Desigualdad y pobreza: una realidad en Occidente

El bruselense think tank Bruegel ha realizado un estudio que muestra un Occidente lleno de desigualdades y, en muchos casos, con pocas posibilidades de progreso social. Bruegel explica este fenómeno mediante la moderna gráfica llamada Curva del gran Gatsby. Los resultados muestran unos Estados Unidos que se encuentran lejos del llamado Sueño Americano

Desigualdad

Desde la Crisis del Petróleo de los años 70 las desigualdades en Europa y Estados Unidos han crecido en gran medida. Las diferencias entre los más ricos y los más pobres son cada vez más grandes. El think tank Bruegel ha llevado a cabo un análisis de la situación actual en Occidente. Mediante la innovadora curva del gran Gatsby, que relaciona la inmovilidad social (facilidad de progresar socialmente) con la desigualdad de un país, se aprecia la dura realidad de nuestra sociedad. Países como Italia, Reino Unido y Estados Unidos muestran unos datos en los que muestran la dificultad en la actualidad de que las personas de rentas más bajas puedan salir de la pobreza.

En la actualidad, donde Europa y Norte América continúan inmersos en la crisis económica, son muchos los gobiernos que anuncian que la salida de la recesión. Estas esperanzadoras noticias chocan con la fragilidad de los mercados internacionales, las grandes deudas que atesoran las principales potencias mundiales y el alto grado de personas que se encuentran en paro. Atrás quedan los años en los que se vendía el sueño americano, donde si uno reunía las cualidades necesarias y estaba dispuesto a trabajar progresar socialmente era una posibilidad real.

La curva del gran Gatsby: una realidad incómoda

En el estudio del grupo de Bruegel incluyen una gráfica que revela cómo se encuentran las principales potencias en materia de igualdad y de movilidad social. La curva del gran Gatsby relaciona la inmovilidad social con el nivel de desigualdad del país. En el eje de ordenadas (vertical) representa la inmovilidad social, cuanto mayor es el valor menos movilidad social existirá. De igual manera ocurre en el eje de las abscisas (horizontal) en el que cuanto más a la derecha se sitúe el país más desiguldad tendrá.

Desigualdad

Los países que se encuentran con valores más altos en este gráfico son los que peor están en igualdad y movilidad social. Fuente: An anatomy of inclusive growth in Europe, Bruegel. Elaboración Propia

En los casos donde la inmovilidad social es más alta, los ciudadanos con rentas inferiores lo tendrán más difícil para que en un futuro puedan encontrarse en una situación mejor. Estas dos variables, desigualdad e inmovilidad, muestran una correlación positiva. Estados Unidos, por ejemplo, es un país con grandes desigualdades y al mismo tiempo progresar socialmente tiene una dificultad elevada comparado con otros casos como el alemán o el japonés. Los países nórdicos, Dinamarca Finlandia y Noruega, son estados en los que las rentas entre los ciudadanos son bastante similares y que la posibilidad de aspirar a pertenecer a clases más altas es mucho más fácil que en el resto de Occidente. En el otro lado se encuentran Estados Unidos, Italia y Reino Unido.

Tal y como se menciona en el estudio de Bruegel, una elasticidad de inmovilidad social intergeneracional mayor que 0,5 implica una movilidad realmente baja. Una de las conclusiones que el Think Tank de Bruselas remarca es que la clave para agilizar la movilidad social es la educación. A mayores niveles educativos más fácil le será al individuo progresar socialmente.

Existen detractores de esta metodología de estudio social, como el famoso economista de Harvard Gregory Mankiw, que atacan a este modelo porque la correlación se acentúa en los casos en los que el país en cuestión muestra grandes grupos diversos. Estados Unidos al tener una población muy variada, la curva del gran Gasby coloca al país en una mala posición. Otros defienden la idea que los grandes países como EEUU deberían medirse por estados y no por su conjunto.

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