El pesebre

Vivencia navideña

pessebre

Con la misma ilusión de cuando éramos niños, el pesebre o belén sigue y seguirá iluminando la Navidad. Conmemoramos la vivencia de unos simples pastores que dormían al raso. El ángel les notificó el Nacimiento del Mesías en un establo. Pues para José y María no había sitio en el mesón. Ellos acataron la ley imperante que obligaba a empadronarse en el lugar de origen. En su caso Belén de Judea.

 

Poetas, músicos, pintores y demás artistas han dibujado a lo largo de los siglos este hecho. Navidad es abrir el corazón compartiendo. Navidad es glorificar y alabar a Dios. Yo, este año 2015, les transmito la felicitación que recibí en mano hace muy pocos días. La de los comensales de los comedores parroquiales. Canté villancicos con ellos. Los que carecen de lo necesario obsequiaron, en una cartulina con manualidad propia, la siguiente frase en lengua catalana:

 

El voluntariado son gente capaz de ver lo invisible y de hacer lo imposible

 

Es una frase que puede predicarse de muchas personas en nuestras vidas. Yo la admiro en estas personas comensales parroquiales de Cáritas. Ellos sí ven y agradecen lo invisible. Hacen posible lo aparentemente imposible. La interacción mutua es un hecho. Sin cálculos, sin juicios de valor ajeno, se hace visible, a partir de un tiempo comprometido de voluntariado, el significado del amor. Si además ese amor está inserto en el Amor, cobra valor el verdadero sentido de la Caridad como virtud teologal. ¡Feliz Navidad a todos!

 

Gloria in excelsis Deo et in terra pax hominibus bonae voluntatis

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