Conversaciones con un exorcista (I)

Carmine es uno de los sacerdotes que realizan mayor número de exorcismos en Italia, en su caso desde 1983

Jesucristo (representado en el León) aplastando al demonio.

Roma. Unas semanas atrás. La noche anterior de verme con Carmine, me tumbé en mi cama en la pequeña habitación de una hostería en la Via Aurelia de Roma a ver la película de exorcismos “El Rito”, con Anthony Hopkins como protagonista; en mi móvil. Quería hacer mis deberes un poco más, antes de verme con él. Cuál sería mi sorpresa cuando en una escena de la película se cita a Fra. Carmine de Filippi, sin que él lo supiera hasta mucho más tarde cuando un amigo se lo dijo; según me contó a la mañana siguiente.
Carmine es uno de los sacerdotes que realizan mayor número de exorcismos en Italia, en su caso desde 1983. Voy a ir desgranando poco a poco la conversación que tuvimos en su convento al norte de Italia, tras una comida riquísima pero sobria que los monjes se servían a sí mismos sin descuidar la fraternidad de estar pendientes el uno del otro; y de mí que era ese día su invitado. Productos de Amatrice, longaniza de la tierra, pan casero, verduras, vino, y un traguito de un estomacal, seguido de un cafetito ya de pie con otro padre de la congregación.
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Los nombres del diablo

¿Con qué nombre se le ha sometido el Diablo en sus expulsiones? Usted le pregunta… “¡cómo te llamas!” “¡Dame tu nombre!” ¿Qué nombres sorprendentes ha recibido?

“Sí. A esta pregunta el diablo tiende a no responder nunca. Ofrece mucha resistencia, pero después, evidentemente por la Gracia de Dios y bajo la orden del exorcista, debe decir su nombre, antes o después… cuando se trata de un caso de una posesión real, ¿eh? He oído… Asmodeo; varias veces”.

¿Asmodeo?

Asmodeo aparece en la Sagrada Escritura. Asmodeo tiende a destruir la relación afectiva en el interior de la pareja, del matrimonio, del amor conyugal. Un caso famosísimo es en el libro de Tobías. Asmodeo [pausa, pensativo]. Se ha presentado varias veces, siempre se ha manifestado con este nombre [Asmodeo: Demonio de la maldad y la muerte. Es el espíritu maligno que mató a siete maridos a Sara (Tobías 3,8); y que fue encadenado en el desierto por San Rafael -nota del articulista, leer más pinchando aquí.].”

“¡Yo no soy Lucifer ya más!”

“Otros, más raramente, con el nombre de Satanás. Satanás [repite Carmine meditativamente]. Tiende siempre a precisar que ‘ya no soy Lucifer’. Lucifer es un nombre hermoso, que le ha sido dado por Dios. Lo ha recibido del Creador. ‘Satanás’, ‘Satán’, es un nombre de origen hebreo. A grosso modo puede significar “el adversario”. El que se opone: a Dios. ‘Diablo’ significa además ‘el que divide’: aquel que quiere separar a las personas entre ellas y sobretodo separarlas de Dios.

“Otros nombres… Amerigo. Son nombres probablemente ligados a la misión que deben realizar, al servicio de un empleo de destrucción, un empeño malvado. Otro nombre Andreas. Sí, este es otro nombre con el que me he topado. Hace ya mucho tiempo. Muchísimo tiempo. Otro Príncipe. Se autoproclamaba como un personaje importante.

“Me acuerdo ahora de un caso en el que el nombre no fue de hecho pronunciado nunca, al menos de manera inteligible. Emitió una serie de sonidos que quedaron en eso; incomprensibles, en el aire. Vete a saber si no era el caso de un demonio mudo…, que no quiere, ¡o no puede!, ¡ja! [esboza una sonrisa] Pronunciar nada. Esto es, a grosso modo.”

La influencia demoníaca  – tentaciones ordinarias

¿Cuál es la manera de evitar que el demonio tome posesión de nosotros, leve o fuerte? Parece que incluso personas santas han sido poseídas ligeramente en alguna ocasión por el demonio.

