¿Es Obama de izquierdas?

Barack Obama ya ha sido investido, por fin, presidente de los Estados Unidos de América. Fue el mejor candidato, hizo la mejor de las campa&nti…

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Barack Obama ya ha sido investido, por fin, presidente de los Estados Unidos de América. Fue el mejor candidato, hizo la mejor de las campañas y ahora tiene que demostrar que también será un gran presidente. Mientras, en España, de hecho en el mundo entero, todos se apuntan al carro obamista y quieren sacar partido de su éxito. El presidente del gobierno, Rodríguez Zapatero, ha dicho que el mensaje de Obama es socialdemócrata. Pero cabe formularse la pregunta: ¿es realmente Obama un político de izquierdas, desde la perspectiva europea?

En el partido demócrata existe un ala izquierdista, sin duda, pero no parece que Obama forme parte de ella. La selección de su equipo de colaboradores lo demuestra. Ha confirmado a algún alto cargo del gobierno republicano de Bush, como el Secretario de Defensa (que recuerda la decisión de Aznar en su primer mandato de mantener al socialista Eduardo Serra como Ministro de Defensa). El resto de su equipo está formado básicamente por “clintonianos”, al frente de los cuales está la mismísima Hillary, nada sospechosos de ser considerados radicales de izquierda.

En cuanto al contenido ideológico de sus discursos, desde los caucus de Iowa hasta el discurso de investidura, pasando por el famoso “yes we can” de New Hampshire (¡después de una derrota ante su rival en las primarias!) nos conducen a lo que él denomina “nueva era de la responsabilidad”. Una política basada en los valores morales y el comunitarismo. Nada que ver con la denominada “extensión de los derechos civiles” del Gobierno Zapatero, basada en el individualismo y en la ruptura de los valores morales tradicionales de la sociedad española.

Obama ha insistido, desde que empezó su campaña, en implicar a los ciudadanos en el Gobierno, en pedirles sacrificios por su comunidad. En España, la tendencia mayoritaria de la sociedad, alentada por el Gobierno socialista, es pedirle al Estado que resuelva todos sus problemas, pero sin implicarse en la gobernabilidad. No imagino a Obama regalando a todos los contribuyentes 400 dólares para afrontar la crisis.

Tampoco parecen muy de izquierdas, por lo menos nada que ver con la izquierda laicista que nos gobierna en España, las constantes referencias en los discursos de Obama a la fe y la religión como elementos de cohesión social y como recurso eficaz para superar la crisis. La espiritualidad es sin duda un fuerte apoyo en momentos de debilidad. Cuesta también imaginar al presidente Zapatero citando en un discurso las Sagradas Escrituras o la promesa hecha por Dios de que todos somos iguales.

Finalmente, se ha destacado como supuesto rasgo izquierdista el factor racial, el hecho de que Obama sea el primer presidente negro de la historia de los EEUU. Pero Obama nunca ha hecho campaña enarbolando la bandera racial. De hecho, ha escogido pocos negros entre su equipo de colaboradores. Él mismo no deja de ser un negro atípico, ni siquiera un clásico afroamericano descendiente de esclavos. Más bien al contrario, sus antepasados maternos (blancos) tenían esclavos. Y su padre era de Kenia, no de Alabama. A veces incluso me da la impresión de que Obama haya dejado de ser negro desde que ganó las elecciones. Como si quisiera traspasar la barrera de la raza. No creo que su política esté especialmente marcada por el factor racial y la defensa a ultranza de las minorías, y es posible que los líderes afroamericanos le acaben por reclamar más contundencia en ese ámbito.

No, Obama no es un izquierdista, ni siquiera un socialdemócrata. Quiso rendir homenaje a Lincoln, un republicano, viajando en tren hasta Washington y no tiene reparos en destacar la presidencia de Reagan, otro republicano, como una de las mejor valoradas de los últimos años. En términos de política europea, más bien me parece un centrista con voluntad de superar las fronteras partidistas y hacer una política para todos, un liberal en el sentido europeo de la palabra. Ahora falta por ver cuáles serán sus decisiones en materia de aborto o investigación con células embrionarias, que tal vez le puedan acercar algo más a la izquierda española.

Eso sí, de momento, Obama es capaz de generar un sentimiento global de fascinación como ningún otro político desde hace decenios.
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