El señor Bono y el señor Urkullu

Encabezo mi comentario con el simple nombre de dos personas porque ellas son el sujeto del mismo y también por su evidente notoriedad. El prime…

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Encabezo mi comentario con el simple nombre de dos personas porque ellas son el sujeto del mismo y también por su evidente notoriedad. El primero, como actual presidente de las Cortes, es una figura en el campo socialista con una larga trayectoria política de todos conocida. Iñigo Urkullu porque es presidente del PNV.

El político manchego y el vasco nacionalista coinciden en el conflicto que depara la nueva ley del aborto en:

  1. El apoyo a la nueva ley. Pueden manifestar alguna pequeña reserva sobre el punto-trampa de la nueva norma como es el aborto y las menores de 16 años, pero en el grueso del texto, en lo que es realmente sustancial, y lo que es en cierta manera peor, en las razones que utiliza el gobierno, perfectamente falsas, todo esto lo comparten.
2. Se declaran católicos.
  1. En relación a los dos puntos anteriores, ambos se dedican a enmendarle la plana a la Iglesia a la que se supone dicen pertenecer por su condición católica.
El motivo fundamental de su critica a la Iglesia radica en el recordatorio que el portavoz de la Conferencia Episcopal, Juan Antonio Martínez Camino,ha hecho en torno a una obviedad: la Iglesia considera que quienes siendo católicos voten a favor de la ley actúan públicamente de manera contraria a la doctrina fundamental, se encuentran en un pecado público y, por consiguiente, no pueden comulgar en coherencia con su fe si previamente no practican el sacramento de la Reconciliación con Dios y el arrepentimiento público.
La Iglesia española no dice nada distinto de lo que por ejemplo ha dicho y ha hecho la Iglesia de Estados Unidos. No hay ninguna novedad en esto. Baste, en este sentido, recordar la carta del prefecto de la congregación para la Doctrina de la Fe, de junio de 2004, el cardenal Ratzinger, actual Papa, al presidente de la Conferencia Episcopal de los Estados Unidos de América. También les bastaría a los católicos Bono y Urkullu leer el catecismo de su Iglesia de los puntos 2270 al 2275 que tratan sobre el aborto. El ser católico tiene una gran amplitud, pero tiene límites, y estos límites los señala no el subjetivismo de cada cual, sino las fuentes de la especificidad católica. El seguimiento de la persona de Jesucristo leído desde la Tradición y el Magisterio
Estas dos personas se convierten en doblemente responsables de escándalo si no rectifican en su posición. Es doblemente responsable Bono porque unirá su voto a la apertura de una discrepancia pública con la Iglesia acusándola de parcial y política, a la Iglesia española, evidentemente, cuando deja entrever que lo están condenando por socialista, cuando en realidad no hay condena sino consecuencia de un acto que él mismo comete. Socialista o no, nadie le obliga a votar a favor de la ley, porque aunque parezca de risa también es necesario recordar que los diputados de este país no están sujetos a ningún otro mandato imperativo que su conciencia, y este derecho está preservado por la propia legislación española.
Pero también daña a la Iglesia chilena, y en este sentido a la Iglesia universal, cuando razona que Pinochet sí podía comulgar y él no, presentando así a la Iglesia como de manga ancha con aquella dictadura, y muy estricta con personas como Bono. Al hablar así escandaliza porque pretende ignorar el gran conflicto que existió entre el dictador chileno y la Iglesia de aquel país, que encabezaba el cardenal Raul Silva Enríquez. Bono es brutalmente injusto con actuaciones como las de la Vicaría de la Solidaridad, en defensa de los derechos humanos y de los perseguidos por la dictadura chilena. Un servicio reconocido universalmente. Es brutalmente injusto con los sacerdotes perseguidos y mártires de aquella Iglesia como Andrè Jarlan, asesinado en su parroquia. Se olvida como Pinochet fomentó determinadas iglesias evangélicas procedentes de EEUU con un intento de debilitar a la Iglesia Católica. Bono fue en el pasado un político populista que a veces jugaba a la demagogia, ahora este alto cargo del Estado se ha transformado en un demagogo populista que pretende hacer entrar un enorme camello por el ojo de la aguja.
Urkullu es doblemente responsable de escándalo porque a él se debe el hecho insólito de que el PNV haya prohibido el voto en consciencia de sus diputados para apoyar la ley del Gobierno. Se atreve a decir, apoyándose en la Encíclica Evangelium Vitae que en esta cuestión de considerarlos pecadores públicos van más allá de lo que dice la propia Iglesia, y aduce acudiendo a aquella encíclica, el núm 73:“cuando no sea posible evitar o abrogar completamente una ley abortista” y que dicha ley esté dirigida “a limitar los daños y a disminuir los efectos negativos en el ámbito de la cultura y de la moralidad pública”. Puestos a buscar razones podía haber encontrado alguna que no se desmintiera a través de su simple lectura, porque es una evidencia clamorosa que la nueva norma va dirigida a blindar jurídicamente a las clínicas privadas que hacen negocio con el aborto, y que han convertido a España en el único país donde funcionen libremente. No es nada más que la respuesta interesada al proceso sobre el escandaloso caso Morín.
La ley española es contraria a lo establecido por el Tribunal Constitucional, presenta una característica eugenésica única en Europa, despenaliza de forma absoluta el aborto -otro hecho insólito en Occidente- discrimina a los médicos en función de si son partidarios o no del mismo. Y, además, como recordaba el propio Consejo de Estado, no hace nada, absolutamente nada para remediar la actual situación de falta de control, de imperio del negocio y de lo privado que rige las normas del aborto en España. Solo hace falta conocer la memoria de la ley, que subraya que su aplicación no tendrá ningún coste adicional. Sobre todo si consideramos queahora con una normativa mucho más estricta ha resultado un coladero por falta de control.
Ante todo esto ¿cómo se puede argumentar que el PNV actúa para limitar los daños? Es una actitud cínica, hipócrita, porque es pública y notoria la razón del apoyo. No tiene nada que ver con el aborto, simplemente se trata de que los socialistas le garanticen al PNV que van a continuar manteniendo su poder foral en las diputaciones vascas. Urkullu es el responsable de haber cambiado el aborto libre por un puñado de monedas.
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