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31 de Marzo de 2012 |
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Los frutos de la Jornada Mundial de la Juventud y su impacto en España
Por su interés, reproducimos el texto del Guión-conferencia pronunciada por el cardenal arzobispo de Madrid, Antonio María Rouco Varela, en la Jornada en Rocca di Papa, auspiciada por el Pontificio Consejo para los Laicos y titulada ‘Los frutos de la JMJ 2011 en la Archidiócesis de Madrid y su impacto pastoral en España’
I. Los frutos de la JMJ-2011 en la Archidiócesis de Madrid 1. En síntesis − finalizada la Jornada a. Una renovada e interiorizada conciencia de la Catolicidad de la Iglesia. Se podría aplicar a la experiencia nuestra un efecto multiplicado “del dicho” de Romano Guardini: “Un acontecimiento de imprevisible trascendencia ha comenzado: ¡la Iglesia despierta en las almas!”. -- de forma especialmente impactante en los jóvenes -- aunque haya alcanzado a toda la comunidad diocesana que vivió la presencia del Santo Padre y de la juventud del mundo como “una nueva primavera de la Iglesia”. b. Una espiritual y pastoralmente intensificada adhesión a Jesucristo, el Redentor y Salvador del hombre; manifestado: --en una disponibilidad creciente para orientar toda la vida y misión de la Iglesia, pastoral y espiritualmente, sin rodeos y preludios “mundanos” hacia Él, “su Cabeza” y Pastor Supremo. --en una disponibilidad creciente de las generaciones jóvenes a centrar su experiencia eclesial y humana en Él: “Su Hermano, Su Amigo, su Señor”. --en una creciente adhesión a manifestarse libre y gozosamente como “cristiano” en la vida pública. c. Una renovada toma de conciencia de la responsabilidad de la vocación para “la Misión” hacia dentro y hacia fuera de la Iglesia, manifestada: --en el asumir positiva, creativa y apostólicamente la llamada a la Nueva Evangelización. --en el propósito entusiasmado de poner en marcha “una Misión” diocesana, con el epicentro en la juventud. --en una apertura creciente a los dones y carismas extraordinarios que el Señor dispensa a su Iglesia hoy. d. Una renovación humana y espiritual de la relación Iglesia y sociedad, manifestada: --en el crecimiento del aprecio de la Iglesia por parte de la opinión pública. --en el crecimiento de la toma de conciencia dentro de la Iglesia del valor insustituible de su presencia y acción evangélicamente transformadora de las realidades temporales en sus más distintos aspectos: economía, sociedad, cultura, política. --en el aspecto generalizado del valor del estilo cristiano de vivir y de “ser hombres” para lograr una sociedad y una civilización del amor. --especialmente en una época o momento histórico de “Crisis”. 2. En análisis de aspectos parciales y detallado de la vida y de la misión de la Iglesia 1. En el proceso de “preparación” --“La Cruz” y “el Icono” de la JMJ.2011: una contribución “misionera” a la vitalización de la Pastoral Juvenil. Las jóvenes testigos del Crucificado y de su Madre, en público. --Los momentos de oración y de adoración en todo el proceso de preparación espiritual, pastoral y técnico de la JMJ. --Una “corriente de aire” espiritualmente fresca en las comunidades parroquiales. --Una integración en “el empeño” diocesano de la preparación de la JMJ.2011 de la vida consagrada y de todas las realidades eclesiales. --“Nacimiento” y “crecimiento” en la comunidad diocesana de una verdadera “tensión” evangelizadora. --“La movilización” de “los católicos” en todos los ámbitos de la vida pública: desde la Economía a la Universidad, desde los círculos y sectores culturales a la Política; de los profesionales más insignes al pueblo de Madrid. --La formación de una más intensa Pastoral Vocacional. 