30 de Marzo de 2012
 
Danny y sus sirvientas, con la ropa puesta
La malvada y lujuriosa Reina Cersei, vestida
Pablo J. Ginés
Una televisión cada vez más porno: el caso exagerado de Juego de Tronos
 
Fans y críticos lamentan que la productora HBO multiplique escenas de sexo innecesarias cuando el libro no era ya nada pacato
 

Mientras el cine de Hollywood adolece de falta de ideas y repite una y otra vez las mismas historias (tres Blancanieves, remakes de Furia de Titanes, adaptaciones sólo de libros o cómics, etc...) hay quien habla de que el futuro de la narrativa visual, de las grandes historias, está en la televisión y se propone como ejemplo la cadena HBO.

Esta cadena (en realidad, una productora) no está limitada por los formatos de teleserie habituales, con sus espacios para la publicidad, su necesidad de acabar bien cada capítulo, repetir la estructura...HBO fabrica una temporada completa de una serie y la vende a canales especializados. Invierte mucho en decorados, trajes, iluminación... y se siente libre para crear tramas largas, arriesgadas en su estructura, con misterios diseminados durante muchos capítulos.

Por desgracia, como un adolescente inmaduro que ha logrado cierta independencia (en este caso, de los anunciantes) HBO ha llenado sus series de sexo y, más en concreto, de tetas.

"No quiero decir pechos, sino tetas", denuncia la crítica de televisión de Los Angeles Times, Mary McNamara. "Pechos es lo que se ve en las cadenas de cable en una escena en la que se hace el amor o cuando se pilla a un personaje desprevenido o cuando, como en el capítulo final de la primera temporada, la última de los Targayen se alza, desnuda y milagrosa, de la pira de su esposo". Por el contrario, "tetas es lo que ves en un burdel y un club de streptease, donde las conversaciones de los hombres, que no tienen nada que ver con el local, están rodeadas de mujeres lánguidas y oscilantes, anónimas y silenciosas, en varios estadios de desnudez".

La queja de la crítica McNamara es que HBO no necesita enseñar tetas para atraer público. "HBO se infravalora. Quizá hubo una época en la que la gente se suscribía a su canal para ver tetas y desnundos, pero esa época acabó. Las mujeres desnudas invaden todo internet. Nadie se suscribe a HBO para ver desnudos, gratuitos o no".

Otra queja de McNamara es que, además, casi todos los desnudos son femeninos, y en buena parte son prostitutas, no sólo en "Juego de Tronos", sino también en su serie "Boardwalk Empire". Las series HBO ofrecen no sólo desnudos, sino mujeres objeto-decoración. Intentan vender las prostitución como algo glamouroso. Ni siquiera es afán de realismo histórico: "todas las prostitutas aparecen siempre jugosas, sanas y atentas, de perfección física asombrosa; una se pregunta por qué nadie se molestó en inventar la penicilina".

Realismo es la vieja puta Celestina: ¡en el continente de Poniente de HBO no hay prostitutas viejas ni feas!

"¡Es ridículo, es perezoso y es sexista!", resume Mary McNamara.

Pero también hay fans de los libros (incluyendo a este periodista) muy molestos con el sexo "extra" que HBO añade a una serie de libros que, de por sí, no es nada pazguata. En los libros hay incesto, mucho sexo lésbico, sexo con adolescentes, desnudos, prostitución, violaciones, etc... Curiosamente, escasea el sexo gay masculino. Pero a HBO le da igual y añade desnudos, prostitutas y escenas sexuales irrelevantes, de decorado, que no están en los libros.

"Mucha gente creyó que HBO era el lugar perfecto para producir Juego de Tronos, serie en la que la crudeza de muchos pasajes es manifiesta. Ellos no se cortarían pacatamente a la hora de rodar incestos, violaciones o cosas peores, se pensaba. Lo que nadie esperaba era que decidieran superar el propio libro", explica Josu Gómez, uno de los fans de "Juego de Tronos" más conocido en España.

