Una escuela pública de Barcelona quiere cambiar su nombre, Juan XXIII, por el de Rosa dels Vents (Rosa de los Vientos), según un escrito presentado por la Sra. Núria Casadella i Muntaner, presidenta del Consejo Escolar. La razón es que hay un predominio de alumnos extranjeros. Obsérvese las cifras que dan:
Españoles, 20%; de centro y Sudamérica, 70%,; del resto de Europa, 2%, de Asia, 6% y de África, 3%
Ante esta composición, que revela que el 92% pertenecen a una cultura de raíz cristiana, argumentan:
“Ante esta realidad, en la escuela tenemos muy claro que hemos de trabajar por la interculturalidad, teniendo cuidado de uno mismo y de los otros, sintiéndonos iguales y a la vez diferentes, aprovechando el contacto entre pueblos y la riqueza cultural que nos ofrece este marco para llegar a una sociedad plural y respetuosa”.
Y porque quieren ser plurales, respetuosos e interculturales, y en nombre de los españoles, latinoamericanos y europeos, se quieren cargar a Juan XXIII,
El Papa del Concilio y de la Pacem in terris.
Pero aunque no fuera así, aunque el 100% de los alumnos fueran de origen africano o asiático, parece increíble que para sentirse integrados en el país de acogida se deban cargar el nombre de un Papa. Ahora está por ver si el Departamento de Enseñanza de la Generalitat y el Ayuntamiento de Barcelona, que es competente en la materia, aprueban esta aberrante e incongruente propuesta.
E-Cristians se ha dirigido ya a los responsables de la Generalitat, al alcalde de Barcelona, a los grupos municipales y del Parlamento catalán, pidiendo, primero que se frene esta irrazonable demanda, y segundo, que se aproveche la ocasión para poner el nombre de otro gran Papa, Juan Pablo II, a alguna de las nuevas escuelas.
Casi simultáneamente, en otra población importante, Sant Cugat del Vallès, Iniciativa per Catalunya/Izquierda Unida, ha presentado una propuesta para la laicización del municipio, que contiene iniciativas tan originales como pedir que se separe, en la fiesta mayor, la celebración de los actos religiosos de los populares, como si la celebración religiosa no fuera una práctica por definición, popular.. La iniciativa, apoyada por el tripartito fue derrotada por los votos de CiU y el PP. El alcalde de esta localidad LLuís Recoder (CiU) se manifestó abiertamente contrario a la misma. Felizmente, los post comunistas no pidieron la eliminación del nombre del municipio dejándolo en Cugat del Vallès a secas.