Cómo fastidiar a El Código Da Vinci: el día del estreno, ir al cine a ver otra cosa

Hace un año, aún muchos analistas de cine como Barbara Nicolosi pensaban que la película de El Código Da Vinci no sería tan anticristiana como el libr…

Hace un año, aún muchos analistas de cine como Barbara Nicolosi pensaban que la película de El Código Da Vinci no sería tan anticristiana como el libro. ¿Para qué enfadar a las masas que fueron a ver La Pasión o Crónicas de Narnia? ¿Por qué no hacer sólo una película de intrigas artísticas, pistas, cuadros del Louvre, etc… y atraerse todo un sector de público?
Sin embargo, Hollywood ha preferido recoger todo el material anticristiano del libro de Dan Brown: el obispo malvado español, el monje albino asesino del Opus Dei (¿qué importa si en el Opus no hay monjes?), el sexo entre Jesús y María Magdalena, la Iglesia como mentirosa que oculta la verdad sobre Jesús y se inventa que el famoso judío es Dios… Barbara Nicolosi es guionista de cine y experta en estudiar la cultura de Hollywood con ojos cristianos. En su juventud tantéo el  noviciado en la orden de las Hijas de San Pablo, siempre orientadas a los medios de comunicación. Nicolosi leyó el guión hace meses y confirma que es casi peor que el libro.

Silas, monje del Opus albino y asesino. Como nadie sabe cómo visten los monjes del Opus, han aprovechado una capa del Emperador de Star Wars, que todo vale…

¿Cómo actuar? Los cristianos activos en Hollywood, muchos de ellos -católicos y protestantes- organizados en la iniciativa Act One, lo tienen muy claro: ni protestas, ni boicots. Lo verdaderamente eficaz sería que parroquias y familias se organizasen para ir al cine el fin de semana del estreno (el 19 de mayo), pero para ver cualquier otra película, mejor si es otro estreno. En EEUU recomiendan ver una de dibujos animados (Over the hedge, Vecinos Invasores), pero en España no llegará hasta el 16 de junio.
"La taquilla es una urna, que se cierra el domingo del estreno"
Janet Bachler, aclamada guionista de la última película sobre Batman y una de las activistas de Act One, es con Barbara Nicolosi una de las iniciadoras de la campaña.
"La taquilla es como una urna para votar. Sólo se cuentan los votos de quienes compren entradas de cine, y las urnas se cierran el domingo del estreno. Si te quedas en casa, has perdido tu posibilidad de votar, y desde el punto de vista de Hollywood no cuentas", explica Bachler.
Protestar contra la película con carteles, manifestaciones es ineficaz. Para Hollywood "cualquier publicidad es buena publicidad. Las protestas no sólo mejoran la taquilla sino que hacen que los cristianos parezcan tontos, y no ayudan a que en Hollywood se tomen decisiones sobre qué películas hacer en próximos años", señala Bachler.

Para Langdon, todo son símbolos sexuales manipulados
¿Y debatir la película, explicar a la gente las falsedades que tiene? "Nadie va  a escuchar, porque piensan que ya saben lo que les vamos a decir; no importa lo preparados que estemos, perderemos el debate porque el poder de la narración pisotea los hechos; y además debatir racionalmente el argumento no afectará a las opciones que Hollywood haga de películas en el futuro", recuerda la guionista.
Por lo tanto, lo más eficaz según la gente de Act One es que todos los cristianos que puedan se organicen para ir en masa al cine. Por ejemplo, la parroquia entera, o movimientos enteros. Puede ser una gran actividad conjunta muy festiva. Quizá un organizador puede cobrar por adelantado algo más de lo que vale la entrada y así financiar algún proyecto parroquial o solidario. Que vayan del viernes 19 al domingo 21. Para Hollywood, lo que pasa después del fin de semana del estreno cuenta muy poco.

Para fastidiar mucho: ir a ver un drama colombiano

En España, la única película que sepamos se estrena el mismo día que El Código Da Vinci, es la colombiana Rosario Tijeras, del director mexicano Emilio Maillé. Resultó ser el film más visto en Colombia el año pasado, con más de un millón de espectadores, superando los 586.000 de Harry Potter y el Cáliz de Fuego, por ejemplo. En México tuvo también éxito aunque se retiraron sus carteles por considerarse demasiado eróticos.

Ir a ver esta película tiene la ventaja de que "fastidias" a una superproducción favoreciendo el estreno de una modesta película hispana. Apoyas el cine de denuncia social frente al "escapismo" anticristiano. El problema es que se trata de una película dura, un drama con violencia y desnudos, basada en la novela homónima de Jorge Franco Ramos. Trata de la vida de una sicaria en el Medellín de los años 80, que usa su cuerpo para sobrevivir o para seducir a las víctimas que le encargan asesinar. Tiene una fuerte carga social, y la asesina protagonista reza y reconoce ser pecadora, pero no es, en cualquier caso, para todos los públicos.
Si no se puede ver otro estreno, es útil ver cualquier otra película que haya en cartelera. Lo más importante es ir al cine ese fin de semana, de viernes a domingo.
Para redondear la operación y si gusta el cine de acción, es recomendable ir la semana siguiente (día 26) a ver X-Men 3.
¿Por qué? Por un lado, porque es bueno apoyar películas de superhéroes. En ellas se ve con claridad que hay actos buenos que a veces cuestan y actos malos que son inmorales aunque parezcan atractivos. Estas películas de superhéroes clásicos enseñan que hay que tener responsabilidad y usar el poder al servicio de los más necesitados.
 
La segunda razón para apoyar X-Men 3 es que parte del dinero de tu entrada va a parar al productor Ralph Winter, cristiano convencido, que cree en las películas de héroes (además de las tres películas de X-Men ha financiado dos de Star Trek y la de Los 4 Fantásticos). Ralph Winter está financiando en Hollywood el programa Act One, con una escuela profesional de formación de guionistas y productores cristianos.
Si El Código Da Vinci se estrena "a medio gas" mientras que a la semana siguiente arrasa X-Men 3 (bastaría con que superase a El Código Da Vinci), el mensaje quedaría claro para la industria del cine. El público quiere héroes y villanos de verdad: los mutantes con superpoderes son más creíbles y auténticos que las conspiparanoias con absurdos monjes del Opus.

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