Dean Koontz sabe mucho de terror. Durante cuarenta años ha escrito unas 70 novelas de esta temática, sus libros se han traducido a 38 idiomas y vende unos 17 millones de ejemplares al año. Más de 15 de sus títulos han sido trasladados a la pantalla.
El autor tiene claro que la realidad puede superar la ficción, y que la bioética utilitarista es la puerta a horrores sin límite en el mundo real.
"Recomiendo Culture of Death, de Wesley J. Smith", escribe en los créditos de su novela One door away from Heaven, aún sin traducir en español. "Lo encontraréis más espeluznante que cualquier novela que hayáis leído".
Culture of Death, del año 2001, es un libro sobre horrores reales en la ética médica (eutanasia, abortos, feticidio, investigación con seres humanos, denegación de auxilio a ciertos enfermos...) y toda la batería de "expertos bioéticos respetables" que los apoya, así como de sus trucos en la prensa. Wesley Smith mantiene un blog actualizado sobre bioética en First Things (http://www.firstthings.com/blogs/secondhandsmoke/ ).
A Koontz le gustó la obra de Wesley J. Smith, y al experto en bioética le gustaron las novelas de terror de Koontz. "Los malvados de Koontz son personajes obsesionados consigo mismo, solipsistas, avariciosos y resentidos con la gente que lleva vidas buenas y decentes. Nos enseña a reconocer el mal", dice Smith.
Horror que estremece
Koontz siempre dice que su principal objetivo es entretener como novelista. No busca hacer alta literatura, sino estremecer con pluma ágil. A menudo suceden cosas sobrenaturales en sus novelas, pero suelen explicarse al final por razones genética o científicas, más o menos plausibles.
En una de sus mejores novelas, "El lugar maldito" (en español desde 2005), unos personajes monstruosamente
mutados usan sus poderes con crueldad sobre gente inocente. Pero más monstruoso es el doctor abortista que está detrás, que se ha enriquecido con abortos y experimentos, el frankestein detrás del monstruo. Al final del libro, el doctor se explaya con argumentos utilitaristas como se escuchan en el comité de expertos de la ministra Aído, en España. Todo es apología de la muerte, necesaria en una cultura del deseo.
Esto es común en las novelas de este autor: los enfermos, débiles o niños son sabios en bondad y humanidad. En "El lugar maldito", uno de los protagonistas es un chaval con síndrome de down, que demuestra ser una joya de humanidad y bondad y tener dones ocultos a la sociedad.
En cambio, los monstruos a menudo son fruto de las frialdad, interés o malos tratos de los mayores... o de la genética y la ciencia sin ética. Médicos que aceleran la muerte de pacientes para obtener sus órganos, o su sangre, o experimentar con ellos... en fin, nada que no se vea en España estos días, esos suelen ser algunos de los villanos de Koontz.
Encuentro con el catolicismo
Koontz se crió como unitarista (United Church of Christ), la iglesia de Barack Obama, protestantes liberales que permiten el divorcio, el aborto, las prácticas homosexuales, etc... Como él mismo describe, su padre era un sociópata, borracho y violento, que siendo él ya mayor dos veces intentó asesinarle, en un caso incluso con un cuchillo, frenado solo a punta de pistola por dos policías. Era su madre quien le llevaba a la iglesia y le aportó valores positivos.
Haber crecido en un hogar disfuncional ha influido mucho en sus novelas. "De chaval siempre deseé una familia normal, pero después entendí que la oscuridad de mi infancia fue, de una forma extraña, un don. Debido a la pobreza y violencia de esos años, tengo una experiencia profunda a la que recurrir para enriquecer mi obra", ha afirmado.
Antes de ir a la universidad, se sacó una novia católica, Gerda, que hoy es su esposa. "Me asombraba lo bien que se trataba toda esa gente, su familia italiana, un mundo distinto al que estaba yo acostumbrado. Lo empecé a relacionar con el catolicismo", explicaba en 2007 en el National Catholic Register.
Fue en sus años universitarios cuando decidió hacerse católico. "Notaba en el catolicismo lo mismo que Chesterton, una exuberancia, un gozo de vivir. Pienso que mi conversión fue un crecimiento natural. Incluso en los peores momentos de mi infancia yo era irreprimiblemente optimista, siempre encontraba cosas que me llenasen de asombro, maravilla y deleite. La fe católica me explicó por qué siempre me sentí lleno de esperanza", afirma el novelista.
"Al ser católico, vi el mundo como más misterioso, más orgánico y menos mecánico de lo que me parecía antes; me dio una conexión más directa con Dios", añade.
Aunque sus novelas están llenas de horrores, Koontz cree que al final el mal no prevalece, algo que ha visto en su vida, al pasar de una infancia terrible a una vida adulta plena. "Mi vida me ha mostrado que el mal puede ganar a corto plazo, pero nunca vence a la larga", proclama.
Satanás sin glamour
"Como cristiano, creo que es mi tarea escribir libros sobre el mal, porque este reino es de Satán, y él es el príncipe del mundo; está aquí, y está entre nosotros", afirma el artista. "Mis villanos son patéticos, nunca glorifico a un villano. No puedo escribir algo como Hannibal, porque ahí hay algo que hace que el villano sea el personaje más glamuroso de la historia. Yo no encuentro glamuroso al mal. No lo verás así en mis libros".
¿Cómo trata entonces al mal? "La maldad camina entre nosotros, no siempre la vemos. En nuestra vida cotidiana, el mal nos tienta. No hablar de ello, no pensar en ello, me parece que no es un punto de vista cristiano de verdad. Evitar reconocer el mal es produndamente pecaminoso. Nuestra vida tiene un propósito, un sentido, que es enfrentarse al mal, no sucumbir a él".
A Dios por la belleza
"La espiritualidad siempre ha sido un elemento de mis libros", declara Koontz. "Si el mundo es solo una máquina compleja y eficiente, la belleza no es necesaria. La belleza, de hecho, es superflua. Por lo tanto, la belleza, al existir, es para nosotros, es un don. Si fuéramos máquinas de carne, sin alma, el instinto de supervivencia es todo lo que necesitaríamos para motivarnos. Los placeres de los sentidos, como el gusto y el olfato, serían superfluos en un mundo sin Dios. Por lo tanto, son regalos para nosotros, evidencia de la gracia divina. Cuanto más viejo me hago, más belleza, maravilla y misterio veo en el mundo, y por eso aparecen más estas tres cosas en mis libros".
En los últimos años está publicando una serie de novelas (cuatro por el momento) dedicadas al personaje de Raro Thomas ("Odd Thomas", en inglés). Muchos consideran que son sus mejores novelas, novelas de madurez, con muchos elementos autobiográficos y profundidad espiritual. Siguen estando llenas de tripas sangrantes, violencia extrema, algo de sexo... Pero también de redención, profecía, denuncia y esperanza, y confianza en el bien y el alma del hombre y Dios. La primera novela ya está en español, la publica Suma de Letras, y se titula "Mi nombre es Raro Thomas".
"Las novelas de Raro Thomas han sido regalos para mí, su tema principal es la belleza y el poder de la humildad. Cuando estás solo en el teclado, te das cuenta que escribir es una meditación, a veces incluso una plegaria", asegura el novelista.
- Esta es la opinión de los usuarios, no de www.forumlibertas.com.
- Los comentarios contrarios a las leyes españolas, injuriantes o difamatorios serán eliminados, así como aquellos que consideremos que estén fuera del tema o contengan publicidad.
- Los comentarios serán revisados antes de ser publicados.
|
Identificarse
|




