementos de la escenografía se han utilizado materiales como el corcho, el musgo y arenas de distintas clases, vegetación natural y agua para el río.

El belén se puede visitar hasta el 7 de enero (excepto los días 1 y 6 de enero, que estará cerrado), en horario de 10.15 a 20.00 horas. Los días 24, 25 y 31 de diciembre, y el 5 de enero el horario será más reducido, de 10.15 a 14.00 horas. Se podrá acceder en turnos cada 15 minutos, y el último acceso será a las 19.30 horas.

La entrada es gratuita, aunque hay que retirar el turno previamente en la taquilla.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>