‘En busca de la tumba de Cristo’: un CSI enviado por el emperador Tiberio

¿Y si Poncio Pilato hubiese escrito al emperador Tiberio hablándole del tal Jesús y su nueva secta galilea? ¿Y si Tiberio hubiese enviado alguien a in…

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¿Y si Poncio Pilato hubiese escrito al emperador Tiberio hablándole del tal Jesús y su nueva secta galilea? ¿Y si Tiberio hubiese enviado alguien a investigar? ¿Imaginamos un CSI del s.I, detective y forense?
 
Esta es la base de la que parte la película "En busca de la Tumba de Cristo", producción hispano-italo-americana, rodada en Bulgaria, que se estrena en los cines españoles este Miércoles Santo. La financia la Sony, quizá para librarse de la "maldición del Código Da Vnci" que le persigue desde que engendró aquella película (por llamarla de alguna forma).
En busca de la tumba de Cristo se trata de una de esas producciones que en Italia tienen una versión televisiva larga (de 200 minutos) y que -como sucedía con la película de la Madre Teresa- a España llega en los cines en una versión recortada (105 minutos).
 
Tiene algunos alicientes curiosos: Mónica Cruz (la guapa hermana de Penélope Cruz) como Tabita, protagonista femenina; Fernando Guillén Cuervo como San Pablo; Ornella Mutti como María Magdalena, el veterano Max Von Sydow (Jesús en La Historia más grande jamás contada; el padre Merrin en El Exorcista), como el Emperador Tiberio.

 No se puede negar que las hermanas Cruz (aquí Mónica) son guapas
 
La música es de Andrea Morricone, el hijo del premiadísimo Ennio Morricone. Andrea tiene en su haber la banda sonora de bastantes películas en Italia, incluyendo una teleserie sobre santa María Goretti.
 
Y entre los guionistas, el novelista e historiador polifacético Valerio Massimo Manfredi. Autor de éxito (famosísima su serie sobre Alejandro Magno) y arqueólogo reconocido, explicaba en un artículo de La Razón (21/03/2007) lo que le seducía del tema y por qué se embarcó con este guión. Copiamos parte de esta entrevista:  
 
– La clave es Tiberio. Muchos estudiosos están convencidos de que el «senatusconsultum» (decreto del Senado) del que habla Tertuliano -el que tuvo lugar en el 38 d.C., por el cual el senado declaró al cristianismo religión «lícita»- no se lo puede haber inventado el mismo Tertuliano. Si hubiera mentido, habría sido fácil desmontar su mentira, ya que en su época, en los archivos del Senado, («Tabularium»), estaban todavía los documentos originales. Y los decretos del Senado eran tan importantes que con toda seguridad se conservaban todavía.

– Pero la búsqueda del cuerpo de Jesús, que es la trama de la película, ¿con qué fin se habría ordenado?

– Para arrojar luz sobre lo que había ocurrido en Palestina y para tomar las medidas pertinentes. Existen hechos incontestables: Tiberio decapitó a toda la clase de dirigentes de Oriente Medio: destituyó a Caifás, sustituyó a Pilatos y al gobernador de Siria por hombres en los que confiaba. Nadie ha dicho que esto fuera consecuencia de la muerte de Jesús, pero tampoco que no lo fuera. El Imperio miraba con mucha atención el fenómeno del cristianismo, y Tiberio era una persona que prefería resolver las cosas con diplomacia antes que con la fuerza. No podemos excluir que hubiera calculado aceptar oficialmente esta religión pacífica que estaba tomando fuerza. Quizá le venía bien servirse de ella para poner orden en la situación palestina.

– ¿Y qué le habría llevado a esta conclusión?

– Todo lo que ocurría en Palestina se miraba con lupa. El proceso a Jesús no debió ser demasiado fácil; creo que Pilatos se lo pensó muy bien. Es cierto que después fue sustituido, pero Tiberio no ponía a ineptos para gobernar las provincias más difíciles.

