El colofón del año litúrgico

Solemnidad inadvertida

La parusía de Nuestro Señor al final de los tiempos

El colofón de cada año litúrgico es la Solemnidad de Jesucristo Rey. Dado que los festejos paganos de compra y gasta, para celebración de una navidad pagana, cada vez se adelantan más en todos los lugares del planeta Tierra, es bueno reparar en esta Solemnidad inadvertida. ¿Qué celebramos en ella? Es el paso previo al tiempo penitencial del Adviento. Es el final del año litúrgico. El nuevo año empieza con el Adviento de la próxima Navidad.

 

El Evangelio es muy claro. El Rey dirá a todo mortal “pasa y entra” o “vete al fuego eterno”. Será un juicio personal sobre el modo de practicar la caridad. Juicio ya inmediato en el juicio particular nada más efectuar el tránsito de la muerte. Juicio proclamado para todos en la parusía con solemnidad. ¿Cuándo será eso? No lo sabemos. Sí sabemos que todos tendremos nuestro juicio particular. Seremos medidos por nuestra caridad concreta en hechos. La única nota o evaluación será la de Apto o no Apto. Sin segunda convocatoria de examen. Sin tribunal humano que puntúe y califique.

 

Es bueno y muy recomendado una revisión a fondo con acceso al Sacramento de la Penitencia como preparación a la Navidad. Y hacerlo en el maremágnum bullicioso del “compra y gasta” durante este tiempo de Adviento. Eso del Black Friday con descuentos sirve como recordatorio de esta Solemnidad en día domingo. Pones el televisor y ves anuncios, recibes llamadas telefónicas de ofertas con descuentos, recibes correos electrónicos con ofertas. Te preguntas que será eso del viernes negro. Yo concluyo: ¡ay ya está aquí la Solemnidad de Jesucristo Rey del Universo!

 

El texto de Mt 24, 31-46 es muy claro. El canto litúrgico también lo es. Yo prefiero uno que aprendí en mi adolescencia. Tal vez alguno de Vds. no lo conozca. ¡Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera! Así de simple.

 

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One comment

  1. 1

    Qué desgraciado siglo el de los últimos tiempos.
    Expresiones de invitación al abismo del infierno como el ya antiguo y supersticioso “Viernes trece” han “modernizado” su seducción con el “Viernes Negro”, que más recuerda al Domingo sangriento de Irlanda versionado por un grupo con”papeles” en Panamá. No estamos hablando del “Bloody Mary” que también es de otro siglo.
    Tristemente inducirnos a consumir de esta manera tan sangrienta demuestra el nivel tan primario o pecador en el que está la conciencia social más alejada del valor redentor de Nuestro Único Redentor y Salvador.
    Su Sangre derramada por Su Amor es de la que hemos de ser testigos y fieles portadores sin arrodillar nuestras sienes a baratijas del engaño.
    No compren la Navidad. Vívanla!

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