El cristianismo en el Magreb

Si giramos la vista desde el Occidente, el Magreb, hacia el Oriente Medio, la trayectoria de los cristianos árabes orientales no ha sido muy diferente de la de sus hermanos magrebíes. Cristianismo dividido por cismas, arabización e islamización. Sin embargo, hay una diferencia notable: la presencia cristiana en Oriente nunca se ha interrumpido, sólo ha ido en declive hasta quedar reducida a una minoría. Es difícil dar con el por qué de esta diferencia.

Tal vez la respuesta sea que Oriente contó siempre con un monacato autóctono entre cuyas labores destacó la traducción del patrimonio literario cristiano, incluida la Sagrada Escritura, al árabe, a la nueva lengua vernácula. Por el contrario, en el Magreb, el monacato no prendió con la misma fuerza y acabó muriendo, y la Biblia nunca fue traducida a ninguna lengua beréber. Esta diferencia es un ejemplo de cómo valorar, cuidar y estudiar el patrimonio cultural cristiano es cuidar la misma fe cristiana y es también evangelizar incluso aunque los evangelizadores sean una minoría. Es alentador recordar que Jesús, María y José sólo eran tres en un mundo que no conocía a Cristo. Y es alentador pensar cómo hoy nadie recordaría el nombre de Hipona si su obispo no hubiera estudiado y si no hubiera compuesto unas cuantas obras que dieciséis siglos después seguimos leyendo con fruición para evangelizarnos y evangelizar.

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