“Sí. Sin embargo, debo hacer una distinción. Una cosa es la influencia ordinaria del demonio sobre todos, e incluso sobre todo lo creado. Y a esto es a lo que llamamos tentación. Todos la sufrimos. Y la sufrimos entre otras cosas de manera creciente en la medida en que nos empeñamos a vivir el cristianismo. Esto es un dato histórico, experiencial. Cuanto más vives en la Fe, en la Caridad cristiana, más el demonio obstaculiza. Es algo… matemático, diría yo… Pero en lo ordinario, esto se combate con la oración, con los sacramentos, ¡la lucha espiritual, eh!: la mortificación, la penitencia… con las armas habituales, y entonces,  en la situación en que se cae en la tentación el remedio siempre existe, el sacramento de la confesión, con arrepentimiento; y somos liberados”.

La posesión real

diablo

Jordi Picazo con Carmine de Filippi en su casa en el norte de Italia.

“Pero existe por otro lado otra situación, diría yo, de orden extraordinario. Cuando por otras causas el demonio se agrega en las personas o las cosas en una presencia directa: directa, propiamente. En este punto entraríamos concretamente en el campo de un gran misterio para la verdad: el terreno de las obsesiones diabólicas, de las infestaciones diabólicas.

“Se trata de una presencia directa y extraordinaria del demonio; y ello porque ha sido causada, se ve finalmente, por una propia conducta espiritual y moral mala, plena de malicia, pecaminosa sin límite a lo largo del tiempo; o alternativamente, causada por una intervención maléfica de terceros; terceras personas que recurren a prácticas que, como la magia, ¡eh! [subraya con advertencia], inducen esta influencia maléfica. Esto es el caso de los maleficios.

“También, y en casos aún más extraordinarios, porque Dios por una particular circunstancia así lo ha permitido: la confrontación de esa persona tan santa con esta presencia del demonio en su vida hasta el punto incluso de ser poseída, y que viene posteriormente a devenir purificada. Pero aquí ya entraríamos en el proyecto particularísimo de Dios con respecto a una persona muy elevada, muy alta en su vida espiritual. La beata María del Crucifijo, carmelita, fue poseída por el demonio; me viene a la mente ahora este caso. El Padre Pio, ¡cuántas veces fue golpeado incluso físicamente por el demonio!”

Los santos y el demonio

Se dice de Madre Teresa que ella misma comentaba la necesidad de, en alguna ocasión, acudir a un exorcista.

“No lo sé, no lo sé, puede ser. De Madre Teresa yo sé que ha vivido una noche del espíritu terrible”.

Como San Juan de la Cruz, como santa Teresa de Ávila.

“Sí, sí: recurro siempre a esta distinción una cosa es el demonio que se agrega como tentador a la confrontación entre las personas, y evidentemente que aquí detrás existe toda una realidad que va al fondo de su raíz en el orden de la creación: este domino sobre todas las cosas, incluso el confortamiento contra Jesús, y después esta otra situación extraordinaria. El remedio a esta segunda situación, que no se refiere al alma per se sino más bien al cuerpo y a la psique, el remedio es el exorcismo, el remedio de la Iglesia. El remedio a la primera situación es la confesión, el sacramento. El remedio a la segunda es el exorcismo, que es un a practica que te lleva mucho tiempo: mucho”

Tras la entrevista le pedí una oración de exorcismo sobre mí, de intercesión para la liberación de mis demonios. Así lo hizo en voz baja, yo sentado en la misma silla que en nuestra conversación y él empezando con su invocación al Arcángel San Miguel. Confieso, amigo lector, que esa fuerza de sanación y alegría me duró notablemente muchos días.

¿El diablo tiene esperanza?

La siguiente porción de nuestra entrevista comenzará con la siguiente pregunta que le formulé¨: ¿El demonio sabe que ha perdido la batalla definitivamente, y busca perder la mayor cantidad de almas posibles, o cree que puede todavía vencer?

Para saber más, puedes leer aquí sobre El Rito, y ver aquí una escena y el tráiler aquí.

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