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Canal Segarra-Garrigues: un pozo económico sin fondo

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Desde el inicio de la construcción de la obra más grande que ha llevado a cabo la Generalitat de Cataluña, después de la línea L9 del metro de Barcelona, sólo el 12,9% del canal Segarra-Garrigues se ha finalizado. La ambiciosa construcción, además, no ha sido muy recibida por los ciudadanos que ya pueden disfrutar del canal. De las 17.000 hectáreas sólo 11.266 los propietarios han pagado los derechos para hacer uso.

La gestión de esta infraestructura es dirigida porAigües del Segarra-Garrigues, una sociedad controlada por Agbar (44,1%), FCC (24,68%) y Copcisa (21,95%). En un primer momento la fecha final de inauguración del canal se fijó por el año 2013, ahora ya se habla del 2030. Los 454 millones de euros más que se necesitan para continuar con la construcción del Segarra-Garrigues ponen en cuestión la finalidad y la viabilidad económica del proyecto, hay que tener en cuenta que ya la valoración total es de 1.183 millones de euros.

315 años para recuperar la inversión

Según un informe elaborado por Ecologistas en Acción e Ingeniería sin Fronteras, teniendo en cuenta que se cultivara maíz, la recuperación de los recursos invertidos en la infraestructura se situaría entre 62 y 315 años. En el caso de cultivar avena, el otro cultivo que tiene en cuenta el informe, los resultados serían más favorables: entre 26 y 96 años.

«No entendemos por qué se tiene que considerar una amortización a 25 años, si será una obra que durará mucho más. En cien años todavía estará en perfectas condiciones de servicio», defiende Oriol Anson, director general de Desarrollo Rural del departamento de Agricultura de la Generalitat de Cataluña. Según su opinión, hay que tener en cuenta que el canal «es una obra indispensable si se quiere un territorio equilibrado, mantener la actividad agraria y la capacidad de producción de alimentos».

Pero el estudio realizado por los grupos ecologistas se sitúa en un escenario optimista: no tiene en cuenta épocas de sequía y contabiliza el uso de toda la superficie regable del canal (unas 65.000 hectáreas). Actualmente, según datos del departamento de Agricultura, sólo se explotan (los agricultores han firmado convenios y ya pueden regar) 10.000 hectáreas, a pesar de que a la práctica el agua del Ebro sólo es utilizada en 7.800 hectáreas. Y estos datos avanzan muy lentamente año a año, una demostración, para los autores del informe, de los problemas que arrastra la obra.

Además, hay que tener en cuenta el envejecimiento de la población, el volumen de la inversión y la escasa esperanza de rentabilizar la inversión. Esta falta de interés por el campesinado local rompe con la creencia que el canal serviría para anclar población local al territorio.

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1 Comentario. Dejar nuevo

  • El Canal SG no es viable porque fumigan e irradian las nubes de todo el país para que no llueva. Vean «cieloslimpios». Es el primer problema mundial.

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