Consecuencia identitaria

¿Existe en mí alguna razón intelectual para acceder, por tercer curso consecutivo, a clases presenciales de Metafísica sie…

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¿Existe en mí alguna razón intelectual para acceder, por tercer curso consecutivo, a clases presenciales de Metafísica siendo como soy pensionista ITP? Para todo estudiante joven sería conveniente que lo hiciese sin IT de ninguna clase. ¿Y para un adulto licenciado en la carrera trabajar? Pues también. Es un placer intelectual, difícil de expresar en voz muy alta, poder gozar dos horas seguidas en día lectivo semanal de unas clases singulares. En poco tiempo no sólo he accedido al portal de las profundidades metafísicas del Doctor Angélico, expresadas en su Suma de Teología o Summa Theologiae, sino también en las del autor más citado en ella, las del santo obispo de Hipona, San Agustín. Les recomiendo a todos a Tomasso d’Aquino, único Doctor Común de la Iglesia.

Les sugiero la lectura de obras tales como La Ciudad de Dios y el Tratado sobre la Santísima Trinidad de Agustín de Hipona. Era un pagano oriundo de la ciudad norteafricana de Tagaste. En sus años mozos fue lechuzo tarambana de buena fe. También estudiante de Retórica en Milano. Se convirtió a la Fe de Nuestro Señor Jesucristo. Antes, pero, fue padre de un hijo en su vida sin estar casado. De Civitate Dei y De Trinitate son obras publicadas accesibles. Si saben algo de lengua latina mejor tener a mano su texto original, a fin de que traducciones bien intencionadas no les proporcionen gato por liebre. Estoy pensando en adquirir un buen diccionario latino-español, pues no me encajan algunas piezas por más que las traducciones sean auspiciadas y publicadas por la Biblioteca de Autores Cristianos (BAC) de la Editorial Católica. ¡Ventajas de haber cursado dos cursos obligatorios de latín al nivel de la ESO de entonces; y dos cursos más también obligatorios en mi Bachillerato Superior de entonces al nivel de la Secundaria de ahora!

Les recomiendo encarecidamente tener a mano un libro de bolsillo para todos los públicos denominado Confesiones. Está escrito como testimonio de vida en edad episcopal madura por quien fuera Obispo de Hipona en el siglo IV después de Jesucristo. Era una ciudad importante del Imperio Romano situada en los territorios de la actual Argelia. San Agustín es uno de los cuatro Santos Padres de la Iglesia en Occidente. En Oriente hay otros cuatro. Se trata de la misma Iglesia Una, Santa, Católica y Apostólica que fundó Nuestro Señor Jesucristo. ¡La misma entonces y la misma hoy!

¿Recuerdan Vds. aquellos seriales televisivos de los Expedientes X? Yo sí. Esto que les digo no es un expediente X. Son verdades intelectuales como catedrales al alcance de quien se acerque a ellas. El acercamiento es siempre personal al margen de todo planteamiento académico escolar. No forma parte, en términos de acceso, de aquello que Noam Chomsky, siguiendo a Walter Lippmann, denomina rebaño desconcertado. Ni Vd. ni yo formamos parte de él. Forman parte de él quienes no se toman la molestia de conocer bien el concepto Democracia acuñado por la períclíta y sabia pagana Civilización Griega. El rebaño evangélico siempre cuenta con el Buen Pastor y sucesivos sustitutos terrenales denominados Papas, por más perdidas que anden las ovejas. Andan perdidas, porque puede más en ellas el influjo de la perversa propaganda al servicio del poder político constituido, que la delicada llamada al propio y personal acceso intransferible a la lectura. Y claro en cierta ocasión una persona me manifestó que de la película El Nombre de la Rosa no había entendido el final. ¿Cuál era el libro a preservar de su lectura en un ámbito medieval monacal?: Una obra capital del sabio Aristóteles. ¡Más lectura señores y menos culebrones televisivos!

Los verdaderos libros filosóficos constituyen la base intelectual certera y segura para entender el Presente. ¿Sólo para entenderlo? No. Para edificarlo viviendo en él, que no es lo mismo. Edificarlo digan lo que digan los políticos en minúscula. A falta de clases lectivas en sus lugares de residencia existen estas cosas denominadas libros. Les recomiendo Confesiones de San Agustín de Hipona para empezar.

