No me importa morir por Cristo; tengo 45 años y no he hecho nada por Él

El sacerdote Pedro de Asúa había declarado que no le importaba morir por Cristo. Fue beatificado como mártir en Vitoria el 1 de noviembre de 2014

El 1 de noviembre de 2014, fiesta de Todos los Santos, fue beatificado en Vitoria el sacerdote diocesano Pedro de Asúa. Además, el 1 de noviembre de 1936 fueron asesinados dos mártires ya beatificados: el sacerdote salesiano José Otín en Valencia y el capuchino Eudald de Igualada en Barcelona.

Si es por Cristo, no me importa morir; tengo 45 años y no he hecho nada por Él

Pedro de AsúaArquitecto y sacerdote, Pedro de Asúa y Mendía, vizcaíno de Balmaseda, fue asesinado a los 46 años de edad -un poco menos, el 30 de agosto de 1936 era la víspera de su cumpleaños- en Liendo, Cantabria; fue el arquitecto del seminario de Vitoria inaugurado el 28 de septiembre de 1930).

D. Jorge Teulón ha biografiado a Asúa y relatado las circunstancias de su asesinato. A él se dedicó la emisión del 3 de octubre del programa Espejo de la Iglesia.

Pedro de Asúa se hizo eco del martirio de los 51 claretianos de Barbastro (quizá también conoció el del obispo Florentino Asensio y otras personas), según las citas de afirmaciones martiriales de Asúa en sus últimos días ,que aporta D. Saturnino Gamarra-Mayor en la p. 17 de esta biografía en la web de la Beatificación:

-“Tenemos que conocer la voz del Pastor para seguirle; pero no basta. También es preciso alimentarnos con los pastos que él nos quiera dar, sean los que sean, aun la persecución” (Positio III 65).
– “Todo el mundo sabe que yo soy sacerdote y si me detienen, esa será la voluntad de Dios. Ahora sé cómo estoy” (Positio III, 60) (Respuesta dada ante la extrañeza que le manifestaron al verle con sotana).
– “Si es por Cristo, no me importa morir; tengo cuarenta y cinco años y no he hecho nada por Cristo” (Positio III 86).
– “Hay que estar preparado a todo, aun al sacrificio de la vida, por si el Señor lo exige” (Positio III, 85).
– “Si me persiguen por la fe, bendito sea Dios” (Positio III, 87).
– “¡Quién pudiera ser como ellos!” (Positio III 85) (Reacción ante la noticia de los Claretianos asesinados en Barbastro).

Por desgracia, la enciclopedia Auñamendi achaca su muerte a los tan consabidos como inexistentes “milicianos descontrolados de la República“. Para contrastar esa propaganda, sugiero dar un repaso a lo que he escrito sobre la Revolución de 1936 en Santander.

El mártir que desde niño iba a misa de 6 de la mañana, director del colegio salesiano de Alcoy
Profeso desde 1920 y sacerdote desde 1928, José Otín Aquilué era director en funciones del colegio salesiano de Alcoy (Alicante) al estallar la guerra, donde sufrió los registros de los días 20,21 y 22 de julio de 1936, el arresto de la comunidad religiosa y la incautación de la casa. Llevados los religiosos a la sede del comité y al ayuntamiento, al saber el alcalde que no habían hallado armas en el colegio, mandó que les dieran salvoconductos. Se acogieron al refugio del Hotel Continental, para dispersarse el día 23. Otín marchó a casa de otro salesiano en Valencia, donde llevó vida de oración, y oía confesiones. A finales de noviembre, el otro salesiano fue detenido y Otín marchó a una fonda, donde fue reconocido por alguien que lo denunció, desapareciendo a continuación.
Por último, Lluís Estruch Vives (fray Eudald de Igualada) había nacido en Igualada (Barcelona) el 6 de abril de 1918 (tenía 18 años), era clérigo profeso capuchino. Durante la Revolución, trabajó en una fábrica en su pueblo, donde algunos trabajadores le amenazaban, hasta que una patrulla fue a buscarlo a casa de sus padres. Fue ejecutado en La Pobla de Claramunt (Barcelona) y beatificado el 21 de noviembre de 2015 en la Catedral de Barcelona.

Puede leer la historia de los mártires en Holocausto católico (Amazon y Casa del Libro).

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