Esopo habla al siglo XXI: El lobo flautista y el cabrito

El lobo flautista y el cabrito nos enseña que cuando intentamos hacer muchas cosas a la vez, no acertamos en ninguna de ellas. Es mucho m&aacut…

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El lobo flautista y el cabrito nos enseña que cuando intentamos hacer muchas cosas a la vez, no acertamos en ninguna de ellas. Es mucho más fácil solucionar los problemas más cercanos que intentar arreglar los de todo el mundo.

Así, Esopo vuelve a acercar sus fábulas a nuestros días y nos aconseja que, cuando vayas a efectuar una nueva actividad, antes ten en cuenta tus capacidades y las circunstancia, para valorar si puedes salir adelante.

El lobo flautista y el cabrito

“Un cabrito se rezagó en el rebaño

y fue alcanzado por un lobo que lo perseguía.

Se volvió hacia éste y le dijo:

-Ya sé, señor lobo, que estoy condenado a ser tu almuerzo.

Pero para no morir sin honor,

toca la flauta y yo bailaré por última vez.

Y así lo hicieron, pero los perros, que no estaban lejos,

oyeron el ruido y salieron a perseguir al lobo.

Viendo la mala pasada, se dijo el lobo:

-Con sobrada razón me ha sucedido esto,

porque siendo yo cazador no debí meterme a flautista”.

Mi buen amigo Esopo: Nuevamente nos das una gran lección por boca del lobo. Cazador por naturaleza, su vida en tus fábulas consiste en perseguir ovejas y cabritos. Todo sea por tener un buen almuerzo. Pero también es capaz de recapacitar, examinar su actuación, reconocer su error, con más rabia que compunción, y sacar sus sabias conclusiones. Podríamos traducir su pensamiento con aquel refrán castellano: zapatero, a tus zapatos.

¿Por qué, en tantas ocasiones, nos meteremos a solucionadores de los problemas de todo el mundo? ¿No es más fácil, y más asequible, intentar solucionar los problemas que descubrimos en nuestro pequeño radio de acción?

Cuando intentamos hacer demasiadas cosas, cazador y flautista, maltocamos la flauta, llamamos la atención de los perros y tenemos la caza que teníamos asegurada. Mejor, cacemos los pequeños problemas que nos rodean, la relaciones en nuestra casa o en nuestro trabajo, la sonrisa con la que podemos alegrar al que tenemos en frente, la palabra de ánimo y optimismo para el amigo que quiere hablar con nosotros. Y así, con metas modestas, asequibles, podremos llegar a alcanzar, muchas veces sin darnos cuenta, grandes objetivos y transformaciones.

Cuando vayas a efectuar una nueva actividad, antes ten en cuenta tus capacidades y las circunstancia, para valorar si puedes salir adelante.

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