¿Cuándo y cómo hablar de sexo con tus hijos?

Más de un centenar de niñas de menos de quince años son madres al año en España

(Cope).- Cuando una niña de once años se queda embarazada saltan las alarmas en los padres. ¿Cuándo le tengo que contar a mi hija que puede quedarse embarazada? ¿Cuándo tengo que hablar con ellos de sexo? Error. Ese no es el enfoque. La pregunta y la respuesta intrínseca, es cómo hay que enfocar la sexualidad con nuestros hijos.

Para los expertos no cabe duda, intentar hablar con los hijos de sexo sin haber educado en la sexualidad es un fracaso rotundo. La pediatra Lucía Galán, autora del blog Lucía mi pediatra, explica que hay que empezar a educarles “desde el mismo momento que le quitas el pañal a un niño y a una niña, ahí va a empezar a descubrir su sexo porque  la sexualidad forma parte de nuestras vidas, descubren sus genitales y se los empiezan a tocar, nos ven desnudos en la ducha, y comprueban que somos diferentes”. La naturalidad con la que vivan los padres este proceso, será fundamental en su desarrollo. También opina así Isabel Agustino, psicóloga en el Centro de Orientación de Getafe, (COF): “Cada madre, cada padre debe explicar a su hijo, a su hija, las diferencias de su sexualidad.  No se nos ocurre hablar del acto sexual y ya está. Hay que explicarles cómo es un hombre, cómo es una mujer, que desarrollo va teniendo, los cambios, esto no se puede hacer cuando es adolescente porque llegaremos mal y tarde.”

Las expertas recuerdan que, igual que hablamos con ellos del cerebro, del aparato respiratorio, hay que hablar del aparato sexual y reproductivo, aprovechando muchas veces que en el colegio se estudia de una manera educativa, porque normalizarlo en un contexto de aprendizaje, permite que no se convierta en un tema tabú.

Los sentimientos

Isabel Agustino, advierte que los diez años suele ser una edad de referencia emocional para niños y, sobre todo, niñas que por su desarrollo hormonal van más adelantadas. Isabel asegura que “comienzan a llegar a casa con sentimientos fruto de una relación de convivencia entre chicos y chicas, o bien en el colegio o bien en los lugares de juegos. Vienen sintiendo cosas de esas relaciones y es el momento de ponerle nombre. Vienen hablando de me gusta este o aquel… Es fundamental identificar lo que sienten, explicarles que tú antes que ellos lo has sentido, y cuáles son las señales que su cuerpo les va a mandar”.

Identificar los sentimientos para gestionarlos, es fundamental. Aunque les sigamos viendo pequeños, la psicóloga asegura que “hay que empezar a ponerle en un mundo que ya no es de las fantasías, es el mundo real con sentimientos reales. No hay que afrontarlo como un tabú porque el niño se va a costumbrar a que es algo malo que sólo va a poder hablarlo en el colegio con sus amigos y eso es horrible”. En ese punto perdemos el control. Enseñarles desde el principio a utilizar un lenguaje adecuado, permite trabajar el respeto desde la propia terminología.

Tanto Lucía como Isabel defienden que los padres deben ser los primeros en hablar de sexualidad y sentimientos con los hijos. “Al margen del colegio que despierta su curiosidad, es sentarse con ellos para decirles que esto no es malo pero tienes que respetar tu cuerpo y respetar el de los demás, y que es muy bonito sentir todo lo que vas a sentir”. Para Lucía “tenemos que estar a la altura cuando nos preguntan  con cinco o seis años de donde vienen los niños, o cuestiones más profundas siendo adolescentes”.

A veces las noticias pueden servirnos para afrontar los temas sin que parezca preparado. Noticias como la de la menor de Murcia, que con once años ha sido madre, es un comienzo para llamar su atención y poder hablar con naturalidad. Lucía reconoce que ella misma utiliza casos que llegan a su consulta de pediatría para sacar temas con sus hijos, porque como dice Isabel , “Si no hacemos nada lo más seguro es que se quede con quien ha hecho de guía, es decir con la información e un amigo. Si nos echamos a tras por pudor o porque no tenemos tiempo su guía va a ser un compañero.”

En la educación sexual-afectiva es importante no ocultarles información para generar confianza. “Las niñas con once años tienen que saber que son fértiles, que físicamente están preparadas para ser madres, pero deben entender que emocionalmente no lo están”, recuerda la doctora Galán. Las secuelas a largo plazo en un embarazo con once, doce años pueden ser tremendas. Más de un centenar de niñas de menos de quince años son madres al año en España. Las cifras de embarazo en menores aumentan si tenemos en cuenta los abortos que se realizan en España, que se consideran además embarazos de riesgo con estas edades.

Isabel, como psicólogo de familia, asegura que no se trata de ocultar información sino explicarles que hay métodos anticonceptivos para que no se sientan engañados. “Es mejor ser tú el primero que le cuente lo que hacen muchas parejas para evitar un niño, y a la vez explicarle cuál es tu posición sobre el tema, porque como padres también tenemos que darle libertad para que escojan, aunque nos gustaría que fueran como nosotros queremos”.

Isabel da en la diana: “Cuanta más tranquilidad les enfoquemos con nuestra información, cuanto más les inculquemos nuestros valores en la sexualidad, les mostremos buenos ejemplos, más se va a parecer la opinión de nuestros hijos a nuestra opinión”.

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