– Parece que la veracidad de las Escrituras interesa cada vez más…

– Desde los primeros tiempos se han buscado puntos de referencia físicos y arqueológicos a la historia de Jesús. Por ejemplo, la «Tabula Peutigeriana», un mapa antiquísimo del Imperio Romano, que probablemente tiene su origen en el siglo I y fue ampliado en el IV, presenta el Monte de los Olivos y el Monte Sinaí… Y no olvidemos los ríos de tinta que ha hecho correr la Sábana Santa, el documento arqueológico más enigmático de nuestro tiempo: será medieval, según indica el carbono 14, pero me gustaría saber cómo un falsario medieval es capaz de construir un negativo fotográfico de un modo que ni siquiera nosotros hoy podemos reproducir…

– ¿Y si fuera cierto este decreto..?

– Significaría que Tiberio habría intentado anticipar casi 300 años el edicto de Constantino: que quien hubiera querido adorar a Jesús habría podido hacerlo libremente. Tiberio, de hecho, quiso que Jesús estuviera entre los dioses del Imperio. Pero el Senado, entonces, se opuso a su voluntad.

Cada vez sabemos más de la compleja época de Jesús

La hipótesis de la película: un investigador imperial busca el cuerpo de Jesús   

 
Todo el cristianismo se basa en una afirmación: Jesús ha resucitado. Sin resurrección no hay cristianismo, no se explica nada. No se explica por qué una serie de judíos galileos desanimados que han visto morir a su líder de repente salen entusiastas a la calle declarando que Él vive, y ya no les importa ser azotados ni perseguidos, rechazados, a veces ejecutados, por sus mismos compañeros judíos y autoridades religiosas.
 
Para desmontar el cristianismo recién nacido, sus enemigos (Roma, los herodianos, los saduceos, los zelotes o los fariseos) sólo tenían que hacer una cosa: sacar el cuerpo de Jesús de su tumba, lleno de moscas, pasearlo por la ciudad y decir "aquí nadie ha resucitado, mirad el cadáver".
 
El problema es que el cadáver no aparece y que Jesús, según deja escrito Pablo apenas 30 años después de los hechos, como recitando en griego una fórmula aramea enseñada entre los primeros cristianos, "se apareció a Cefas, después a los Doce, después a más de 500 hermanos de los cuales algunos viven y otros ya murieron, después a Santiago, después a todos los apóstoles…".
 
El judío Flavio Josefo, en su libro de historia Antigüedades Judías (año 92-93 d.C) lo registra en lo que se ha llamado el testimonium flavianum: http://es.wikipedia.org/wiki/Testimonio_Flaviano .

Publicamos aquí la frase sobre la resurrección de la versión árabe encontrada por el exégeta judío Shlomo Pines:

"[Los discípulos de Jesús] Relataron que se les había aparecido tres días después de su crucifixión y que estaba vivo. Según esto fue quizá el mesías de quien los profetas habían contado maravillas."

La película se origina con la idea de que la noticia de la resurrección provoca disturbios en Judea. El emperador Tiberio envía a un leal oficial, Tito Valerio, a buscar el cuerpo del tal Jesús, refutar la historia y acabar con el alboroto.  

Lo que sabemos de Tiberio
 
Pero quizá eso no sea muy concordante con lo que sabemos. Sabemos bastantes cosas de Tiberio: que le gustaba tratar los temas con diplomacia y evitar enfadar a los reyezuelos locales de la frontera con persas y árabes. También que le gustaba la técnica del divide y vencerás: los romanos habían quitado a los samaritanos del control de los judíos. Los samaritanos eran, pues, protegidos por los romanos. Tanto, que de hecho Pilatos fue depuesto y deportado en el 36-37 d.C por haber reprimido un levantamiento con una excesiva matanza de samaritanos.
 
A Tiberio quizá sí le habría interesado fomentar esta especie de "nuevo judaísmo" que era el cristianismo, un credo pacífico, no levantisco. Una forma de debilitar el judaísmo del Templo, también el de los rebeldes zelotes, y de fomentar una corriente colaboracionista en la población judía.

Lo que Tiberio no quería era disturbios
en una zona inestable y fronteriza como Judea
 
Por otra parte, a Pilato le interesaba informar de esta posibilidad a Tiberio, hablarle del tal Jesús, ajusticiado por presiones del Sanedrín,a  las que cedió para evitar peores alborotos en Pascua (ya se le había regañado a Pilato por alborotos en años anteriores en los que las tropas mataron unos galileos, como recuerda el evangelio de Lucas).
 
