inicio
  Lunes, 20 de mayo de 2013
Bookmark and Share 8
  Votar:  
Resultado: 3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos   19 votos
26/07/2012 - Cultura
Batman 3: la leyenda renace, y nosotros también, porque la justicia no nos salvará
El pueblo, que sale a las calles en once-emes y similares, en Gotham está muy quieto y en la caverna de Platón siguen golpeando a los profetas.
Batman intentará salvar la corrupta Gotham una vez más pero ¿vale la pena?
El malvado Bane expone las miserias de todos para justificar su nihilismo como una liberación
 Noticias relacionadas
Pablo J. Ginés

 El final de la trilogía de Christopher Nolan sobre Batman se titula en inglés “The Dark Knight Rises” [“El Caballero Oscuro se alza”], pero en español han acertado, quizá sin darse cuenta, al titular “El Caballero Oscuro: la leyenda renace”. Porque el tema central es el renacer.

Habrá quien siga mis humildes reseñas de películas y que diga que este crítico ve renacimientos por doquier. Otros dirán que “renacer” es una forma de referirse a la estructura básica de cualquier cuento con tres actos: presentación del héroe y la situación; reto que aparentemente mata o derrota al héroe; y renacimiento del héroe que vuelve para vencer. Pues sí, ambas cosas son ciertas: hay renacimientos por doquier y es algo inscrito en nuestra cultura narrativa. Y así debe ser, porque es salvífico para nosotros.

Pero hay más: la película no funciona si se toma como una historia policiaca, una de superhéroes ni siquiera como una de guerra, como se declara en varias ocasiones. Los guionistas dan giros sorprendentes, hacen que el héroe pierda recursos que dábamos por contado, Batman lo pasa realmente mal, pero seguir la película con un enfoque racional, estratégico, no tiene sentido.

Pasan muchas cosas absurdas y grandísimas: la más absurda es el secuestro de toda una ciudad, el encierro de la Policía y esa especie de marcha azul de policías, todos en masa, en una misma calle, un blanco facilísimo para una batalla campal poco plausible. Tampoco son muy creíbles, técnicamente, las dos recuperaciones físicas del protagonista.

Por eso, es evidente que debe leerse en clase simbólica e incluso teológica. Hay dos prisiones: Gotham City es convertida toda ella en una, y hay otra, un agujero oscuro en un lejano país. En las dos se intenta enseñar a los reclusos que no existe la esperanza, que es destructiva: tratar de cruzar el hielo o subir el muro de piedra soñando con la libertad lleva a la muerte. La esperanza, para los líderes de la prisión, se presenta como una forma de tortura. La libertad no existe, es un sueño que mata, pero existe el "haz lo que te dé la gana" (mientras llega la muerte, una "pasión absurda" para todos).

Es imposible no pensar en la caverna de Platón y en sus habitantes, que al final han asumido las sombras y la oscuridad como única forma de vida y matan a quien traiga noticias de luz. El malvado Bane, un hombre que habla y respira a través de una máscara, quiere implantar esa visión en todo el mundo. Lo llama libertad. Como el Joker en la segunda película de la serie, quiere mostrar a Batman que el ser humano –simbolizado en Gotham- es cruel, nihilista y ladrón por naturaleza… y que merece ser castigado. Los ricos tienen excusas para aplastar a los pobres, y éstos la tienen para decretar revoluciones, once-emes o lo que sea y cambiar las reglas, movidos por impulsos.

Bruce Wayne, Batman, tiene que salir de sus prisiones, de su conmiseración y del agujero de piedra. Y lo hace al grito de los presos que ven sólo una esperanza: “renace, renace, renace”, gritan. Y debe dar un salto al vacío y sin cuerda. Debe renunciar a la cuerda para hacerlo. ¿No es eso la fe, alumbrada por la esperanza? ¿No se visualiza así que sólo la sed, la fe, nos alumbra y nos saca del agujero a la luz? Y el que ha visto la luz fuera de la caverna, ¿no debe intentar liberar a los presos, a los ciudadanos de Gotham detenidos por los hijos de la oscuridad, los hijos de la cueva? ¿Y no intentarán estos matar al salvador que habla de la luz, como explica Platón, como vivió Sócrates, como encarna el mismo Cristo? Ya decíamos que es una historia clásica, y por eso poderosa.

Al contrario que en las películas de Spiderman, en las que vemos a los ciudadanos de Nueva York alzarse frente a la tiranía y ayudar a su héroe, en las de Batman el ciudadano de a pie apenas hace nada, y los pocos que hacen algo son policías o gente movida por policías. El Mesías no es el pueblo, que está corrupto y no se alza. Ni era el fiscal del distrito: la supuesta paz de Gotham se construye sobre la mentira que canonizaba a un fiscal que había sido corrupto.

Todo está tan corrompido que la única esperanza es nacer de nuevo.

Ese es el deseo de la hermosa ladrona Selina Kyle. Bruce le propone empezar de nuevo, pero ella dice: “es imposible, cualquier niño con un móvil hoy sabe todo de tu pasado”. Un ansia real de nuestros días. ¿Cómo nacer de nuevo cuando todo mi pasado me persigue, colgado en Internet? ¿No eres tú el hijo del carpintero, no conocemos a tus primos y tus hermanas? Todo eso queda encarnado en un “chip”, el mítico dispositivo “Tábula Rasa”.

