Enfermos de sexo

Vivimos en una sociedad hipnotizada por el sexo. Los estímulos visuales de sexo son constantes, la publicidad tiene gran responsabilidad en ell...

fichero_24262_20111014.jpg

Vivimos en una sociedad hipnotizada por el sexo. Los estímulos visuales de sexo son constantes, la publicidad tiene gran responsabilidad en ello, pero en las escuela, los comportamientos sociales y diferentes grupos e intereses han ido generando una olla a presión en la que la sociedad se ha sexificado y el sexo se ha genitalizado.

En el año 1990 se estrenaron en España 300 películas porno, sin embargo en la actualidad se hacen 50 películas “X” al año en nuestro país. Esta cifra que pudiera dar a entender una disminución de la industria pornográfica en nuestro país no lo es tal, en realidad, aunque se producen menos películas, las escenas de sexo sin más han crecido hasta las 2.000 escenas anuales, la mayoría realizadas para páginas web clasificadas “X”.

Además, si antes una película requería de una inversión de entre 6.000 y 50.000 euros, ahora solamente cuesta entre 600 y 3.000. Esta enorme bajada en el precio de la producción pornográfica hay que ligarlo, además, con el tráfico de datos de internet: entre el 60 y el 70% del mismo es sexo de todo tipo: pornografía, sadomasoquismo, etcétera.

De la pornografía a la genitalización

La disminución de coste en las producciones pornográficas indica que realmente lo único que se graban son imágenes puras y duras sexo. El concepto pornográfico tiende a la cosificación y se ha reducido a la mínima expresión: dos, tres o más personas practicando actos sexuales ante una cámara. El sexo ya no es sexo, y ha dejado paso a la más pura genitalidad. Hemos pasado del erotismo a la pornografía, y de la pornografía a la genitalización.

Esta evolución ha sido así porque hay un instrumento que se llama internet, una plataforma donde existe una gran demanda de estos contenidos. Internet se basa en aprovechar la privacidad y la impunidad que ofrece el propio medio para facilitar que se desarrollen de manera más abierta las pulsiones de la persona.

Una plataforma que se produce con la máxima libertad como es internet no deja de ser un reflejo de la temperatura de una sociedad. En este sentido, resulta que internet está en gran parte copada por el sexo y la industria pornográfica ha evolucionado hacia esta plataforma porque la sociedad está dominada por el sexo.

Cuando se dice que la Iglesia está obsesionada con los pecados sexuales es un error. De hecho la Iglesia habla muy poco sobre este aspecto al igual que el Catecismo, tan sólo unos pocos puntos entre algunos millares. Es la sociedad la que está enferma y observa con su molde obsesivo todas las instituciones sociales reinventándolas a su imagen y semejanza, incluso algunas tan alejadas de la cultura del sexo gratuito como es el catolicismo.

Hazte socio

También te puede gustar