Como los años 20 en Alemania: sátiras crueles en prensa sin límites y grupos violentos en la Universidad

El caso de la agitación de estudiantes de la Universidad de Barcelonacontra la capilla de la facultad de Económicas, o las amenazas al c…

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El caso de la agitación de estudiantes de la Universidad de Barcelonacontra la capilla de la facultad de Económicas, o las amenazas al cardenal Roucode grupos violentos (incluyendo universitarios)que le forzaron a renunciar a dar una conferencia en la Universidad Autónoma de Madrid, son un buen motivo para recordar el papel de las universidades en el totalitarismo que empezó en los años 20. Algo de eso adelantó ya el político catalán Duran i Lleida. Acudir a los libros de historia lo confirma.
Paul Johnson, en su libro de 1987 "La historia de los judíos" (950 páginas en Zeta Bolsillo) se describe cómolos nazis se apoderaron del ambiente universitario alemán (pág. 696 a 700), es decir, de la Universidad en el país más culto y avanzado del mundo, durante una democracia de partidos y con prensa absolutamente libre y muy plural. Lo que Johnson describe sobre el crecimiento del antisemitismo, puede quizá aplicarse también al crecimiento de la cristianofobia y el laicismo agresivoen nuestros días. Lo copiamos aquí.
La Universidad, por cobardía o interés, dejó que los nazis se apoderaran de ella
La esfera académica alemana en su conjunto, lejos de ser un obstáculo opuesto al hitlerismo, colaboró en su avance hacia el poder. Un elemento fundamental del triunfo nazi fue la generación de profesores que alcanzaron la edad adulta en la última década del siglo XIX, se contagiaron del antisemitismo völkishy eran profesores veteranos en la década de 1920. Los textos que utilizaban reflejaban las mismas influencias. Los académicos universitarios también contribuyeron al ascenso de la influencia nazi predicando la salvación nacional mediante panaceas y "renacimientos espirituales", en lugar de un empirismo escéptico.
Sobre todo, Hitler alcanzó su éxito principal en el ambiente de los estudiantes universitarios. Fueron su vanguardia. En cada etapa del crecimiento de los nazis, el apoyo estudiantil precedió al apoyo electoral más general. Los nazis trabajaron en primer lugar a través de las fraternidades estudiantiles, las cuales adoptaron en 1919 la "resolución de Eisenach", que excluía a los judíos por razones raciales tanto como religiosas. Cuando conquistaron más influencia, actuaron a través de la unión de estudiantes, el movimiento Hochschulring, que dominó la vida estudiantil en la década de 1920. Finalmente, hacia el término de la década, crearon su propio partido estudiantil.
El éxito de los nazis respondió a la disposición de un número suficiente de jóvenes fanáticos que se consagraron totalmente al esfuerzo, al igualitarismo y al programa radical del partido. Pero un importante nexo entre los estudiantes y los nazis fue el empleo de manifestaciones violentas contra los judíos.
Los estudiantes estuvieron entre los primeros que organizaron boicots y peticiones masivas para obligar a los judíos a abandonar los cargos oficiales y las profesiones, y sobre todo la enseñanza; y estas formas de acción pronto derivaron hacia la violencia real.
En 1922 la amenaza de un disturbio estudiantil indujo a la Universidad de Berlín a suspender un servicio conmemorativo en homenaje a Walther Rathenau [ministro de exteriores alemán, judío, quefirmó un tratado con la URSS]que había sido asesinado. [En 1933 Hitler dedicó un monumento a sus asesinos, que habían sido abatidos por la policía]. Una actitud semejante habría sido inconcebible antes de la guerra [la Primera Guerra Mundial] y lo más siniestro no estuvo tanto en la amenaza de la violencia como en lade la pusilanimidad de las autoridades universitarias que se inclinaron ante ella.
Los ataques a los estudiantes y profesores judíos, que se vieron obligados a suspender sus clases, se agravaron hasta el extremo de que en 1927 el Gobierno [de la República de Weimar] retiró su reconocimiento a la Deutsche Studentenschaft a causa de su apoyo a la violencia. Pero esto modificó muy poco la situación, y las propias autoridades jamás adoptaron medidas decididas para frenar la prepotencia estudiantil.
