Diez cuestiones que ayudan a entender el porqué de la baja fecundidad española

Contradicción entre el deseo de tener hijos y la realidad; tipos de familia y sexo; retraso en crear pareja y en ser padres; condicionantes; y escasas medidas de conciliación y de ayudas a la familia, según un estudio. España sigue perdiendo población: mueren muchos más de los que nacen

¿Qué hay detrás de la tendencia a tener pocos hijos en España? ¿Qué hay detrás de la tendencia a tener pocos hijos en España?

En el primer semestre del año se registraron 187.703 nacimientos, un 6,3% menos que en el mismo periodo del año anterior. Continúa así la tendencia decreciente en el número de nacimientos desde 2008, interrumpida por el leve incremento experimentado en el año 2014”.

Al mismo tiempo, en ese mismo primer semestre, “fallecieron en España 219.835 personas, un 4,5% más que en el mismo periodo de 2016”, con lo que “el crecimiento vegetativo de la población, es decir la diferencia entre nacimientos y defunciones, fue de -32.132 personas en los seis primeros meses de 2017”, mientras en 2016 fue de -10.145.

Son datos de la Estadística del Movimiento Natural de la Población del primer semestre de 2017, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y presentada este martes, 12 de diciembre; y ese saldo vegetativo se puede constatar en el siguiente gráfico, reproducido a partir del estudio.

Continúa la tendencia decreciente de los nacimientos mientras aumentan las defunciones

Continúa la tendencia decreciente de los nacimientos mientras aumentan las defunciones

En la estadística del INE se advierte también de que los matrimonios se han reducido en España y los 68.769 celebrados el primer semestre de 2017 suponen una “variación de -6,2% respecto al mismo periodo de 2016”.

Una fecundidad del todo insuficiente

De esta manera, el estudio del INE viene a certificar que la caída de la natalidad se cronifica en España mientras el envejecimiento de la población es cada vez mayor.

De hecho, la tasa de fecundidad española es del todo insuficiente para garantizar un Estado del Bienestar con más sombras que luces, en el que para 2050 habrá 76 jubilados por cada 100 habitantes en edad de trabajar.

Hay que recordar que la actual tasa de fecundidad española es de 1,33 hijos por mujer en edad fértil, muy alejada de la tasa de reposición de 2,1 hijos por mujer que garantiza la estabilidad de la población en el tiempo.

Paralelamente, otro estudio, ‘Tener hijos, ¿forma parte del proyecto vital de los madrileños?’, en este caso elaborado por Acción Familiar y la Universidad Complutense de Madrid, llega a una serie de conclusiones que ayudan a entender el porqué de la baja fecundidad española.

Una primera cuestión que aborda este nuevo estudio es el Indicador Coyuntural de Fecundidad, tanto el de la Comunidad de Madrid (CM) como el de todo el territorio nacional.

Así, en la Comunidad de Madrid, “si hasta mediados de la década de los setenta, el Indicador Coyuntural de Fecundidad (ICF) estaba muy próximo a tres, a partir de 1976 se inicia un importante y continuado descenso –que sigue prácticamente la misma tendencia registrada a nivel nacional-, y que desde 1981 lo sitúa por debajo del nivel de reemplazo”.

“Los últimos datos definitivos disponibles para 2015 nos muestran que este Indicador se sitúa en 1,37, levemente por encima del Indicador a nivel nacional”, que es de 1,33 hijos por mujer en edad fértil, como se puede ver en este otro gráfico, extraído del estudio.

En los últimos 40 años, ha habido un importante y continuado descenso de la tasa de fecundidad en España

En los últimos 40 años, ha habido un importante y continuado descenso de la tasa de fecundidad en España

La encuesta origen del estudio se basa en 600 entrevistas telefónicas realizadas a 600 personas de entre 20 y 45 años de edad, residentes en la Comunidad de Madrid. Además, se efectuaron también 16 entrevistas en profundidad.

