El padre y sus dos hijas

La fábula de Esopo de esta semana, El padre y sus dos hijas, nos muestra otro dilema de nuestro tiempo: qué elegir entre dos opciones v&…

La fábula de Esopo de esta semana, El padre y sus dos hijas, nos muestra otro dilema de nuestro tiempo: qué elegir entre dos opciones válidas pero contradictorias. Como casi siempre, en la reflexión, la mesura y descartar los extremos está la elección más sabia.

El padre y sus dos hijas

“Un padre tenía dos hijas.

Una casó con un hortelano y la otra con un fabricante de ladrillos.

Al cabo de un tiempo fue a visitar a la casada con el hortelano,

y le preguntó sobre su situación. Ella dijo:

-Todo está de maravilla conmigo,

pero sí tengo un deseo especial:

que llueva todos los días con abundancia

para que así las plantas tengan siempre suficiente agua.

Pocos días después visitó a su otra hija,

también preguntándole sobre su estado. Y ella le dijo:

-No tengo quejas, solamente un deseo especial:

que los días se mantengan secos, sin lluvia, con sol brillante,

para que así los ladrillos sequen y endurezcan muy bien.

El padre meditó: si una desea lluvia, y la otra tiempo seco,

¿a cuál de las dos le adjunto mis deseos?”.

Mi apreciado amigo Esopo: Nos presentas hoy, en la figura de un buen padre, el drama de la elección. ¿Elijo sol o elijo lluvia? Si prefiero lo primero, premio a una hija pero perjudico a la otra. Si opto por lo segundo, también premio a una hija y perjudico a la otra. Dilema sin solución, lo que tus coetáneos llamaban una aporía.

Pero la contradicción es solo aparente, pues no es necesario elegir ninguna de las dos opciones de modo absoluto, constante e inamovible. Ante elecciones tan contingentes como ésta, puedo inclinarme unas veces por una opción, otras por otra, e incluso dejarlo al azar. Lo que viene bien al campo no es tan conveniente para el secado de ladrillos. Y si se van alternando las elecciones, crece una buena cosecha y se secan numerosos ladrillos.

Ante una elección trascendente, es importante meditarla; pero ante una opción contingente, secundaria, hemos de saber que la elección perfecta, para todos y para todos los casos, no está a nuestra mano. Lo que agrada a unos no gusta a otros, pero a ninguno de los dos bandos les hago el mal.

No trates nunca de complacer y quedar bien con todo el mundo, te será imposible

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