inicio
  Miércoles, 22 de mayo de 2013
Bookmark and Share
  Votar:  
Resultado: 3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos   3 votos
05/07/2012 - Colaboraciones
La inmensidad de un grano de arena
Somos como los granos de arena, y como las semillas aprendemos a germinar muriendo a nosotros mismos
Marcel Mariner

Un grano de arena en sí es casi nada. Uno sólo adherido sin quererlo a la planta del propio pie puede provocar cojera momentánea, dolor y hasta lesión corporal. Muchos agrupados constituyen una inmensidad, trátese de la extensión de un desierto, de la amplitud de una playa o de la resistencia de un bien inmueble gracias al contenido de unos sacos de papel empleado como material propio en la construcción de edificios.

 

Pero carecen de algo: de vida.

 

Si eso es así en la materia inerte, en los seres animados (plantas y animales) la ciencia nos refiere su fortaleza e influjo en la naturaleza en el devenir del tiempo. El hombre ha construido y construye la sociedad en la que vive. A modo de grano de arena con pretensiones de dominio de algunas personas, a veces, o por lo general sin ellas.

 

Sin ellas no es siempre atribuible a la propia limitación de la condición humana por actitudes egoístas individualistas, sino más bien a la ausencia de implicaciones personales en la construcción del propio mundo, no el teórico sino el entorno inmediato de la sociedad de la que forma parte y en beneficio de la colectividad. Se nos ha dicho siempre que el hombre es ser social por naturaleza. Está llamado a serlo. Así la historia nos recoge las actuaciones, individuales y en equipo, en todas las épocas, latitudes y circunstancias.

 

Todos influimos con nuestros actos y nuestras omisiones. Pero no todos -o no siempre- cobramos conciencia de ello. Tendemos a creer conocer y hasta dominar nuestras propias vidas. Nuestras vidas influyen- en positivo todavía más- cuando con conciencia de la propia insignificancia en términos cuantitativos sabemos ofrecerla a Dios en términos cualitativos para que Él las transforme al servicio del Evangelio.

 

Somos entonces como los granos de arena. Y como las semillas aprendemos a germinar muriendo a nosotros mismos. El bien común es eso. La santidad, si sobrenaturalizamos nuestros pensamientos, deseos y acciones, también.

 

 

Enviar por correo
  Votar:  
Resultado: 3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos   3 votos
Identificarse
Recordarme              Lo olvidé   |   Registrarse

© 2004-2013 FORUM LIBERTAS | Noticias de actualidad en España
Logotipo de C2C Logotipo de SPC