El déficit de fecundidad en España apunta a un país cada vez más envejecido

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Diez razones para una baja fecundidad

A la vista de todos estos datos, cabe preguntarse cuáles son las causas de la escasa natalidad que muestran las españolas.

En ese sentido, el estudio recoge en sus conclusiones hasta 16 aspectos que ayudan a “entender las razones de fondo” de una “baja fecundidad como componente esencial de reto demográfico” planteado en Madrid y, por extensión, en el conjunto de España.

Las hemos agrupado y resumido a continuación en diez cuestiones que facilitan la comprensión del déficit de fecundidad en España.

1. Las contradicciones

Una primera cuestión que analiza el estudio son las contradicciones en las “decisiones relacionadas con la tenencia de hijos”, es decir si tenerlos o no, cuándo tenerlos y cuántos, etc.

A pesar de esas contradicciones, “la mayoría de los jóvenes integran a los hijos propios en su proyecto vital”. De las encuestas se desprende que “el deseo de tener hijos está muy presente en la población entre veinte y cuarenta y cinco años de edad” de la Comunidad de Madrid, sobre todo, “en los jóvenes entre veinte y veintinueve años, el 83% así lo manifiestan”, señala el estudio.

Sin embargo, “este deseo no es siempre inmediato, unos quieren satisfacerlo en el corto plazo, otros a más largo plazo; en otros casos, sobre todo de mujeres jóvenes, el deseo se presenta más bien como uno de carácter latente, que no se plantea claramente hasta que no haya llegado el momento adecuado o se den las condiciones favorables”, añade.

La cuestión es que “se trata en todo caso de un deseo, y quizás, eso ya es mucho en una cultura en la que el consumo y el individualismo parecen prevalecer”.

Así pues, “los hijos aparecen tarde en su horizonte vital, anteponiéndose a ellos otras prioridades, como la consolidación y ascenso profesional en el trabajo, el bienestar material, el ocio y la libertad de movimiento. Y se detecta además que el primer hijo es el que más cuesta decidir y el que supone mayor cambio en la vida de la pareja”.

Con 1,3 hijos por mujer en edad fértil, en España cada vez hay menos niños

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2. ¿Cuántos hijos?

En relación a ello, surge la cuestión del número de hijos que van a conformar esa familia; y de nuevo las contradicciones hacen acto de presencia. “En cuanto al número de hijos deseado, las personas entre veinte y cuarenta y cinco años, están teniendo menos hijos de los que desean (2,3). El número real no llega a los dos hijos (1,8).

Por su parte, entre los que no tienen hijos, el informe agrega que “a un 13% les gustaría tener uno; a un 68% dos; a un 17% tres; y a un 2% más de tres”.

En cualquier caso, “casi uno de cada cuatro encuestados (24%) desearía tener tres hijos, pero sólo uno de cada diez (9%) alcanza este número en la realidad. […] Incluso aquellas personas que expresan el deseo de tener tres o cuatro hijos, piensan que hoy en día esto es algo que las familias no pueden permitirse”.

A pesar de ello, “la valoración respecto a tener hijos es más positiva entre quienes ya los tienen”, aunque “el alto valor personal que se otorga tanto a la vida familiar como a los hijos contrasta con una percepción de escasa valoración social”, no tanto en el sentido de no tenerlos como en “no tener lo que la sociedad considera ‘muchos hijos’, es decir más de dos”, aclara el informe.

“Se observa pues una diferencia importante entre los deseos y la realidad”, concluye el estudio en este apartado.

3. Los matrimonios, más hijos que las parejas que cohabitan

Por otra parte, los resultados de la encuesta muestran “diferencias importantes entre parejas casadas y parejas que cohabitan” en lo relativo al deseo de tener hijos.

Ese deseo alcanza el 85% entre las parejas casadas, mientras solo el 72% de los solteros que cohabitan muestran ese deseo. “La diferencia es de trece puntos porcentuales, lo que quizá nos podría hacer reflexionar porqué se produce esta importante diferencia”, observa el estudio.

