Buscar a Cristo para encontrar la Paz y la Concordia

Testimonio de Franco Nembrini en Barcelona (18 Octubre 2017)

Franco Nembrini es profesor y escritor, director de Colegio, por muchos años responsable de educación de la Compañía de las Obra (CdO), padre de familia, gran educador; dio un testimonio en Barcelona hace dos meses. No habló del problema de Catalunya-España, candente en aquellos días como ahora, pues vive en Italia y no pretendía conocerlo o menos juzgarlo: y sin embargo entiendo que su testimonio nos puede servir aquí mucho, a todos.
Estamos viviendo días convulsos con la campaña electoral en Catalunya, que es especialmente triste: todos ‘matando’ a todos, mintiendo y manipulando; todos pidiendo autocritica (a los demás), cuando todos tienen sus razones y sus culpas. Todos hablan de dialogo, pero empiezan descalificando al contrario. Los que intentan buscar términos medios, son los primeros en ser atacados por ambos bandos. Por esto pienso que lo que nos dijo vale la pena y nos puede servir, sobre todo cómo método.
Nembrini nos habló de su amistad, como director de colegio, con responsables de comunidades educativas de Rusia y de Ucrania, católicos y ortodoxos. Una amistad de años, con visitas mutuas y colaboraciones. Tuvieron una convivencia de una semana en Kémerovo (Siberia) para compartir sus experiencias educativas. A punto de sentarse para la cena del último día, él ve que todos se ponen nerviosos, mirando sus teléfonos, muchos se van, otros empiezan a discutir animosamente, casi violentamente. Él no entiende qué pasa, pero ¡había estallado la guerra entre Rusia y Ucrania con la invasión de Crimea! Y se quedó asistiendo a la discusión de dos de sus mejores amigos ortodoxos, uno ucraniano y el otro ruso, delante de la Catedral de Kémerovo, hasta las 3 de la noche, en medio de la nieve. Una discusión feroz, donde sus amigos se gritan y se insultan. A él, que no podía entender lo que se decían en ruso (el intérprete también se había ido), le entran ganas de llorar: dos amigos, por quienes hubiera dado la vida, se odiaban. Surgió entonces la pregunta: si Cristo es capaz de vencer esta enemistad, este mal; porque si no es capaz, significa que hay un lugar en el mundo donde Dios no es dios. O Cristo es más fuerte de la división, o no sirve. Él no era capaz de reconciliarlos: “Llevo conmigo esta herida. Yo tengo que saber si Cristo vence”. Y el día siguiente les trasmitió esta pregunta, este desafío, antes de marcharse.
Nembrini nos hizo un esquema para explicar lo que nos decía (ver el dibujo que es suyo: las palabras añadidas -Rusia, Ucrania, Catalunya, España, Cristo, la verdad del corazón – son mías). Cuando dos puntos posiciones intentan acercarse, a menudo no lo logran: es parecido a lo que les puede pasar a marido y mujer, que quieren quererse pero a veces no son capaces de mantener su alianza. No es que sea imposible un compromiso político (siempre es posible un compromiso, lo enseña la historia), pero él nos ofrecía un método más eficaz para alcanzarlo. Porque si él se hubiera empeñado en hacer caminar el uno hacia el otro para encontrarse en algún punto entre los dos para recomponer la unidad, no hubiera funcionado. En cambio si uno camina hacía la raíz de su vocación que es Cristo (que es lo más íntimo de mí mismo, mi verdadero corazón, lo que de verdad deseo y me constituye), la distancia entre los dos se reduce. No es que se resuelvan los problemas, pero la distancia se reduce. Cuando se encuentren en Cristo, se encontraran unidos. Intentar poner de acuerdo marido y mujer que se pelean es inútil.
En la siguiente Pascua tuvo la idea de proponer una peregrinación a Jerusalén todos juntos, así que propuso a sus amigos rusos y ucranianos: “Vayamos juntos a Jerusalén. Volvamos a empezar desde Cristo. Incluso físicamente. Vayamos juntos en peregrinación a Jerusalén. Intentar que os pongáis de acuerdo es imposible. Reencontrarse en Cristo sí es posible”. Esta finalmente se hizo en Navidad: no para discutir, ni para analizar quien tiene razón, o buscar un entendimiento. Sólo para poner a Cristo al centro. Nunca hablaron de la guerra. Y la última noche, uno (ruso) de los más extremistas, se levantó a pedir perdón a los ucranianos delante de todos por como los había atacado y tratado en las redes sociales todo el año.
Esta amistad continúa.
“El cristianismo no es una religión “del libro”. Es la religión de Uno que está presente. No es una teoría, ni una ciencia económica o política. Es Uno presente. Es decir, un amor. Un amor infinito del Dios infinito que se ha hecho carne. Si la verdad es Uno presente, y no lo que coincide con mis pensamientos o teorías, entonces es posible un diálogo, una apertura.” Cristo no ha venido a solucionar los problemas de herencia entre hermanos.
Esto no es una abstracción, no es buenismo. Se debe y se puede intentar un juicio cristiano de lo que ocurre en Catalunya y en España. Cada uno desde su punto de vista y desde su responsabilidad. Pero todos necesitamos purificar nuestra intención, nuestras ideas, nuestros esquemas de lo que pueda haber de injusto o parcial. Para abrazar a todos, necesitamos dejarnos abrazar por Él. Sólo Cristo es capaz de rehacer el corazón, de devolvernos una mirada y un deseo de vida bueno y total, que no excluya a nadie. “Sólo en Cristo misericordia y verdad se encuentran”: nosotros no somos capaces, o salvamos una y perdemos la otra, o viceversa.
Esta es mi augurio para esta Navidad. Y mi deseo para estas elecciones: que gane quien gane no margine el contrario y busque puentes de dialogo, sobre todo se esfuerce para entender las razones del otro. Todos tienen sus razones, pero todos pretenden imponerlas. No sirve ningún 51% para construir si no nace de la concordia y de la justicia.

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