Convergència i Unió, cada vez más parecido al Tripartito

La deriva de Convergència i Unió, especialmente el primero de los dos partidos que forman la federación, hacia posiciones cultura…

La deriva de Convergència i Unió, especialmente el primero de los dos partidos que forman la federación, hacia posiciones culturales y de sistema de valores equivalentes a los que promovía el Tripartito es más evidente que nunca. Quizás en el caso de la Generalitat esto se ve más atenuado si la mirada no es muy atenta porque la ausencia de recursos impide que se puedan manifestar las preferencias ideológicas, pero así y todo son observables. Recordemos que en plena crisis, en el año 2011, cuando la Generalitat ya estaba ahogada, un solo departamento, el de Bienestar Social, otorgó una subvención de más de un millón de euros, para ser exactos un millón cuatrocientos mil, al Movimiento Laico y Progresista, que es una organización estrictamente política, aunque no un partido, que tiene como objeto la implantación del laicismo de la exclusión religiosa en Cataluña. Al lado de ello, en aquel año, otras organizaciones de perfil solidario cristiano recibieron muy poco o nada. Está por examinar lo que se ha hecho a lo largo de estos años de gran escasez y dónde se ha aplicado el dinero, porque cuando faltan recursos para que puedan merendar los niños en la escuela o puedan ser atendidas las personas dependientes, ‘regalar’ millones de euros a entidades para que propaguen su ideología es realmente escandaloso.

La equivalencia entre CiU y Tripartito se observa más claramente en la Diputación, donde ahora gobiernan en solitario. Mientras que se deniegan subvenciones para programas de ayuda solidaria o barrios, que se comprometen mover dos euros por cada uno que se les libre, o se lanzan a la papelera programas de formación de jóvenes ‘ni-ni’ en los barrios de la periferia, se aportan importantes recursos a la fiesta de los gays en Barcelona. Ahora que no hay dinero y hay tantas carencias, ¿es legítimo, es justo, otorgar subvenciones para que se realicen fiestas? Existen algunos colectivos privilegiados, los del homosexualismo político, los de la ideología de género, los laicistas de la exclusión religiosa, que se han expandido a lo largo de estos años a través del erario público, porque sus recursos propios realmente son muy reducidos. Su presencia es sobre todo a base del presupuesto, es decir de lo que aportamos todos. Esta fue una tendencia clamorosa en el Tripartito, y pensábamos que unos mayores criterios de racionalidad y de equidad se impondrían en el caso de Convergència i Unió. Pero no es así, la cultura interna de Convergència en gran medida es semejante a la que pueda tener una organización que para entendernos llamemos ‘progre’, en el sentido más peyorativo del término, y Unió por lo visto no está por la tarea de remediar estos desafueros.

Es suicida políticamente lo que están haciendo estos partidos, y lo es en el plano de los impuestos, porque han conseguido que Cataluña sea la Suecia española, pero no por el goce de bienes y servicios sino por la cantidad de impuestos que se deben pagar, que continuamente sufren incrementos. Esto contraría a todo el grueso de la clase media que es su electorado, pero es que además, de una forma persistente, están actuando contra otro grupo importante de valores, aquellos que se cimientan en el cristianismo, y esto también va a tener un coste. Habrá que observar con mucho más detalle, y así lo haremos, los actos políticos concretos, porque no se trata de generalizar ningún juicio pero sí de no callar aquellas actuaciones específicas que resultan simplemente malas por injustas.

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