El cambio climático entra en la agenda política de América

Rápidamente correrán por toda América las políticas de cambio de energía. Esperemos confiados que seamos capaces de tomar, todos, las medidas necesarias

Esperemos que seamos capaces de tomar las medidas necesarias contra el cambio climático Esperemos que seamos capaces de tomar las medidas necesarias contra el cambio climático

Desde hace un tiempo se da y se dará aún más intensamente en el futuro, que temas considerados de futuro entran plenamente en el debate político actual. Es un fenómeno que podríamos llamar “El futuro está cada vez más cerca”. En el debate entre candidatos demócratas a la presidencia de los Estados Unidos del pasado 13 de octubre, apareció claramente que el conjunto de los candidatos señalaba que el principal problema político en el mundo era el cambio climático.

Una posición que diferencia claramente a los demócratas de los republicanos, aun con el espejismo del candidato Trump y sus salidas un tanto racistas o xenófobas. Además, los candidatos republicanos aún tienen en cuenta que la parte que aun consideran una falacia, el cambio climático, se encuentra entre sus filas. A pesar de que el 95% de los científicos coinciden en la apreciación conjunta, al igual que las instituciones de todo tipo relacionadas con los diferentes aspectos del mismo, que incluso el propio Papa lo ha señalado clarísimamente, hay un escuálida minoría que se niega a reconocerlo. Lo cual implica dificultades para implementar algunas medidas, pues el partido republicano es mayoría en la cámara de representantes.

Hasta la fecha, la ventaja de Hillary Clinton parece clara sobre todo hoy que el vicepresidente Joe Biden ha renunciado a presentar su candidatura y entrar así en la contienda. Sorprende el segundo lugar de Bernie Sanders, un viejo luchador que se autocalifica de socialdemócrata. Él va más allá y atribuye el cambio climático a la concentración del poder económico y empresarial en pocas manos, con una actuación poco o nada responsable respecto el medio ambiente. No es que esté claramente contra el capitalismo sino sobre la concentración nefasta que genera cada vez más diferencias entre las personas (un 1% controla el 50%), junto con el poder financiero que tantas crisis ha ocasionado.

Incluso los candidatos han hablado de conseguir que en el 2050 ya no se utilicen los recursos energéticos procedentes del carbón y el petróleo, máximos contaminantes de la tierra y por tanto responsables del cambio climático. ¿Qué representa esto para las poderosísimas petroleras norteamericanas? ¡Pues una absolutamente necesaria reconversión de sus actividades! Y eso no es, obviamente, fácil. De ahí que se espera que estas industrias ejerzan fuertes presiones en las elecciones a favor de los republicanos.

Con políticas hacia el control del cambio climático, se espera en la cumbre de Paris sobre el tema una actitud más propositiva de los Estados Unidos, que hasta la fecha se ha mantenido al margen del cambio climático. Obama llegará a la reunión con el aval de 80 de las más importantes empresas del mundo (claro que no son las contaminantes).

¿Cómo llegaran los demás? Pues el mismo día el presidente Nicolás Maduro, que preside el país con más reservas de petróleo del mundo, trató el tema en una reunión en Cochabamba, Bolivia. En la misma, ante la presencia de Evo Morales y el ministro argentino de economía, señaló la necesidad de un equilibrio con la madre tierra, “la pachamama”, y reclamó el papel de los indígenas en la defensa de la misma. Se mostró a favor de una especie de ecologismo indigenista y propusó la creación de un fondo mundial para la protección de la tierra. Propuesta que había iniciado hace ya un tiempo Evo Morales. Obviamente, acusó al imperialismo de todos los males.

Lo que no dijo es que, como productor de petróleo, cuyos ingresos representan un 85% del presupuesto de Venezuela, qué iba a hacer. Parece que quiera lanzar una fuerte campaña de diversificación de la producción.

Seguramente por estos temas los productores de petróleo están viendo que más sacan de beneficio de dicho producto antes de que ya deje de producirse. De aquí todos los intentos de producir al máximo. Y además ahora se incorpora Irán.

La principal empresa productora de vehículos del mundo, Toyota, ya ha previsto que dentro de 15 años solo un 85% de los vehículos estará en funcionamiento por gasolina, solamente los demás serán eléctricos, mixtos u otros.

Son ya varios los países que han tomado cartas en el asunto y se han apuntado a la emisión cero. Uruguay y Suecia pueden prescindir del petróleo en su consumo de energía (obviamente sin contar aún con los vehículos). Incluso Nicaragua también se ha apuntado.

Rápidamente correrán por toda América las políticas de cambio de energía. Hay que avisar, sin embargo, que el retroceso habido no se podrá recuperar. Esperemos confiados que seamos capaces de tomar, todos, las medidas necesarias. Tomemos rápidamente las palabras de Stephen Hawking: “hay que comenzar a buscar otro planeta pues el nuestro ya nos lo hemos acabado”, para ver dónde estamos realmente y si los intereses del mundo y de la humanidad pueden estar por encima de los de pequeños grupos económicos especuladores.

 

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