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04/03/2009 - Editorial
Obama, Hans Küng y la ética
ForumLibertas

Cuando un intelectual católico se aleja y acaba rompiendo con la Iglesia su creatividad tiende a decrecer hasta límites insospechados. Es el caso de Hans Küng, que de ser un brillante teólogo ha pasado a convertirse en poco más que un redactor de tópicos de lo políticamente correcto. Esto y su afán de notoriedad le llevan a posiciones que bordean el sentido del ridículo.

Ahora mismo, en un artículo publicado en La Vanguardia, La ética y Obama, considera que el nuevo presidente de EEUU “se encuentra en posición de definición de un marco ético para la reconstrucción de la economía global”; otorgándole una estatura moral extraordinaria. Esta tesis y que la mitad del articulo sean autocitas perfectamente insolventes constituye todo su contenido, trufado, eso sí, de lugares comunes.
 
Obama tiene un magnifico discurso; el presupuesto que ha presentado posee muchos elementos de interés, aunque no el plan económico previo que ha sumido en el desconcierto a los agentes económicos. Su último discurso dirigido a los ciudadanos de EEUU, como presidente, constituye un hito por lo que significa de plantar cara a los lobbies. Su contenido y su forma, en este mensaje por la televisión, fue muy distinto al pronunciado pocos días antes en el Congreso, de contenido muy moderado y con continuas llamadas a la unidad. Pero un nuevo enfoque presupuestario, la critica a los lobbies, y sus buenos discursos, con esto solo, no se le puede convertir en el paladín de la ética internacional

Primero, porque es poco, hay que dar tiempo; y segundo, porque en el mientras tanto ha tomado otras decisiones que lo alejan de los fundamentos éticos: la autorización para investigar con embriones humanos utilizando fondos públicos, precisamente cuando los avances producidos en los últimos años cuestionan, ahora en el plano científico, la plena validez de esta vía. Su posición muy favorable al aborto, hasta el extremo de nombrar como asesora legal de la presidencia a una de las abogadas más destacadas de las organizaciones abortistas, es otro dato que no empuja a la celebración ética que practica Küng, a menos, claro está, que el aborto y el uso de embriones humanos le importen más o menos nada.
 
Es difícil entender que alguien pueda constituir un referente ético en el mundo si no es capaz de hacer como mínimo un punto de reflexión sobre estas dos grandes amenazas del sentido de la humanidad: la utilización de la genética humana como material y el aborto. Creyentes y no creyentes ven grandes peligros o al menos constatan la existencia  de dilemas importantes en estas dos cuestiones. Obama, ahí, asume plenamente el tópico de que en todo esto no hay problema, no pasa nada. Es sorprendente que Küng cuando lo proclama esperanza de la ética no tenga en cuenta estos hechos, aunque si lo hiciera dejaría de tener el apoyo de los políticamente correctos.
 
Pero es en el plano internacional donde la práctica política de Obama se manifiesta guiada por los criterios clásicos de la corriente pragmática de la política exterior americana, que puede ser útil para sus intereses pero que no ha constituido jamás un referente ético
 
Cuando Hillary Clinton expuso hace poco más de un mes las líneas de la política exterior las resumió en las tres “D”: Defensa (el presupuesto global ha aumentado un 4% aunque hayan disminuido las partidas destinadas a Irak y Afganistán, lo que va a permitir aumentar el número de soldados y marines enrolados), Diplomacia (el primer viaje de Hillary ha sido a China, Corea y Japón, marcando así la prioridad asiática, y el segundo a Egipto e Israel, algo que forma parte de la agenda estándar de la política exterior americana) y Desarrollo (en la recientísima conferencia de donantes para Gaza, EEUU ha contribuido con un tercio del total). Es pronto para ver cómo se articula este conjunto, especialmente el del desarrollo porque ya se han manifestado las tentaciones proteccionistas de la nueva administración demócrata, y en el plano interior el buen trato a la inmigración no parece una prioridad, a pesar de su urgencia. 

Pero, sobre todo, lo que llama la atención es que ha caído una D frecuente en la política exterior americana cuando no está dominada por la corriente pragmática: la D de Democracia, que se puede hacer extensiva a los Derechos Humanos. Clinton fue a China y omitió cuidadosamente toda cuestión relacionada con los Derechos Humanos. Lo que le interesa es concordar en materia de política económica, lucha antiterrorista, y el control de Corea del Norte. La situación en que viven muchos chinos que quieren libertad no le importa demasiado. Los cristianos debemos ser particularmente sensibles a este tema por la situación de represión en la que se encuentran. 

Hace poco la organización Ayuda a la Iglesia Necesitada explicó la persecución que existe contra los católicos por considerarlos perturbadores del orden. Hay sesenta obispos encarcelados y seiscientos sacerdotes bajo arresto domiciliario. Esta persecución no es exclusiva de la Iglesia, otros cristianos también la sufren; la administración Obama ignoró este tema. Y esto que no es ninguna sorpresa, porque se engloba en una de las grandes corrientes de pensamiento americano en política exterior, los principios son secundarios, lo importante son los intereses, algo que obviamente no justifica declarar a Obama paladín de la ética internacional. Ni ésta es su pretensión.
 
Ni tan siquiera la retirada de las tropas de Irak, que podría presentarse, desde una determinada perspectiva, como un hecho favorable a un compromiso ético, puede considerarse así. En realidad al bajar a los detalles concretos nos encontramos con otra manifestación pragmática: va a reducir las tropas sobre todo a partir del 2010 con el objetivo de que la evacuación total, si es posible, se produzca el 2011. Esta posición ha sido asumida por los republicanos y en particular por Machain, y ha encontrado una fuerte oposición demócrata, pues esperaban una decisión mucho más rápida y menos flexible. La reducción en Irak va acompañada del aumento de efectivos en Afganistán, con lo cual lo que se produce es un trasvase de tropas de un país que se considera mucho más controlado a otro donde los talibanes han ido ganando terreno. Este hecho unido al ya apuntado incremento de efectivos militares que tendrá el ejército de EEUU y el énfasis de Clinton en la 'D' de defensa, definen una política exterior americana donde el brazo militar continuará teniendo un peso extraordinario.
 
La política exterior de EEUU se ha movido siempre en torno a dos ejes, que han ido alternándose en función de quien gobernaba en Washington. Uno de ellos era el de promover la democracia en el mundo. El otro era la vía pragmática, donde lo que pesaba eran los intereses de EEUU y no el régimen político del país en cuestión. Los republicanos han jugado en ocasiones esta baza. Nixon fue quizás quien la empleó de la mano de Kissinger de una manera más sistemática y espectacular, y los demócratas también apostaron por un intervencionismo idealista, como con tan poca fortuna intentó Carter. Bush ha jugado la carta de hacedor de democracias a base de intervenciones militares como en Irak; Obama parece que se integra a la vía de intervenir solo si está en juego un interés americano, y dejar hacer en los demás casos. 

Las dos posiciones a juzgar por la experiencia histórica, tienen pros y contras, incorporan aciertos y graves y sangrientos errores, pero en cualquier caso lo que es difícil es querer confundir el pragmatismo exterior con un liderazgo ético mundial,; entre otras cosas porque el fin primordial de esta línea es el beneficio de EEUU que no siempre coincide con  el bien común.  

 

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