Y todo esto perfectamente pudo pasar y estar documentado en los archivos del Senado de Roma: que Pilato escribió a Tiberio hablando de Jesús y que Tiberio planteó al Senado una propuesta: hacer del tal Jesús un dios más entre los muchos dioses extranjeros adorados en el Panteón romano, convirtiéndolo así en una "religio licita", religión lícita.
 
El testimonio de Tertuliano
 
El cristiano y abogado Tertuliano escribe en el año 200 su libro Apologeticum dirigido al Senado romano. En su capítulo 5 dice que así fue:
 
En el tiempo de Tiberio entró en el mundo la primera noticia del nombre cristiano, y es notorio el tratamiento que hizo de este nombre este césar. Tuvo carta de Siria Palestina, en que le avisaban cómo se había manifestado la divinidad de Cristo en Judea, y deseoso de introducirla en Roma, pidió al Senado la admitiese, enviando en forma de decreto la prerrogativa de su voto. El Senado lo rehusó por no haber sido suya la primera aprobación, como la ley disponía. Quedóse constante en su sentencia Tiberio, y apoyó tanto a los cristianos, que puso pena capital a sus acusadores. Reconoced vuestros anales, y allí hallaréis que fué Nerón el primero que la cesárea espada ensangrentó feroz en la sangre de la religión cristiana.
 
Tertuliano escribe al Senado del año 200 en defensa del cristianismo. Los senadores del año 200 no tenían muy buena imagen de Tiberio (aunque mucho peor imagen tenían todos de Nerón) y en cambio pensaban bien del Senado del año 30-40. Tertuliano no puede haberse inventado esta historia, poniendo a Tiberio como defensor del cristianismo ante un público que lo respeta poco, y recordando que ya siglos antes el senado rechazó adoptar el nombre de Cristo como un dios oficial más.
 
Tertuliano lo cuenta porque le consta que es verdad. Y allí estaban los archivos. Como dice él: "reconoced vuestros anales". El senadoconsulto de Tiberio (la propuesta de Tiberio al Senado de oficializar al tal dios Jesús) debía estar accesible en los archivos senatoriales. Y efectivamente, tanto Pilato, como Herodes, como Anás y su familia acabarían mal, depuestos o deportados.

 
Lo que sobrevive al paso de los siglos
 
Han pasado siglos, guerras, incendios, tragedias. En estos tiempos de tonterías sobre falsas tumbas de Jesús (la reinventada por James Cameron para su documental, los huesos de María Magdalena en el Louvre de Dan Brown, la reedición de la tontería de que Jesús murió en Cachemira y otras operaciones para vender libros) no está de más una historia como esta que invita a investigar en la historia con seriedad y amor a la verdad.
 
El senadoconsulto de Tiberio y el informe de Pilatos hablándole de Jesús, aunque mencionados por Tertuliano, no han llegado a nosotros. Pero no es raro. Tampoco nos ha llegado, por ejemplo, la Autobiografía de César Augusto contando sus batallas contra los cántabros, pese a escribirla el dueño del mundo antiguo y ser propaganda copiada por docenas de escribas y usada por historiadores imperiales.
 
La literatura rabínica antigua no menciona el nombre de Jesús directamente, ¡pero tampoco menciona el de Herodes el Grande, que fue quien edificó el Templo! De Sócrates apenas sabemos nada excepto lo que nos ha querido contar Platón.
 
Pocas veces hay hallazgos "cápsula-del-tiempo", como los escritos esenios de Qumrám en Palestina o los textos gnósticos de Nag-Hammadi en Egipto, casos afortunados y maravillosos. Muchas cosas no se escribieron, y de las que se escribieron, muchas se han perdido. Pero algunas irán apareciendo a la luz, y otras, las que ya tenemos, aún hoy nos descubren nuevas sorpresas. Eso es bueno para una religión como la cristiana, que se construye sobre unos acontecimientos históricos, no sobre teorías intemporales ni mitos de época indefinida.
 
"Padeció bajo Poncio Pilato,
fue crucificado, muerto y sepultado…
y resucitó al tercer día"
    
 
El Apologeticum de Tertuliano en español, que habla en su capítulo V de la propuesta de Tiberio, puede leerse completo aquí:
http://tertullian.org/articles/manero/manero2_apologeticum.htm

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