Si previamente adquieren simplicidad intelectual para razonar el pensamiento helénico, ello les servirá de base para acceder a los autores metafísicos medievales. Si entonces se adentran Vds. en el pensamiento de Tomás de Aquino, estarán debidamente preparados para el diálogo intelectual con el pensamiento contemporáneo, tanto el Moderno como el Post Moderno. Habrán accedido al estadio metafísico de la filosofía. Ningún René Descartes, Immanuel Kant, Friedrich Nietzsche -y otros pocos varios intermedios con entidad filosófica- podrán asfixiar la Verdad del pensamiento. Las proclamas de un sujeto llamado Auguste Comte quedarán postergadas en su lugar. El nominalismo de Guillermo de Ockham será debidamente refutado por Vds. La Edad Media, señores, está pendiente de descubrimiento. El nominalismo da asco verlo presente ¡entronizado en el interior de demasiados templos!

Si no me creen, relean una y otra vez el Mito de la Caverna plasmado en el libro VII de La República de Platón, autor griego pagano anterior a Jesucristo sin contacto alguno con el Pueblo de Israel. Accede a la filosofía sólo, sólo y sólo quien escarpa por la ruta austera y solitaria en pos del Bien. Sin reparar ni un segundo en la visión corta de identidad de los tropecientos mortales, que creen ver la Verdad en la proyección de sus propias sombras, reflejadas por la débil luz de una hoguera en el interior de una Caverna. (Amen de corte filosófico)

Dicho de otro modo. Es preciso descubrir la Verdad intelectual sin mirarse el propio ombligo y menos todavía el ajeno de sujetos que pasan por filósofos sin serlo. Inserto el link de una carta. El primer voto es el mío. Filosofía, Religión, Música y Arte debieran ser estudios obligatorios, sin posibilidad política de su ignorancia como alternativa y menos esgrimiendo un falso derecho de conciencia de elección. Una cosa puede ser blanca o negra o del color intermedio que sea. Decidir políticamente lo que es blanco no compete a la clase política, salvo a aquellos representantes de la misma que, con humildad intelectual, asciendan por la senda contemplativa de la luz, es decir del Bien. Verdad, Belleza y Bondad son los tres atributos de la Deidad, confesión religiosa de cada uno aparte.

PD Yo como el tábano molesto que revolotea en la Ciudad al igual que el sabio griego Sócrates. También como el hidalgo Don Quijote… en Catalunya y no en La Mancha. ¡En el siglo XXI de mi tiempo mortal y sin cicuta de ingestión voluntaria si alguien osa acusarme de envenenar a la juventud! ¡Recurso fácil muy pueril del demagogo que se erige en demócrata!. Y aunque pueda escandalizar, sin dejar de entender el sentido del Dios ha muerto de Friedrich Wilhelm Nietzsche en el siglo XIX. Asimismo sin dejar de entender al neokantiano posterior a éste Martin Heidegger en el siglo XX. Personalmente con el recuerdo imborrable de un jesuita catalán brillante que me hizo aburrir cuando era joven los cursos de entonces en www.balmesiana.org Se le caía la baba con Martin Heidegger. ¿Y todo por qué? Por no entender y menos referir él la analogía tan brillantemente expuesta en paseos peripatéticos con sus alumnos por el sabio Aristóteles discípulo de Platón. Por no entender la dirección de Balmesiana de entonces que el jesuita Francisco Suárez, SI era un simple don nadie en Filosofía. Tuvo el atrevimiento intelectual de oponerse a la distinción entre Esencia y Existencia en Dios. Se opuso al magisterio de Tomás de Aquino. Este saber milenario griego y medieval, aplicado a las verdades teológicas del Evangelio, es lo que sin contestaciones racionales sólidas a su gran magisterio intelectual, desarrolló como nadie un fraile dominico de procedencia aristocrática en el siglo XIII, con audiencia en la primera universidad europea de su tiempo: la Sorbonne parisina. Se llamaba y se llama Santo Tomás de Aquino.

De la índole de la filosofía, su importancia y su dificultad en la enseñanza media

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