2. En la celebración de la JMJ misma --Una puesta en acción y una experiencia personal y comunitaria del “principio de comunión eclesial” de una extraordinaria fidelidad y entrega. El reto de “la acogida” y de “las catequesis”. --Una participación en todo “el curso” de los días de la JMJ, de calidad y acompañamiento espiritual, extraordinarios: el valor de la oración asumida por toda la Comunidad Diocesana. “La Vida Contemplativa” de comunidades y de Consagrados y de las comunidades parroquiales, de las familias y de muchas almas. --Una actuación espiritual y actitud de servicio y solidaridad institucional y ciudadana, sin precedentes; sólo explicable por la tradición y las raíces cristianas de la sociedad madrileña. --El impacto de la presencia del Santo Padre y de la acogida entusiasta y multitudinaria, como un factor de renovación del “sí histórico” de los católicos y los ciudadanos de Madrid al Sucesor de Pedro y a la Iglesia de Cristo. --Una confirmación activa del entusiasmo y el fervor por “una Liturgia”, digna de los Misterios que se celebran y fiel al Vaticano II. --Un apoyo decisivo a la Pastoral a la Pastoral de la Penitencia, ya iniciada y trabajada desde hacía décadas en la Archidiócesis de Madrid −”la Fiesta del Perdón”−. --Una “lección” de pedagogía religiosa popular que confirmaba y renovaba lo mejor de la tradición española: “El vía Crucis”. --Un apoyo “excepcional” para sembrar el amor a la vida consagrada entre los jóvenes. El encuentro con las Religiosas jóvenes --Un apoyo valiosísimo a la Pastoral Universitaria. --Un apoyo poderosísimo para la Pastoral social, especialmente con los más necesitados: discapacitados, enfermos,…; pueblos y países pobres; jóvenes en familias en crisis; en paro, etc. 3. Una actuación especial merece “la Pastoral Juvenil” a. Confirmación y preparación de “un camino” de largo recorrido: --Valentía para proponer a Cristo como el centro de la vida del joven. --Valentía para proponer a la Iglesia como “su lugar”, para encontrar a Cristo y crecer y madurar en su vocación y en su realización como personas. --Valentía para abrir cauces de búsqueda de conversión y de misión. b. Desde “Santiago de 1989” a “Madrid 2011”: un camino de etapas consecuentes en “la misión” de los jóvenes y para los jóvenes de Madrid. c. La respuesta de la pastoral general y la vivencia fiel de “la Comunión eclesial”. --El éxito de la aplicación del principio “de comunión” en la Diócesis y con la Iglesia Universal. --Sin miedo a “las nuevas realidades eclesiales”. Mejor aún: ¡agradecimiento! --Sin cobardías y apocamientos ante las posibilidades de la pastoral juvenil en los ámbitos parroquiales. --y en los escolares y universitarios. --un nuevo campo para “la misión” joven. --Nuestros proyectos: “el 12 de Mayo”; “Misión-Madrid”. d. La vocación contemplativa y la vida de oración de los jóvenes: --Penitencia y Eucaristía --Propuesta humana y cristiana imprescindible por “la misión” “ad gentes” y entres los pobres. --Las formas y tiempos de “la adoración” y su fuerza evangelizadora. II. El impacto pastoral en España 1. La peregrinación de la Cruz y del Icono --Un toque de atención misionera extraordinaria. --Una fuerte renovación de la Pastoral Juvenil. --Una creciente sensibilidad para la importancia de la Pastoral vocacional. 2. Afirmación y vivencia profunda del principio de “Comunión” --con el Papa --de los Obispos y Diócesis Españolas entre sí y con el Sucesor de Pedro. --con toda la Iglesia Universal: la cuota de solidaridad. 3. Un impulso para una gran puesta en marcha de un programa de Nueva Evangelización --El nuevo “Plan Pastoral” de la CEE. --El Congreso de Pastoral Juvenil --El Año de la Fe 4. Una aportación formidable para afrontar con la esperanza purificada y renovada el nuevo periodo de la historia de España --con la Iglesia, más apreciada y entendida. “Es joven”, con un rostro humanamente fascinante, irradiadora de buena cultura, de valores familiares, de solidaridad. --con la vocación espiritualmente acrecentada para cumplir con su misión apostólica de forma valiente y comprometida con una evangelización de la España tradicionalmente “Católica”, renovadora y transformadora de las conciencias personales y de la colectiva.
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