Buenas noticias y periodismo: la feliz experiencia de ‘Buone notizie’

Tiene 36 páginas y se entrega, de forma gratuita, junto al Corriere della Sera, el primer diario de Italia. Se trata de un experimento periodístico sin parangón en Europa

La redactora jefa de Buone notizie, Elisabetta Soglio, se afana pronto en aclarar que su publicación no pretende ser ingenua, pintar el mundo de color de rosa o caer en el sentimentalismo. “Este suplemento no nace para hacer buenismo, para provocar la lágrima –advierte Soglio desde Milán–. Nace bajo la influencia de los estudios en grandes universidades italianas, europeas y americanas sobre las economías solidarias y positivas. Nace de la conciencia de que existe un modo diferente de gestionar la colectividad y de ser parte de ella”. Así lo explica Eusebio del Val en el diario La Vanguardia.

El segundo número de Buone notizie salió la semana pasada. Tiene 36 páginas y se entrega, de forma gratuita, junto al Corriere della Sera, el primer diario de Italia. Se trata de un experimento periodístico sin parangón en Europa. Sus promotores sufren el mismo síndrome que tantos periodistas veteranos, una mala conciencia por la tendencia a centrarse en todo lo que funciona mal en el mundo.

En Italia hay un hartazgo de la mala política, los casos de corrupción, de violencia de género, los asuntos de la mafia. “Desde hace tiempo yo me ocupaba de temas sociales (oenegés, cooperativas, voluntariado) y me di cuenta de que es un mundo que crece con fuerza –explica Soglio–. También nuestro director, Luciano Fontana, en las conferencias y debates a los que asiste, se ha dado cuenta de que la gente le pide, cada vez más, que el diario cuente de vez en cuando buenas noticias. Es un pedazo de realidad que existe. No nos inventamos nada. Pensamos que podía funcionar porque la gente se reconoce en estas cosas porque son testigos de esas situaciones”. El suplemento se complementa con una web orientada a dar servicio en la que se anuncian concursos públicos y subvenciones a los que pueden aspirar oenegés y organizaciones sin ánimo de lucro.

El reportaje de portada del segundo número de Buone notizie trata sobre una iniciativa en una escuela de la periferia norte de Milán, una zona con graves problemas sociales, con tráfico de droga, casas ocupadas y violencia en la calle. Allí se ha puesto en práctica, con éxito, una experiencia de terapia con animales. Una clase de niños con dificultades de habla, algunos de padres extranjeros, están aprendiendo a leer en voz alta gracias a la presencia de dos perros lectores en el aula. La compañía de los animales les da confianza , les quita miedos y los desinhibe.

En el mismo número se destaca la labor de uno de los mejores guitarristas italianos, Franco Mussida, en las cárceles. Según Mussida, “ninguno de nosotros está nunca a salvo de la propia debilidad” y, por tanto, “nunca debemos dejar de aprender la humildad, la posibilidad del fracaso”. Para el músico, su trabajo en las cárceles tiene sentido porque “puede haber todos los muros del mundo pero la cosa que tenemos en común, la humanidad, el amor que llevamos dentro, es más fuerte que los muros, y no siempre es fácil sacarlo de dentro, pero la música puede ser de gran ayuda”.

Existe una sección fija, Mi buena noticia, en la que un lector explica su experiencia. Esta semana se ha escogido al padre de una niña con el síndrome de Down. “Aclaremos de entrada que el síndrome de Down no es una buena noticia –avisa Guido Marangoni–. Pero la persona que se esconde detrás de este capricho genético lo es siempre”. Marangoni ha publicado un libro bajo el título de Anna, que sonríe a la lluvia.

En aras del equilibrio, Buone notizie reserva una página a las noticias negativas. Es la sección Male nostrum. Esa semana recuerda que Italia está muy atrás en el ranking de países que logran una buena síntesis entre respeto al medio ambiente, responsabilidad social y buena administración. La lista coloca a Italia en el puesto 31, por detrás de España (25) y muy alejada de las virtuosas Suecia, Noruega y Finlandia.

Los responsables de Buone notizie confían en tener suficiente publicidad. Saben que, para las empresas modernas, la implicación social y los proyectos solidarios y de sensibilidad ecologista son fundamentales para su reputación y para proteger su negocio. Buone notizie les da una plataforma para publicitar su actividad. Es un ejemplo alentador de las posibilidades de los periódicos para reinventarse y encontrar fórmulas que alivien la crisis en el sector.

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