4. Ellos y ellas lo ven diferente

Al mismo tiempo, “los comportamientos, deseos y valoraciones difieren entre hombres y mujeres, observándose un cambio significativo respecto a las actitudes de las generaciones anteriores, especialmente en el caso de ellas”.

Así, “la proporción de hombres que desean tener más hijos (67%) es mucho más elevada que la de mujeres (53%). Esto podría indicar que ellas experimentan o al menos así lo perciben actualmente, mayores costes y barreras por el hecho de ser madres”, sugiere el informe.

5. El factor edad

“En cuanto a la edad ideal para tener los hijos, casi la mitad de las mujeres encuestadas (47%) señala que le gustaría tener su primer hijo entre los treinta y los treinta y cuatro años de edad, lo cual concuerda con el dato referente a la edad media a la maternidad en la CM: 32,6 años en 2016”, aclara el estudio.

“El 40% de las mujeres y el 34% de los hombres consideran que la edad máxima para tenerlos oscila entre los cuarenta y cuarenta y cuatro años”, lo que indica cómo se ha retrasado la edad para tener los hijos. “Además, las personas que no tienen hijos parecen prolongar más la edad para tenerlos”.

Al respecto, el informe destaca que “una vez más se detectan algunas contradicciones en las respuestas, de modo que, aunque muchos valoran positivamente no retrasar demasiado la llegada de los hijos, apuntando las ventajas que aporta tenerlos siendo joven, otros manifiestan una valoración negativa de hacerlo siendo muy joven”.

Las mujeres que no tienen hijos posponen cada vez más la edad para tenerlos

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6. Se tarda en tenerlos…

“Cuando se indaga por los motivos que podrían explicar el retraso generalizado en la tenencia de los hijos, hay tres elementos que emergen con fuerza en el discurso: la prioridad que se otorga a la consolidación de la carrera profesional –sobre todo en el caso de la mujer-; la seguridad económica, y la alta valoración de la libertad de movimiento y de opciones de ocio, percibiendo a los hijos como una limitación importante”.

Algunos anteponen, toda una serie de experiencias y posibilidades al hecho de tener hijos, muy ligadas a no estar atado a una responsabilidad como la que representan la maternidad y la paternidad. Los jóvenes parecen dilatar lo máximo posible su juventud, en la que no se tienen responsabilidades vinculantes y a largo plazo, como es el caso de los hijos”.

7. …y en formar pareja

“Unido al retraso de la edad a la que se tienen los hijos, aparece el retraso en la formación de pareja. Este retraso generalizado es uno de los motivos más citados en las entrevistas, a la hora de explicar por qué han tenido menos hijos, o porqué retrasan la edad que consideraban como ideal”, agrega el estudio.

8. Los condicionantes

En relación a todo lo dicho, el estudio analiza una serie de condicionantes, algunos ya mencionados, que limitan la decisión de las parejas de ser padres y, “entre las condiciones más valoradas para la tenencia de hijos, la estabilidad laboral, personal y económica son las que mayor acuerdo suscitan en la opinión general”.

“La situación contraria, especialmente de inseguridad laboral, introduce un elemento de incertidumbre en el horizonte vital, que termina por difuminar la idea de tener hijos”.

Al mismo tiempo, “las condiciones de la vivienda también se valoran de cara a la tenencia de hijos. Sin embargo, existen opiniones divergentes a este respecto: para algunos ésta no constituye un elemento decisivo; para otros, el tamaño –unido al coste- de la vivienda, sí que obliga a buscar una nueva ante la llegada de un nuevo hijo”.

Otro factor que influye tiene que ver con las circunstancias externas. “Es innegable que el entorno y las circunstancias que lo configuran pueden favorecer o dificultar la decisión de tener hijos. […] Nadie niega que el entorno puede llegar a ser determinante a la hora de decidir tener o no tener hijos”.

“Pero también debemos cuestionarnos si atribuir todas las decisiones propias a las circunstancias externas, no puede denotar un cierto desplazamiento de la responsabilidad personal y una cierta incapacidad de asumir las riendas de la propia vida”, matiza el informe.

