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26 de Marzo de 2012 | |||
Ricard Mestres
Andalucía, un resultado totalmente inesperado
El PP gana las elecciones al obtener 50 escaños, pero es un triunfo insuficiente para gobernar en solitario. El PSOE con 47 e IULV-CA con 12 sí pueden formar gobierno
Las elecciones andaluzas han presentado un resultado del todo inesperado, muy distinto al que nos venían anunciando todas las encuestas previas, incluso la de Canal Sur la misma noche electoral. El PSOE ha perdido, sí, pero José Antonio Griñan podrá continuar gobernando con los votos de Izquierda Unida. Por su parte, el Partido Popular, a pesar de haber ganado, ha perdido 200.000 votos en relación a las anteriores autonómicas y 400.000 si tomamos como referencia las recientes elecciones generales. De esta manera, el presidente del PP andaluz, Javier Arenas, ha conseguido ganar por primera vez en Andalucía las elecciones, al cuarto intento, pero la victoria le ha dejado un sabor amargo al ser insuficiente para gobernar en solitario. Se han quedado a cinco puntos de la mayoría absoluta. De hecho, los resultados dejan abierta la puerta para un pacto PSOE-IU que permitiría la continuidad de los socialistas en el poder después de 30 años. Y eso a pesar de que los populares han conseguido superar el techo electoral en unos comicios autonómicos alcanzando el 40,62% de los votos y 50 escaños. Sin embargo, el PP supera por apenas un punto de ventaja al PSOE, que ha obtenido el 39,54% de los votos y 47 escaños, frente a los 8,5 puntos que sacaron a los socialistas en las elecciones Quien sí ha sacado rédito de estas elecciones ha sido Izquierda Unida Los Verdes Convocatoria por Andalucía (IULV-CA), que duplica sus representantes hasta lograr los 12 escaños, con un 11,35% de los votos, obtenidos a costa del retroceso del PSOE. Quizá, con realismo cínico, sería necesario preguntarse: pero, realmente, ¿por qué tenían que cambiar los andaluces su voto? En definitiva, la sanidad andaluza ofrece prestaciones que la mayoría -por no decir la totalidad- de las otras comunidades autónomas de régimen fiscal ordinario carecen. Los libros de texto son gratuitos, las ocho capitales de provincia están unidas por autopistas libres de peaje, todas ellas tienen aeropuertos, y la región disfruta del primer AVE que ha habido en España. Ocupan, eso sí, el penúltimo lugar en renta per cápita. No se han movido en 25 años, en términos relativos, a pesar de las cuantiosas ayudas recibidas. Pero, qué importa eso para el bolsillo cuando desde hace también un cuarto de siglo que cada año cada andaluz recibe de promedio una subvención europea de 400 euros y casi 1.000 más en trasferencias del Estado. En definitiva, cada familia andaluza recibe de promedio entre 4.000 y 4.200 euros en trasferencias al año. Naturalmente, unas recibirán más y otras menos, pero la cifra es de un volumen extraordinario, si se considera que Andalucía es la región con más habitantes de España, 8,4 millones de personas. Hagan números, pónganse en su piel y pregúntense: ¿por qué cambiar? Ahora, los que aportan los recursos para un desarrollo que no se produce, para paliar un paro que supera en una tercera parte el ya astronómico que significa la media española, sí que tendrán que preguntarse para que sirven y a qué se aplican estos recursos, porque una cosa es la solidaridad que se defiende a capa y espada y otra el haber construido una sociedad subsidiada.
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