Francisco advierte sobre el riesgo de usar la Iglesia para “intereses privados o ilícitos”

“Es común la tentación de aprovechar actividades buenas”, dijo el pontífice. Y completó: “Es un peligro grave especialmente cuando se instrumentaliza a Dios mismo y al culto a Él”

El Papa Francisco comentó este domingo el Evangelio frente a miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro, adonde reiteró que la enseñanza de Jesús de echar a los mercaderes del templo, y en decir ‘”o hagan de la Casa de mi Padre un mercado”, es actual no solo para la Iglesia, sino para las comunidades civiles y la sociedad.

“Es común la tentación de aprovechar actividades buenas para cultivar intereses privados, si no incluso ilícitos”, dijo el pontífice argentino. “Es un peligro grave especialmente cuando instrumentaliza a Dios mismo y al culto a Él, o el servicio al hombre, su imagen”, agregó.

El Papa observó que en este pasaje de su vida pública Jesús usó “maneras fuertes” para “sacudirnos de este peligro mortal”.

“Esta acción decidida, realizada en proximidad de la Pascua, despertó una gran impresión en la multitud y la hostilidad de las autoridades religiosas y de los que se sintieron amenazados en sus intereses económicos”, explicó Francisco.

“¿Cómo debemos interpretarla? Ciertamente era una acción violenta, tanto así que provocó la intervención de los custodios del orden público. Fue interpretada como una acción típica de los profetas, los cuales a menudo denunciaban, en nombre de Dios, abusos y excesos”, afirmó.

“La postura de Jesús contado en esta página evangélica, nos exhorta a vivir nuestra vida no buscando nuestras ventajas e intereses, sino la gloria de Dios que es el amor”, dijo Bergoglio.

El obispo de Roma también consideró que “es muy feo cuando la Iglesia se equivoca en esta postura de hacer de la casa de Dios un mercado”.

Un nuevo culto comienza con la Pascua

Para interpretar este comportamiento de Jesús de “purificar la casa de Dios”, sus discípulos se sirvieron de un texto bíblico tomado del salmo 69: “El celo por tu casa me devorará”. Francisco explicó que este salmo es una invocación de ayuda en una situación de peligro extremo a causa del odio de los enemigos: la situación que Jesús vivirá en su pasión.

“El celo por el Padre y por su casa lo llevará hasta la cruz: el suyo es el celo del amor que conduce al sacrificio de sí mismo, no ese celo falso que presume de servir a Dios mediante la violencia. De hecho, el signo que Jesús dará como prueba de su autoridad será precisamente su muerte y resurrección: ‘Destruyan este templo y en tres días lo levantaré’”, mencionó.

Siguiendo al evangelista, que subraya que Jesús habló entonces sobre “el templo de su cuerpo”, Bergoglio insistió en que “la Pascua de Jesús, por tanto, inicia un nuevo culto, el culto del amor, y un nuevo templo que es Él mismo”.

El pontífice concluyó pidiendo la intercesión maternal de la Virgen María para que ella “nos apoye en nuestro compromiso de hacer de la Cuaresma una buena oportunidad para reconocer a Dios como el único Señor de nuestra vida, eliminando toda forma de idolatría de nuestro corazón y de nuestras obras”.

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