Noes que los profesores fuesen pronazis, pero eran enemigos de Weimar y la democracia, y sobre todo se mostraban cobardes frente a actos estudiantiles que ellos sabían que eran condenables, un presagio de la cobardía más general que la nación demostraría después. En consecuencia, los nazis controlaron de modo efectivo los claustros dos o tres años antes de apoderarse del país.
Otro aspecto interesante que menciona el libro de Paul Johnsones el papel del humor y la sátira en la culta Alemania de los años 20 y 30 y en su prensa, libre y sin regulaciones. La falta de límites a las sátiras groseras allanaron el camino a la deshumanización del judío (y en general del rival).
La atmósfera de violencia real que alimentó al nazismo estaba a su vez sostenida por la creciente violencia verbal y gráfica en los medios de difusión. A veces se sostiene que la sátira, incluso la más cruel, es un signo de salud en una sociedad libre, y que no deben imponérsele restricciones. La historia judía no confirma este criterio. Los judíos han sido blanco de estos ataques con más frecuencia que otro grupo cualquiera y saben por larga y amarga experiencia que la violencia impresa es sólo el preludio de la violencia sangrienta.
De acuerdo con las normas alemanas, Weimar era una sociedad ultraliberal y uno de los efectos de su liberalismo fue destruir la mayoría de las limitaciones en la esfera del periodismo. Así como los periódicos árabes extremistas aprovecharon el liberalismo de Samuel en Palestina, los nazis se regodearon con la licencia para el insulto que otorgaba Weimar.
Durante mucho tiempo, el antisemitismo había tenido una faceta pornográfica, sobre todo en Alemania y Austria; el tema mismo de la Judensau era un síntoma del asunto. Pero la insistencia de Hitler en el tema de la corrupción sexual de la raza se combinó con la tolerancia de Weimar para producir una forma peculiarmente maligna de propaganda antisemita, condensada en el semanario "Der Stürmer", dirigido por Julius Streicher, el dirigente nazi de Franconia central.
Este órgano contribuyó a difundir y exacerbar una de las principales y permanentes fuentes de la violencia antisemita: el concepto de que los judíos no son parte de la humanidad y que por lo tanto no tienen derecho a la protección que instintivamente concedemos a un ser humano. Bajo las leyes de Weimar era muy difícil llevar a alguien a juicio, pues Streicher gozaba de inmunidad como diputado al Landtag, y más tarde al Reichstag.
Por supuesto, la Alemania de los años 20 y 30 que describe Johnson era distinta en diversos aspectos a nuestra época. Por ejemplo, también había prensa de izquierda radical, a veces ligada a judíos (por lo general no practicantes, judíos "no judíos") que atacaba y se burlaba de la República de Weimar, las iglesias, la policía, los socialdemócratas, incluso los respetados veteranos de guerra. La prensa antisemita y nacionalista recogía y difundía los ataques más hirientes de sus rivales de la extrema izquierda y los atribuía auna supuestaalianza judía-bolchevique. Asíenfurecía a las clases mediasy se las atraía.
En nuestros días, en España,ni el más atrevido chiste de, digamos, el GrupoIntereconomía se acerca ni de lejos a las mil sátiras blasfemas y anticatólicas de El Jueves, bromas de Polònia en TV3o de Roures enLa Sexta o la infinidad de calendarios gays, exposiciones de fotografías "artísticas" o carteles de fiesta anticlericales, todos con fondos públicos, que buscan la provocación ridiculizando a los católicos y sus creencias. La sátira agresiva e insultante viene casi con exclusividad siempre de los sectores cristianófobos y alimenta la violencia en las universidades y ambientes juveniles radicalizados.
La inacción alemana ante la violencia estudiantil y la violencia verbal y gráfica de los medios de comunicación debería hacernos reflexionar sobre ciertas permisividades denuestra época.
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