Dos peligros del posthumanismo: sexo con robots y destrucción de empleo

Expertos en inteligencia artificial pronostican que las relaciones sexuales con androides serán normales en el 2050 y plantean dilemas morales como infidelidad, desviaciones sexuales, incitación a la violación o robots-niño para pedófilos. “Habrá tumultos sociales y pérdida de empleos”, alerta otro.

Los errores del posthumanismo: ¿puede un robot sustituir la afectividad de un ser humano en las relaciones sexuales? Los errores del posthumanismo: ¿puede un robot sustituir la afectividad de un ser humano en las relaciones sexuales?

La llegada del posthumanismo seduce a una sociedad cada vez más individualizada y con un gran porcentaje de personas que muestran “respuestas neuronales empáticas similares” hacia seres humanos y robots.

Hasta tal punto esto es así que expertos en inteligencia artificial e informática advierten de los riesgos que conlleva esa seducción, que puede derivar en peligros como la práctica del sexo con robots o la destrucción de empleo.

De hecho, las relaciones sexuales con androides podrían llegar a ser normales en el 2050, destaca uno de ellos, mientras otros además plantean dilemas morales como infidelidad, desviaciones sexuales, incitación a la violación o robots-niño para pedófilos.

Al mismo tiempo, los avances en robótica van a tener una gran repercusión en el mercado de trabajo. “Habrá tumultos sociales y pérdida de empleos” y “hay que programar la ética en los robots”, alerta un informático especialista en este campo.

La robofilia, una atracción hacia los robots en la que el sexo está muy presente

La robofilia, una atracción hacia los robots en la que el sexo está muy presente

¿Disfrutar del sexo con robots?

Las relaciones sexuales con androides serán normales hacia el año 2050, según pronostica David Levy, experto en inteligencia artificial y autor del libro Amor y sexo con robots, aunque otros investigadores menos optimistas retrasan una década el escenario en que los robots aunarán morfología, funcionalidad y movimiento como para que quien lo desee disfrute del sexo con ellos.

Así, en tan solo unas décadas habrá en el mercado robots de apariencia humana programados para cubrir las apetencias sexuales de aquellos que puedan pagárselo. Hay que recordar que a día de hoy ya se están pagando 30.000 euros por muñecas de silicona de aspecto realista.

Aunque ficticia, la sensación de realismo con estos androides podría llegar a crear vínculos emocionales e incluso provocar que algunos usuarios llegaran a enamorarse. Ese tipo de relación ya tiene nombre: robofilia.

Si establecemos vínculos muy potentes con una mascota, que no habla, es fácil imaginar que los crearemos aún más fuertes con un robot con el que te podrás comunicar, compartir memorias e información y desarrollar una relación íntima”, asegura Ricard Solé, físico, biólogo e investigador Icrea en la Universidad Pompeu Fabra (UPF), en declaraciones a La Vanguardia publicadas el pasado domingo, 12 de junio.

De la misma opinión es Jordi Vallverdú, especialista en filosofía de la ciencia y la computación que investiga sobre emociones sintéticas: “los humanos transferimos emociones hacia cualquier cosa, sean mascotas u objetos, y por eso llevamos en nuestra memoria emocional nuestro primer coche, el primer móvil… Y en los robots se suma la forma antropomórfica, que lo hace más fácil”.

Y otro tanto opina Antonio López Peláez, profesor de la UNED, especialista en la interrelación entre tecnologías y trabajo social y editor de The Robotics Divide (La brecha robótica): “con las máquinas construimos nuestra intimidad y desarrollamos afectividad; basta ver cómo hay gente que se estresa más si tiene un problema con su ordenador o con el móvil que si discute con alguien porque su identidad está construida con eso; y un robot que te atiende, que trabaja y está contigo, que te permite interactuar, que te da soporte intelectual al compartir información contigo se convierte en un álter ego; puede que en el futuro uno cambie de casa, de pareja, de trabajo o de amigos y lo único estable que tenga sea su robot”.

Los robots jamás podrán sustituir los sentimientos de una pareja

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El debate: sexo con robots y dilemas morales

En cualquier caso, no son pocos los expertos que plantean una serie de dilemas morales ante esta nueva perspectiva de sustituir las relaciones sexuales entre dos personas que se quieren por la del sexo puro y duro con un o una humanoide.

En ese sentido, ¿practicar sexo con un robot es una muestra de infidelidad?, ¿condicionará la sexualidad entre humanos?, ¿potenciará estereotipos sexistas? Y más grave aún: ¿será legal hacer robots representando a niños destinados a pedófilos?, ¿propiciarán los robots desviaciones sexuales o violaciones?

Responder a estas preguntas no es tarea fácil, pero, por ejemplo, Kathleen Richardson, investigadora de ética de la robótica de la Universidad de Montfort (Reino Unido), y Erik Brilling, catedrático de informática de la Universidad de Slövde (Suecia), son de la opinión de prohibir los robots sexuales porque contribuirán a deshumanizar más a quienes sufren abusos, como mujeres y niños.