“En cuanto a las dificultades y frenos para la tenencia de hijos, los resultados de la encuesta indican que entre los motivos para no tener más hijos se encuentran: el hecho de haber tenido los que quieren, la falta de ingresos económicos suficientes y la falta de estabilidad laboral.

“Para quienes aún no tienen hijos, la limitación de la vida personal (51%), las preocupaciones que suponen los hijos (45%) y la falta de ingresos suficientes (45%) suponen las principales razones para desear no tenerlos”, añade el estudio.

“La dificultad de compatibilizar los horarios y jornadas de trabajo con el cuidado de los hijos", un factor que limita la maternidad

“La dificultad de compatibilizar los horarios y jornadas de trabajo con el cuidado de los hijos”, un factor que limita la maternidad

También se menciona, entre otros condicionantes, “la dificultad de compatibilizar los horarios y jornadas de trabajo con el cuidado de los hijos, que se suma a la falta de tiempo disponible para poder estar con los hijos”.

“A las dificultades de carácter material que acabamos de mencionar, se añade el cambio de prioridades vitales de las personas jóvenes, que estarían anteponiendo experiencias y posibilidades para las que ‘no estar atado’ a ninguna responsabilidad como la que representan los hijos es altamente valorado”, concluye el estudio en este tema.

9. Pocas medidas de conciliación

Por otro lado, del estudio se desprende que “desde el ámbito laboral –sobre todo el sector privado-, seguiría existiendo una percepción negativa del uso de medidas de conciliación –como las bajas por maternidad o las excedencias-“.

Entre los entrevistados existe “la percepción general negativa del embarazo en el ámbito laboral, sobre todo en el sector privado. La percepción mayoritaria es que la llegada de los hijos afecta negativamente la valoración profesional en el ámbito laboral, hasta el punto de limitar las oportunidades de promoción o generar directamente problemas en el trabajo”.

Por todo ello, las mujeres “llegan a ser madres a edades cada vez más tardías, en las que la fertilidad disminuye rápidamente, y en las que los embarazos asumen mayores riesgos”, advierte el estudio.

“En cuanto a la valoración de la compaginación entre vida laboral y tenencia de hijos, las personas entre veinte y cuarenta y cinco años residentes en la CM afrontan no pocas dificultades a la hora de compatibilizar vida laboral y vida familiar”, insiste el informe.

Sin unas políticas de ayudas a la familia más generosas no se consigue fomentar la natalidad

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10. La necesidad de ayudas

En sus últimas conclusiones, el estudio destaca que “en cuanto a las medidas de apoyo más valoradas para superar las dificultades de cara a la tenencia y educación de los hijos, la flexibilidad en los horarios de trabajo aparece en primer lugar”.

Al respecto, “las personas no sólo consideran las medidas de tipo económico ante la decisión de tener hijos, sino que medidas que faciliten una mayor disponibilidad y flexibilidad en el uso del tiempo podrían desempeñar un papel relevante a la hora de facilitar la tenencia de hijos”.

Sin embargo, los entrevistados advierten de que “la incorporación de medidas de flexibilidad en la organización del trabajo, exigiría un cambio importante en la cultura laboral de las empresas españolas, todavía muy apegadas a un modelo presencialista de sus trabajadores”.

“Entre las medidas de apoyo de tipo económico que valoran los entrevistados, destacan también las relacionadas con el nivel salarial, ayudas a familias con hijos y medidas de tipo fiscal. Asimismo, se mencionan medidas complementarias como el trabajo a tiempo parcial, la reducción de horas de trabajo, el teletrabajo, la ayuda externa para las labores de casa, entre otros”.

En cualquier caso, “estamos ante un problema complejo, donde las medidas a tomar exigen el compromiso de todos: de los poderes públicos, de los interlocutores sociales –empresarios y sindicatos- pero también de todos y cada uno de los implicados en este asunto, es decir, de los jóvenes”, concluye el estudio.

 

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