Desigualdad, especulación y aborto

Nos enfrontamos a dos grandes fuerzas destructoras de lo humano basadas en la pasión del deseo sin límites. Una se manifiesta en lo econ…

Nos enfrontamos a dos grandes fuerzas destructoras de lo humano basadas en la pasión del deseo sin límites. Una se manifiesta en lo económico, la otra en lo social, ambas en la cultura que cada vez es más hegemónica y aplasta toda disidencia: la cultura de la desvinculación.

Si observamos la situación de las finanzasllegaremos rápidamente a una conclusión. Hemos aprendido muy poco de la gran crisis, en lo substancial todo sigue igual. Se reconoció que los bancos demasiado grandes entrañaban un riesgo sistémico, esto es eran demasiado grandes como para dejarlos caer, como sucede con las demás empresas. Cuando el riego se hace realidad saben que no sucederá nada porque serán salvados a expensas del contribuyente. Hoy esto no es que no se haya resuelto es que ha empeorado.Los seis gigantes de Estados Unidos: Bank of América, Citigroup, Goldman Sachs, JP Morgan, Chase, Morgan Stanley, y Wells Fargo son más grandes que nunca, de manera quetodos están garantizados,lo que estimula todavía más las operaciones de alto beneficio-alto riesgo. Algo parecido podríamos decir de España y otros países de Europa: la crisis se traduce en un aumento del tamaño de las entidades financieras y la reducción de su número. Al mismo tiempo, crece la desigualdad hasta niveles nunca vistos: El 95% de lo que ha crecido la renta en Estados Unidos desde 1995 queda en manos del 1% más rico, mientras que el 99%se lleva solo el 5%. Todo esto pone en cuestión dos teorías convertidas casi en dogmas. Una, que lo importante es crecer y después ya se redistribuye; y dos,que para tal fin lo mejor es un juego económico desregularizado.Quienes se llevan la parte del león son quienes tenían ya una posición de predominio fruto de la globalización y la desregularización financiera, intermediarios, grandes fortunas, propietarios de despachos de abogados gigantescos y grupos de comunicación. A este grupo se le añade un segundo (Adair Turner Economics afther thecrisis) formado por actores, cantantes y deportistas de elite que perciben retribuciones de millones al mes, y que en general buscan y consiguen evadir sus impuestos. Todos ellos compiten en el positional good, jets privados, casas espectaculares en lugares de privilegio, colecciones de coches inalcanzables para el 99,99% de la población.Todo este grupo posee además una característica que deseo subrayar porque a tal escala es destructiva en sí misma. La mayoría de sus actividadesson “distributivas”, es decir ganan el dinero que otro pierde. Es el reino de las finanzas especulativas en detrimento de las productivas, y esto ayuda a entender porque un artista de renombre gana muchísimo más que un científico imprescindible. Se loa la ciencia pero el dinero lo gana el espectáculo y el especulador. Esta dinámica es posible gracias a un estilo de vidacada vez más alienado por las grandes marcas, los nombres mediáticos de alcance global. Estamos atrapados por elpan y circo a una escala nunca vista. La masa se entretiene con los leones, a veces con cristianos incluidos, mientras el dinero fluye entre los palcos.

Y este estilo de vida nos conduce a la otra gran amenaza que actúa sinérgicamente con la pasión por ganar más, es decir el vicio de la avaricia, de la ostentación y el derroche. Se trata de la fuerza más grande destructora de vínculos, de los enlaces que forman la sociedad y sus instituciones, sus comunidades, de toda nuestra historia. Una cultura una política y una parte creciente de la economía basada en el deseo relacionado con el sexo, concebido como única o máxima realización, sin limitaciones legales, ni compromisos personales de ningún tipo. El feminismo histórico de derechos políticos y civiles ha virado a un feminismo sexual que tiene en la práctica sexual sin restricciones y en su corolario, el aborto, su máximo signo de identificacióny que se presente en términos políticoscomo una cuestión de salud sexual y reproductiva, y derechos de la mujer, construyendo un marco de referencia semejante al matrimonio homosexual, donde el pretendido derecho a casarse entre dos personas del mismo sexo no nace de una relación afectiva y un proyecto de vida en común, porque entonces el matrimonio se haría extensivo a todos los emparejamientos que reunieran tales condiciones, sino a una peculiar forma de relación sexual, surgida de la cultura del deseo elevada a categoría política. La ideología de género no es otra cosa que la consagración del deseo y esto explica la importancia del lesbianismo en su elaboración. Es una doctrina formulada en gran medida y en su origen por personas lesbianas, y esto explica también porque el homosexualismo político es en realidad una vertiente de aquella ideología, que consagra la supremacía de los roles culturales del deseo sexual, de la preferencia subjetiva, sobre cualquier otro razón objetiva, incluidas aquellasque determinan que la sociedad pueda funcionar. Estas políticas del deseosexual son las aliadas naturalesdel deseo económico, se refuerzan y comparten áreas de poder y personas, y debilitan la capacidad de respuesta de la sociedad.

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