“Nuestra campaña es en pro de la empatía y antiesclavitud, y pretende clarificar las diferencias entre las personas y las cosas y garantizarnos una sociedad que valora la persona y la vida en general”, explica Richardson.

“Las máquinas no pueden sustituir lo que hacemos porque nosotros estamos vivos y tenemos una sociabilidad específica como especie”, añade, mientras censura que se hable de relaciones sexuales con robots porque la sexualidad “es algo acotado a los seres vivos”.

Por su parte, Solé resta trascendencia a la distinción de si el robot es un ser vivo o no y cree que en todo este debate moral “hay más juicios que argumentos objetivos”.

Tampoco ve un gran problema en esta cuestión Carme Torras, profesora de investigación en el Instituto de Robótica CSIC-UPC y autora de la novela La mutación sentimental (Milenio, 2012), que aborda las relaciones con robots.

“Los humanos somos muy diversos, y si relacionarse con un robot o pasarse media vida inmerso en realidad virtual hace feliz a cierta gente ¿podemos ponerlo en cuestión?”, argumenta.

Pero, al mismo tiempo, considera que es importante abrir el debate ético porque, tanto en el caso de robots cuidadores como sexuales, existe una vertiente de relación afectiva que hay que regular para que no invada ni menoscabe la dignidad de las personas, cosa que puede ocurrir con los niños y con personas que tengan su capacidad de decisión mermada.

“El tema es si los adultos somos capaces de diferenciar entre realidad y ficción, o entre pornografía y sexualidad, y hay gente que sí y otra que no”, advierte Jordi Vallverdú.

Además, Vallverdú subraya que para las personas el sexo no es algo meramente biológico, dado que intervienen también factores culturales e ideas que alteran los patrones de las relaciones, “y eso un robot no lo cumple”.

“Habrá pérdida de empleos”

Desde otra perspectiva, diferentes expertos advierten también de las consecuencias que el perfeccionamiento de los robots tendrá en el mercado de trabajo y el empleo. “Habrá tumultos sociales y pérdida de empleos”, vaticina Federico Pistono, informático italiano afincado en Estados Unidos y autor del libro Los robots robarán tu empleo.

En una entrevista publicada en La vanguardia, Pistono asegura que “en el futuro tendremos a abogados, gestores y periodistas que perderán su puesto de trabajo”.

“En el futuro habrá menos trabajo y el que estará disponible necesitará personas con capacidades muy altas para poder interactuar con estas máquinas. Los empleos que crea la robótica son pocos y al alcance de una minoría. Para cien puestos de trabajo que se pierden, nacerán como mucho diez o veinte”, añade.

Este experto en informática considera además que “hay que programar la ética en los robots”. Pero, en cualquier caso, aunque aumentarán la productividad y habrá más abundancia, “habrá problemas de orden público y tumultos sociales, porque habrá gente que se quedará sin nada. Por ello, hay que introducir una renta básica a todos los ciudadanos para compensar la pérdida de empleo”, concluye.

¿Será de ayuda la robótica en el mercado de trabajo o más bien destruirá empleos?

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Hemorragia de puestos de trabajo

Aun así, en este terreno hay quienes consideran que se destruirán empleos y quienes al mismo tiempo argumentan que también generarán de nuevos. Y la OCDE, en un estudio de hace unos días, considera que de media el 9% de los empleos serían sustituidos por máquinas.

En el futuro veremos cada vez más escenarios de ciencia ficción y cada vez menos empleo”, pronostica Andrew McAfee, profesor del MIT, autor de una investigación sobre “la segunda era de las máquinas”.

Al mismo tiempo, los académicos Carl Frey y Michael Osborne, de la Universidad de Oxford, sostienen que en veinte años la mitad de los empleos de Estados Unidos serán automatizados y dudan de que los nuevos puestos creados sean suficientes para compensar la hemorragia.

Una mirada diferente es la de Jeff Brunstein, presidente de la International Robot Federation: “si usted mira de cerca la discusión, la automatización está ayudando a conservar y crear puestos de trabajo”, aseguraba recientemente.

Pero esta visión optimista es rebatida por Peter Scherrer, secretario de la Confederación Europea de Sindicatos. “Estoy alarmado de que las autoridades no parezcan preocupadas por la pérdida potencial y masiva de empleos y la necesidad de asegurar una transición justa hacia el trabajo digital”, afirmaba hace unos días.

Y hay quien minimiza el problema, aunando la eficacia de los robots y la de los trabajadores, y habla del robot colaborativo: la unión de la fuerza y la precisión de la máquina con la inteligencia cognitiva de la persona.

La tendencia es que el robot sea más bien un compañero. En lugar de trabajar en espacios separados, están juntos. Así, el hombre tendrá un trabajo más cualificado y más digno”, subraya Alicia Casals, directora de robótica de l’Institut de Bioenginyeria de Catalunya.

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