Eutanasia: en Holanda matan a los niños

La reciente decisión de Holanda de permitir la eutanasia en niños menores de 12 años, constituye otra violenta laceración de los fundamentos de nuestr…

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La reciente decisión de Holanda de permitir la eutanasia en niños menores de 12 años, constituye otra violenta laceración de los fundamentos de nuestra convivencia en sociedad.


Oficialmente el objetivo es terminar con un “sufrimiento insoportable”; en realidad, se permite matar a personas humanas sin su consentimiento. Ello sucede en una sociedad –la holandesa- en la cual la eutanasia en adultos se ha realizado legalmente incluso en personas deprimidas y donde, como ha sido documentado en estudios oficiales, existe ya una ilegal pero tolerada eutanasia llevada a cabo por médicos en pacientes que no han dado su consentimiento (1,2).

De nuevo, la decisión propone una solución de muerte ante situaciones que podrían afrontarse con cuidados paliativos modernos. Además, la decisión levanta las sospechas sobre los intereses económicos de las autoridades públicas, ya que disminuye la “carga” de prolongados y caros cuidados en situaciones clínicas en las que cualquier extensión de la vida se considera un sinsentido.


Lo que es peor es que se abre la puerta, en una escala nacional, a matar por “piedad” a deficientes mentales sin su consentimiento, con razones basadas en una apreciación externa de su calidad de vida.


En la misma dirección va la decisión, conocida este 26 de agosto, de la Corte Suprema de Kentucky, en la que se confería autoridad legal al estado de Kentucky para terminar con la vida de un ciudadano del mismo. Era el caso de un varón negro retrasado mental, Matthew Woods, que fue conectado a un respirador tras un paro cardiaco a la edad de 54 años. El estado requería permiso para retirar su soporte vital, contrariamente a los deseos de su tutor.


Aunque Woods murió por causas naturales durante el proceso, la Corte se manifestó sobre la legalidad de la petición del estado debido a las cuestiones legales implicadas. Antes de su muerte natural, Woods nunca se había manifestado a favor de la suspensión de su soporte vital.


Los médicos católicos hacemos un llamamiento a nuestros colegas, los médicos aún comprometidos con el Juramento Hipocrático, para sentir el imperativo moral de contrarrestar la pendiente deslizante que, paso a paso, permiten las autoridades públicas, para tomar decisiones sobre vidas que valen la pena vivirse.

El paso siguiente será la Ley de Capacidad Mental del Parlamento británico (3) y el intento por parte de autoridades locales de cambiar el Código Ético de los médicos belgas (4). Los riesgos de tales actitudes, en términos de violencia y discriminación, deberían ser evidentes para los médicos y llamarles a la resistencia y a la lucha.

Dr. Gian Luigi Gigli, presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas


[
1] B.D. Onwuteaka-Philipsen, et. Al. 362 Lancet (2003), 395-9.
[2] Rietjens JA, et Al.
Annals of Internal Medicine, 141 (2004), 178-85.
[3] Parliament of the United Kingdom, The Mental Capacity Bill,
http://www.publications.parliament.uk/pa/cm200304/cmbills/120/2004120.htm
[4] Conseil national de l’Ordre des médecins (Belgium),
http://195.234.184.64/web-Fr/fr/a100/a100006f.htm

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