Despedidas de Solteros, o Despedidas de Sohorteras

Hoy casi todas las bodas vienen precedidas por dos celebraciones: la despedida de soltero, entre el novio y sus amigos; la de soltera, entre la novia …

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Hoy casi todas las bodas vienen precedidas por dos celebraciones: la despedida de soltero, entre el novio y sus amigos; la de soltera, entre la novia y las suyas.

Se distinguen por ser mutuamente impermeables, es decir, los participantes en una están excluidos de la otra. Así pues, quienes se reúnen son personas del mismo sexo, hombres con el novio, mujeres con la novia.

Sin embargo, el programa suele ser muy parecido. Todo suele empezar con una cena , normalmente cara, aderezada con cerveza para empezar; vino, sangría o más cerveza mientras dura. Animación, bromas de mejor o peor gusto según la personalidad del bromista. Hasta ahí todo normal.

Acabada la cena, empieza la fiesta. Ahí ya la variación es mayor. Unos se van a tomar unas copas y a charlar. El alcohol no falta, lo que hace que a veces más de uno acabe con lo que se ha dado en llamar un “pedo catalítico”. Los demás, aunque no muy sobrios, terminan por encargarse de los elefantes, es decir, de los que no pueden con su trompa.

Más abundante es el número de los que se van a discotecas a completar la noche. Se ha puesto de moda últimamente que sean discotecas lejanas, e ir en grupo, incluso alquilando un autocar: la teoría es que la juerga es del grupo, e ir en coches propios rompe el ambiente. La realidad es que, quien más quien menos, que ya va tocado desde la cena, y las fuerzas no le dan para mucho, se convierte en un preso voluntario, porque no puede escapar cuando pasadas 2, ó 3, ó 4 horas, está ya harto y agotado. Es probable incluso que todos se sientan así, pero nadie lo confiesa por miedo a salirse de la regla frente a los otros.

Ante el agotamiento y la perspectiva de horas por delante, la  tentación es darle un tiento a las drogas estimulantes, que son de casi libre circulación en esos lugares. No creo que caigan muchos, pero sí bastantes.

Ya con el sol radiante se va muriendo la juerga, y la vuelta a casa es lastimosa.

Otros grupos tienen por objetivo acudir a salas de streap-tease, vulgo despelote, femenino o masculino, el del sexo opuesto al del grupo celebrante. Allí, sea en silencio, gritando o babeando, pretenden disfrutar como mirones y mironas del cuerpo de pobres personas que no son más que marionetas movidas por los hilos de gente con dinero y sin escrúpulos que regenta esas salas. Acaban frustrados, como todo “voyeur”. Pero no lo confiesan por miedo a ser los únicos del grupo, siendo así que todos están igual.

Finalmente, a veces, un pequeño grupo, sean hombres o mujeres, acaban en un revolcón con mujeres u hombres de alquiler.

En todos esos grupos hay personas que sólo habían ido hasta ahora a despedidas del grupo anterior pero que, metidos entre los demás, por miedo, no son capaces de decir no, y se dejan llevar.

Dicen que van a despedidas de soltero/a, y como tal empiezan, pero acaban en despedidas de ‘so horteras’, reprimidos que sólo diluyéndose en el grupo se atreven con sus fantasías, o bien que, incapaces de plantear otros modos de celebrar, se aburren carcajeantes entre otros aburridos que por miedo a ser descubiertos también ríen.

Y, sin embargo, ¡ Que bonita era la idea! ¡ Que bien había empezado! Despedir una época de la vida con los amigos de siempre, cenando, bailando, riendo, bromeando, para anticipar que la nueva forma de vida, y de relacionarse con ellos, va a ser muy otra a partir de ahora porque,

una vez casado/a, ya no seré yo, sino nosotros.

 ¡ Cómo estropeamos las cosas más bellas de la vida, por buscar lo bueno donde no está, o por miedo a quedar mal con los demás!

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