Él le ha puesto melodía a la canción de taberna "La doncella y el oso" (sobre un oso horroroso) que aparece en muchas de las novelas. Durante su estancia en España, el escritor de los libros, G.R.R. Martin asistió a una fiesta de fans en la que se cantó la canción y quedó tan asombrado que su (hoy) esposa regaló una "Camiseta Greyjoy" a Josu Gómez (escena que vemos a la derecha)..

La velada y la canción de Josu Gómez impresionaron tanto al novelista que la mencionó en la dedicatoria de la última entrega de la serie, "Danza de dragones", aún sin traducir: "For men and women of Asshai in Spain, who sang to us of a bear and a maiden fair". La canción y la alegre francachela que la suele acompañar se encuentra con facilidad en YouTube.

Como fan, Josu Gómez se conoce los libros y la serie y puede elaborar un listado de escenas de sexo innecesarias.

"La aparición sempiterna de la prostituta Ros fue una sorpresa para todos: no aportaba nada a la trama y su presencia era innecesaria, porque no es que falten prostitutas en los libros. La relación homosexual entre Loras y Renly, tan sutil en los libros que el propio autor tuvo que confirmarla en una entrevista, se desvela en la serie de forma extremadamente tosca; la "sexposition" que pone marco al monólogo de Meñique no se justifica narrativamente, etc...", protesta Josu, filólogo de formación y veterano lector de literatura fantástica.

"Todo esto, curiosamente, no ocurre con la violencia. Los productores no se recrean con escenas de violencia gratuita en cada capítulo; este tratamiento es especial para el sexo. Hay quien ha dicho que sí, hay nuevas escenas sexuales, pero a cambio hay otras que no aparecen. Sin embargo, aparecen todas las escenas centrales: el incesto de los hermanos Lannister, la "noche de bodas" de Daenerys, su aprendizaje sexual con Doreah, las escenas de Tyrion con Shae, etc. Alguna de las escenas incorporadas pueden quizás ayudar a perfilar alguno de los personajes, como la escena del baño de Viserys, pero en general aportan muy poco. Excepto para mantener la reputación de HBO. Estas escenas no aguan lo que por otra parte es una excelente versión de unos maravillosos libros. Pero sí desasosiegan un poco".

El peor problema para los fans y los críticos molestos con este tema (o para el público en general) es que hoy no hay forma de influir en la productora. HBO presume de esas escenas, como si hiciesen de ella algo "superior", en no se sabe qué sentido.

Cuando un capítulo de una serie clásica enfurecía a un colectivo, las cartas y llamadas de protesta llegaban al canal de televisión y a los anunciantes, y amenazaban con retirar publicidad. Pero HBO no trabaja con publicidad. Sabe que "Juego de Tronos" es una serie adictiva -no por las tetas, sino por la trama endiabladamnte audaz y sus personajes entrañables u odiosos- y que tendrá éxito y la podrán vender a las televisiones de cable.

La primera temporada ha sido muy fiel a los libros, excepto en el sexo extra. Pero en el futuro los directivos de HBO adelantan que se tomarán más libertades.

"El libro Tormenta de espadas tiene 973 páginas, no cabe en una sola temporada. Además hemos decidido agrupar los libros Festín de cuervos y Danza de dragones en una sola temporada porque sus marcos de tiempo se superponen", explican los creadores de la serie, Benioff y Weiss. "Muchos de los personajes que creó George son tan ricos y tan maravilloso que a menudo nos preguntamos que pasaría si les cambiamos el futuro de la novela", añaden.

Muchos fans temen (tememos) que se les puede subir el poder a la cabeza.

Se rumorea que en la segunda temporada (que se estrena el 1 de abril en EEUU y el 23 en C+, en España) no aparecen personajes de la novela correspondiente, "Choque de Reyes", como los hermanos del pueblo de los pantanos,  Meera y Jojen Reed, que son importantes para la historia de Bran, el niño tullido de los Stark. También se rumorea que desaparece el bastardo Reek, un malo importante (y muy malo) en la historia de Invernalia.

Con HBO y la televisión moderna que se vende en cable empieza a pasar como con la política española: ni el pueblo ni los fans ni la audiencia pueden participar, y para distraer al populacho, ¡que no falten las tetas!