Pero al final, para lograr la “tábula rasa”, hay que enfrentar la realidad y luchar contra el mal, contra nuestro pasado. Se puede conseguir renaciendo, no huyendo.

También el joven huérfano policía John Blake lleva tiempo con una máscara de sonrisa y normalidad, pero con el dolor del asesinato de su padre en su infancia. También él tiene que renacer… y asumir una máscara más grande que es real, la herencia del héroe. “Haréis lo que yo hago y cosas más grandes aún”.

Y ¿hacer todo esto, sufrir todo esto, por quién? ¿Por Gotham? Pero ¿hay diez justos en Gotham? ¿Hay cinco? El Acusador (Ras al Gul, el Joker, el Espantapájaros, Bane…) insiste una y otra vez, y sin equivocarse: todos han pecado. Pero en la oscuridad de un Viernes Santo, un ladrón (o una ladrona gato) puede nacer de nuevo y ser santo. La fe y la gracia salvan, no la justicia que aplasta a malvados y a tibios. Sólo así podemos salir de nuestras prisiones. Quizá es sintomático que al final el Paraíso está en Italia.

Enviar por correo
8 Comentarios:
Ryan C.
En México salio titulada como "El Caballero de la Noche Asciende" y en la escena (muy emotiva) cuando Wayne sube por aquella prision, todos gritaban "asciende, asciende", sin duda, concuerdo totalmente con la critica, es una ascención en todos los sentidos y a todos los niveles, el renacer de un hombre y su convicción, esta crítica es muy bien entendida, madura y elocuente. Va mas alla de las escenas de acción y analiza la escencia de la pelicula misma. Saludos
JGQB
Me encantó tu crítica porque la llevastes mas allá de lo evidente. Me parece que la película es muy violenta y al mismo tiempo es muy buena. Crees que con ese final, le hagan otra entrega?
daniel
Hola Pablo, aunque he vuelto de vacacioes, con lo que ello implica, y tengo mucho que leer, he visto tu artículo; para que no digas... renacer, revivir, renovarse, ese es el secreto y la verdadera sabiduría.
María Rosa Gutés Pascual
Como no soy fan del héroe de la capucha de murciélago, he leído esta crítica un poco rezagada, y tentada por el último inciso del titular, que retumbaba en mi mente como un reclamo. Estoy con Weicher. Para que luego se quejen de los católicos: Una decena de críticos como Pablo Ginés y de cada bodrio de película nos hacen una película de culto. Así, hasta nos levantan el cadáver de la industria cinematográfica española. Si yo no voy a ver la película, es sólo para que no me estropee la crítica. Me parece genial. Gotham es una alegoría de la corrupción que nos rodea. Muchos, y son una infinidad, han cambiado su libertad por el pecado y las tinieblas. Sus almas están en poder del acusador de este mundo, que les reprocha el mal que previamente les ha inducido a hacer. El pueblo corrupto no se alza porque el camino del renacimiento a la luz sólo se lo puede mostrar la Iglesia, heroicamente. Y ojo, porque esto sólo es posible en este mundo. Una vez muertos y fuera del tiempo, ya no es posible recobrar la libertad para la luz. El viernes pasado (27 de julio), en EL MUNDO, el crítico de arte Manuel Hidalgo, a propósito de la reciente exposición sobre William Blake en CaixaForum, en Madrid, en la que se incluyen cuadros de George Frederick Watts, y entre ellos, el de "La Esperanza" (que representa una joven sentada sobre un globo terráqueo, con los ojos vendados y cubierta por una túnica en tono verdoso, se inclina sobre la lira de una sola cuerda, que sujeta en ademán de tocarla), recordaba que Chesterton hizo del referido cuadro la siguiente lectura, precisamente en la misma clave de lo que apunta esta crítica: "La Esperanza tiene rotas todas las cuerdas de su arpa, menos una, sin la cual es imposible vivir". Y es que una sola cuerda basta, cuando ésta puede dar tanto de sí. Pero es preciso apretar bien la cuerda.
Silveri Garrell
Se entiende que la Justicia no nos salvará porque la Justicia esta manipulada por la política de turno. Por eso preferimos que nos salga el Batman para que ponga orden en las ciudades por cuenta propia. Dios quiera que algun dia el mismo Batman, como tambien mismísimo Superman, suban al trono del gobierno mundial.
pedrotwo
pues yo no me he enterado de nada, al final no se si te gusta o no, no se si hablas de batman o del codigo da vinci, en fin volvere a leer pacientemente y a aver si hay suerte... de todas maneras gracias
P. Juan Antonio Ruiz J., LC
Pablo, me ha encantado la crítica y me ha hecho que me den más ganas de ver la película. ¡Mil gracias!
Weicher
GRANDÍSIMA CRÍTICA!!! Y OLÉ!!!
8 Comentarios








Enviar
Normas de uso
- Esta es la opinión de los usuarios, no de www.forumlibertas.com.

- Los comentarios contrarios a las leyes españolas, injuriantes o difamatorios serán eliminados, así como aquellos que consideremos que estén fuera del tema o contengan publicidad.

- Los comentarios serán revisados antes de ser publicados.
  Votar:  
Resultado: 3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos3,7 puntos   19 votos
Identificarse
Recordarme              Lo olvidé   |   Registrarse

© 2004-2013 FORUM LIBERTAS | Noticias de actualidad en España
Logotipo de C2C Logotipo de SPC