Estofado de legumbres y cardos

estofado

En los días no penitenciales los frailes capuchinos comían en la mesa conventual frijoles estofados, que solían cocinar así: “Se cuecen unos cuantos puñados de frijoles rojos con tocino y cebollino, advirtiendo que si los frijoles o judías, aún están tiernas, el agua debe estar hirviendo y, si son secos, debe estar fría. Una vez cocidos los frijoles debes poner un poco de manteca, una pizca de harina y, finalmente, las finas hierbas; después mira de saltearlos bien, añadiendo un vaso de vino y lo haces hervir media hora más, y ya lo tendrás listo para servirlo al refectorio con el tocino y los cebollinos “.

En tiempo de otoño y de invierno, a los frailes y monjes les gustaba comer en el refectorio las lentejas estofadas con cardos que, si alguien quiere probar de cocinarlas a la manera “capuchina”, he aquí la receta: “pondrás a cocer las lentejas en una olla con agua y sal. Limpiarás los cardos que, troceados en trozos muy pequeños, los cocerás en agua y sal. Y después de cocer las lentejas y los cardos, lo escurres y lo debes poner, a continuación, dentro de una cazuela al fuego con manteca, perejil picado y pimienta. Este plato se debe servir muy caliente, y es muy bueno para las comidas conventuales en los días más fríos”. ¡Ahora que estamos en otoño os recomiendo las lentejas con cardos, que son un plato sabroso y de muy buena crianza!

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