En España hay más de cien viviendas sin habitar por cada persona sin hogar

Casi un 14% de las viviendas que hay en España –concretamente 2.894.986- están vacías, según el último censo …

Casi un 14% de las viviendas que hay en España –concretamente 2.894.986- están vacías, según el último censo elaborado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), que se remonta al año 2001 y que cifra también entre 15.600 y 20.600 las personas sin hogar, por lo que en el país hay cien viviendas sin habitar (sin contar las segundas residencias, que suponen el 16% del total de las viviendas) por cada personasin hogar.

Estas cifras están recogidas en el último estudio sobre personas sin hogar impulsado por Caixa Catalunya, presentado la semana pasada en Barcelona y Madrid, que estima que la población sin hogar en España ha crecido a un ritmo lento pero sostenido hasta llegar, este año 2008, a las 25.000 o 30.000 personas, a las que no ampara el artículo 47 de la Constitución, que proclama que “todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada”.
Caritas va más allá y ha cifrado en más de 30.000 las personas sin hogar y en un millón y medio las familias que viven en infraviviendas, al presentar un informe con motivo del Día de los Sin Techo, que se celebra este domingo 23 de noviembre.
El estudio Quién duerme en la calle? Una investigación social y ciudadana sobre las personas sin hogarimpulsado por Caixa Catalunya señala la necesidad de diferenciar entre personas sin hogar y personas sin techo, que suponen el 22,5% de los homeless. En España, entre 5.600 y 6.800 personas duermen literalmente en la calle, según el estudio, es decir, debajo de un puente, en un rincón, un porche, un parque o un cajero.
El resto de personas sin hogar puede acceder o conservar un alojamiento adecuado -como albergues, plazas pagadas en pensiones, pisos tutelados y viviendas de transición- o un alojamiento precario como una barraca, un edificio vacío y un coche.
Todos nos vemos envueltos
“Entender el fenómeno de las personas sin hogar en términos de exclusión residencial quiere decir abandonar la visión de este como una cuestión de dejadez personal y de desadaptación individual –indica el informe-. Es más, muchas de las conductas especiales o extrañas de los que están sin techo no son sino una respuesta adaptativa a las condiciones extremas en las que viven”.
En palabras del historiador Bronislaw Geremk, los pobres sin hogar son una especie de estirpe de Caín que, de manera misteriosa e interminable, se prolonga a lo largo de las épocas y los sistemas políticos y culturales más diversos; la obstinada persistencia de la pobreza sin techo es una especie de maldición que, si bien en nuestras sociedades ricas la sufren tan solo unos cuantos seres humanos, acaba siendo expresión y reflejo del nivel de indignidad moral y política en el que, de alguna manera, todos nos vemos envueltos”.
Las personas sin hogar, un grupo heterogéneo
El estudio ha realizado una aproximación al heterogéneo grupo de personas sin hogar, que incluye desde trabajadores en paro hasta familias desahuciadas, pasando por menores que se han escapado de casa, jóvenes contraculturales, mujeres prostituidas, inmigrantes sin papeles, enfermos mentales sin familia y personas con problemas de alcoholismo y drogadicción.
“Son sobre todo hombres –señala el informe-, jóvenes, con una edad media de unos 38 años; solteros con vínculos de pareja rotos; desocupados aunque no inactivos ya que llevan a cabo una enorme actividad para intentar sobrevivir, y en una gran parte extranjeros”.
Las personas sin hogar son “gente que está sola (aunque quizás no tanto como se suele pensar), de manera transitoria o sostenida en el tiempo –afirma el estudio-. Sólo un 18% dice que está casado o con pareja; el resto, es decir el 80%, está solo. Entre los “sin techo” todavía hay más soledad: sólo un 15% está casado o tiene pareja y un 61%, soltero".
Además de la inseguridad -más de la mitad han sufrido agresiones-, las personas sin hogar sufren dificultades como la de seguir una dieta saludable y el hecho de no poder lavarse y descansar como hace falta, lo cual contribuye a degradar sus condiciones de vida y su salud. Muchos de ellos, especialmente de los que duermen en la calle, sufren una falta crónica de sueño. Más de la mitad de los “sin techo” duerme una media de 6 horas o menos al día y casi una cuarta parte sólo duerme entre 1 y 4 horas diarias.
Muchas veces,su situación no obedece a una crisis breve y transitoria, ya que casi la mitad (un 46%) se encuentra en esa situación desde hace más de un año. Respecto a los motivos que les han conducido a esa situación, citan la falta de trabajo, la falta de dinero, las rupturas afectivas, los problemas con la pareja o la familia de origen, y en muy menor medida la falta de documentación para los inmigrantes, el alcoholismo, la drogadicción y la enfermedad mental.

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