El tortuoso recorrido de los mojados no acaba en la frontera

Antonio, nombre figurado, es un amigo de unos 60 años. Como muchos, ha ido y ha vuelto de los Estados Unidos varias veces. El tráfico de…

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Antonio, nombre figurado, es un amigo de unos 60 años. Como muchos, ha ido y ha vuelto de los Estados Unidos varias veces. El tráfico de personas es y ha sido muy común, hay muchas personas que se dedican al oficio de transportar, guiar a los migrantes. El alcalde de San Francisco, Menéndez (del Departamento de Ahuachapán, próximo a la frontera con Guatemala) se “llama” Chicho Coyote, y hace un par de años fue baleado y estuvo seis meses en coma: cuestiones del oficio.

Antonio tuvo una infancia difícil. A él y a sus hermanos su madre los abandonó (no es tan anormal que las mujeres abandonadas por los hombres terminen ellas mismas abandonando a sus hijos). Estuvieron por todos sitios deambulando en el bosque, hasta que a él, el más pequeño, unas monjas lo recogieron y, como dice. “¡al final pude comer!”

Pero saltemos unos años y veamos su decisión de emigrar a los Estados Unidos. Como me decían unos jóvenes de La Victoria, en Cabañas, (El Salvador). Aquí no hay trabajo en ningún sitio, o nos metemos en las maras o vamos a los EE.UU. Ahora muchos piensan en Australia, pero no es tan fácil.

Lo primero que hace Antonio es obtener la visa mejicana que le vale hasta el distrito federal. En 8 días se coloca en Guadalajara y allí elije la ruta de Arizona, tres días en bus hasta llegar a Mexicali, en tres semanas la ruta en un camión de volteo por los cerros. Hasta salir, antes de la cuesta, la rumorosa hacia Tijuana, pasaron 2 días en una cueva de tierra en los suburbios de Tijuana. Eran 30 personas entre hombres y mujeres. De ahí les transportaron de dos en dos con un guía borracho a un cantón al norte de Tijuana. Caminaron toda la noche hasta llegar a una granja de gallinas y se quedaron bajo las tarimas del gallinero. En moto hasta cerca de San Diego, allí cruzaron por las tuberías de aguas negras y llegaron hasta los Ángeles, donde volvieron a pagar.

Antonio obtuvo allí trabajo, entre otros, en una pizzería, vivía en una habitación que compartía a turnos con otros diez y al final volvió. Se quedó en Belize, donde hizo de Pastor. Hoy vive haciendo apaños y sigue en una habitación, esta vez para el solo.

Esta historia, con diferentes variantes, es la de muchos centroamericanos que se mueven para ver si consiguen salir de su círculo de pobreza. Uno de los que iba con él murió. Algunos consiguen instalarse y se quedan como empleados domésticos o trabajando en el campo. Otros mejoran, pero los que se quedan tienden a estar en el estatus más bajo de la sociedad, haciendo los trabajos que los “gringos” no quieren hacer.

Algunos se quedan por el camino. Hace pocos días, la directora de un instituto forense señaló que de las 2.000 jóvenes y niñas que habían fallecido en Ciudad Juárez, Estado de Chihuahua, las autoridades federales solo reconocen 400 muertes. La mayoría habían muerto después de haber sido sometidas a tratos de muy alta crueldad que se relacionarían con la filmación de videos de sexo sádico, que siempre terminan con la muerte de las víctimas. En los mismos se ve cómo las someten a torturas donde les cortan los senos por ejemplo, las extremidades, etc. Dos niñas de 10 y 7 años fueron también torturadas juntas, la pequeña sufrió cuatro infartos antes de morir. Nunca se ha detenido a nadie. Los desaparecidos en México han sido en el último tiempo más de 84000.

Una buena parte de ellos los han desaparecido los carteles, que también se dedican a la trata de personas, por sexo, extracción de órganos o venta como esclavos laborales. De ellos, buena parte son centroamericanos “de paso”.

La cadena de televisión CNN ha creado un proyecto denominado ‘Libertad’, para luchar contra la venta de niños en los Estados Unidos que son utilizados fundamentalmente para ser esclavos sexuales.

El año pasado las autoridades de EE.UU. reportaron la detención de 50.000 menores de edad pasando la frontera de su país con México. Viajaban solos. No se conoce la cifra de los que consiguieron entrar sin ser detenidos. Una parte de los mismos deben estar entre los que van vendiendo. Las opciones maras o pobreza impulsan la emigración como sea. ¿Sabrá el señor Trump que sus compatriotas son compradores de esclavos y esclavas y que la demanda genera la oferta? ¡Sí que lo debe saber pues es un exitoso multimillonario! Porque hay dos bandos: uno, las razones por las que emigran de sus países; y el otro, como los reciben y demandan en EE.UU. Y realmente parece increíble que ante tal tamaño de crímenes la Administración no haga nada. Hoy se ha anunciado la liberación de 1.600 personas, especialmente niños detenidos ilegalmente y recluidos en centros de detención. Parece que otros jueces en otros estados también están adoptando medidas de este tipo. Pero, ¿qué van a hacer los niños?

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