26 de Junio de 2012
 
Josep Miró i Ardèvol
Una nueva ley para el juego
 
 

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El Gobierno de la Generalitat de Cataluña ya ha anunciado, curándose en salud, una nueva ley del juego. Se han precipitado al señalar que esto no tiene nada que ver con Eurovegas. Es una manifestación lastimosa, primero porque no se lo cree nadie y segundo porque no hace otra cosa que confirmar lo que ya informaba ForumLibertas, que Eurovegas va a instalarse en Cataluña. Es posible que me equivoque, pero el anuncio de esta ley y el silencio por parte de Madrid lo confirman. Ahora será necesario observar cuál es su contenido.

 

Hasta ahora, la legislación sobre el juego en España y en particular la de las Comunidades Autónomas ha sido modélicamente restrictiva. Ha previsto impedir el acceso a las salas de juego a los menores y ludópatas, ha tomado garantías para evitar que se conviertan en un centro de blanqueo de dinero y ha impedido el riesgo que significa que se pueda jugar con crédito solicitado en los mismos casinos. A través de estas medidas se consiguieron dos cosas importantes: reducir casi en todo -porque hay una excepción- el impacto del juego y dejarlo circunscrito casi a lo que su nombre indica; y, por otro lado, merced a unas tasas muy elevadas, conseguir que esta actividad se traduzca en ingresos para las arcas públicas. La excepción apuntada ha sido la de las máquinas tragaperras, que en realidad constituyen el negocio básico, mucho menos glamurosas que la ruleta o el bacarrá, y que son realmente una de las fuentes fundamentales de ingreso.

 

Si ahora todos estos elementos garantistas y esta fuente de ingresos se modifican a la baja, será escandaloso y el Gobierno de Cataluña se enfrentará a una pérdida de credibilidad moral que le será difícil de justificar. La razón es evidente: mientras se producen recortes continuados en la enseñanza, la sanidad y en multitud de servicios, mientras que se han aumentado los impuestos en Cataluña hasta un punto en que los catalanes pagamos al mismo nivel que Suecia, estando a años luz de su servicio, resultará que a un grupo de privilegiados, los empresarios del juego, se les puede reducir lo que aportan. Porque, hay que decirlo, la ley del juego será para todos, para Eurovegas evidentemente, pero también para los casinos que ya existen y, por consiguiente, como ya anunciaba el documento de e-Cristians, el riesgo de que se implante la iniciativa del millonario americano no se traduce sólo en el hecho en sí, con ser decisivamente importante, sino que también las medidas generosas que permitan su implantación deberán hacerse extensivas a los centros de juego que ya existen en Cataluña, con lo cual multiplicarán su reacción y su efecto negativo, por una parte, mientras que por otra se reduce, y en gran medida, el impacto positivo que puedan tener.

 

Deseo que todas estas prevenciones no se cumplan, que en ForumLibertas nos equivoquemos y que no venga Eurovegas a Cataluña, que se modifique la ley del juego, pero que sea para hacerla todavía más prudente. Pero, en cualquier caso, porque los hechos empiezan a señalar hacia otra cosa, es necesario decir alto y claro el problema y el escándalo potencial que se avecina.

 

Josep Miró i Ardèvol, presidente de E-Cristians y miembro del Consejo Pontificio para los Laicos