Si queréis sangre, aquí me tenéis, no hagáis daño a los muchachos

El salesiano Enrique Saiz se ofreció a los milicianos que asaltaron el aspirantado de Carabanchel, pidiendo: “no hagáis daño a los muchachos”

No hay mártires beatificados que murieran un 1 de diciembre, aunque ese día de 1936 tuvieron lugar sendas sacas de las cárceles de Porlier y Ventas hacia Paracuellos de Jarama. Hay sin embargo dos mártires de la guerra civil que nacieron un 1 de diciembre: Javier Luis Bandrés Jiménez y Enrique Saiz Aparicio.

No hagáis daño a los muchachos
Bandrés es uno de los alumnos de teología claretianos asesinados el 13 de agosto de 1936, cuyo martirio refleja la película Un Dios prohibido. Tenía 23 años y había nacido en Sangüesa (Navarra). Fue beatificado el 25 de octubre de 1992 dentro de la causa de beatificación de Felipe de Jesús Munárriz Azcona y sus 50 compañeros.

Enrique Saiz Aparicio, burgalés de Ubierna, nació en 1889 y por tanto contaba 46 años. Era sacerdote y director del seminario salesiano de Carabanchel Alto (Madrid). Encabeza la causa de los 63 salesianos beatificados el 28 de octubre de 2007.

Saiz Aparicio, de 48 años, que profesó en Sarrià (Barcelona) en 1909 y fue ordenado presbítero en Salamanca en 1918. Cuando los milicianos irrumpieron en el aspirantado de Carabanchel, les dijo: “Si queréis sangre, aquí me tenéis. Pero no hagáis daño a los muchachos”. Dejaron libres a los jóvenes mientras el director y otros ocho salesianos iban presos. Poco antes de morir le confió a un amigo: “Qué mejor que morir por la gloria de Dios?”.

Desde la pensión Vascoleonesa, Saiz hacía de superior, procurando estar al tanto de cuando sucedía, dirigiendo, aconsejando y ayudando a los hermanos que le acompañaban o venían a visitarle. Tres días antes de su prendimiento definitivo, decía a una religiosa acogida también en la pensión Nofuentes: “Tenemos que prepararnos, pues nuestro martirio es certísimo”.

Detenido el 2 de octubre por la mañana, le condujeron al convento de San Plácido, convertido en ateneo libertario. Probablemente fuera luego a la checa de Fomento, donde fueron algunos de los salesianos de la pensión Nofuentes, detenidos el día anterior. Unos milicianos le dieron muerte el mismo día 2 de octubre por la noche, en el término municipal de Vallecas, hoy calle Méndez Álvaro de Madrid.

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