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31/07/2006 - Libros
'Memorias de un alemán (1914-1933)', de Sebastian Haffner
Un Estado poderoso exige bajo amenazas la renuncia a amigos, novias, convicciones, la forma normal de saludar, el pasado y el yo... Haffner relata su determinación a no ceder.
Pablo Romero

Escribió en una ocasión el filósofo Ludwig Wittgenstein que a veces es mejor mostrar que explicar. La única forma de intentar equipararse en brillantez expositiva y en precisión conceptual acerca del inmenso valor de Historia de un alemán es reproducir en parte su prólogo. Dice así:
 
«La historia que va a ser relatada a continuación versa sobre una especie de duelo. Se trata del duelo entre dos contrincantes muy desiguales: un Estado tremendamente poderoso, fuerte y despiadado, y un individuo particular pequeño, anónimo y desconocido. Este duelo no se desarrolla en el campo de lo que comúnmente se considera la política; el particular no es en modo alguno un político, ni mucho menos un conspirador o un «enemigo público».
 
Está en todo momento a la defensiva. No pretende más que salvaguardar aquello que, mal que bien, considera su propia personalidad, su propia vida y su honor personal. Todo ello es atacado sin cesar por el Estado en el que vive y con el que trata.
 
Dicho Estado exige a este particular, bajo terribles amenazas, que renuncie a sus amigos, que abandone a sus novias, que deje a un lado sus convicciones y acepte otras preestablecidas, que salude de forma distinta a la que está acostumbrado, que coma y beba de forma distinta a la que le gusta, que dedique su tiempo libre a ocupaciones que detesta, que ponga su persona a disposición de aventuras que rechaza, que niegue su pasado y su propio yo y, en especial, que, al hacer todo ello, muestre continuamente un entusiasmo y agradecimiento máximos.
 
El particular no quiere hacer nada de eso. Está poco preparado para afrontar el ataque del que no es víctima, no ha nacido para ser un héroe, ni mucho menos un mártir. Él es, sencillamente, un hombre normal con muchas flaquezas, y además el producto de una época peligrosa.
 
Así, decide aceptar el desafío; sin entusiasmo, más bien encogiéndose de hombros, pero con la callada determinación de no ceder.
 
(...) Habrá que reconocer que, en conjunto, para tratarse de una persona normal y corriente, sin rasgos especialmente heroicos ni propios de un mártir, este hombre se comporta de un modo muy valeroso. (...) El Estado es el Reich, el particular soy yo».
El inigualable Sebastian Haffner. Éste es, sin duda, uno de los mejores libros escritos en lengua ninguna el pasado siglo. Un testimonio desgarrador y lucidísimo de la deriva totalitaria en la que se vio inmersa la muy ilustrada sociedad civil alemana. Una inercia de insania y maldad, un régimen y una ideología diabólicos.
 
Contemplamos el espíritu de gregarismo individual, la cobardía moral y la abdicación intelectual de todo un pueblo, y su complicidad moral con el crimen, ya sea por acción o por omisión.
 
Y es que el meollo de la cosa no es otro más que la esencia misma de todos los nacionalismos, que como ideologías colectivistas que fueron, son y seguirán siendo rezuman una perversa mezcla de miedo y odio a la libertad individual que, dependiendo del humus en que fermente, lleva directamente al crimen. Y eso en la Alemania nazi, en la Rusia leninista o en las Vascongadas peneuvistas.
 
Pero es también un formidable y emocionante alegato contra el estajanovismo moral más rampante, ése que busca sus orígenes teóricos en la totalitaria moral kantiana basada en el deber, y que empujaba a los ciudadanos alemanes (siempre en nombre del honor, cual lema inscrito en el frontispicio de Delfos) a colaborar con el genocidio que se producía ante sus adormecidas conciencias.
 
Y también contra los que, erróneamente, y bajo el influjo de ese estúpido hálito castrense consideran que todo joven alemán alistado por el régimen nazi contra su voluntad y sus principios estaba en el deber (¿moral?, ¿civil?, ¿religioso?) de acudir a filas sí o sí. Una lección en toda regla.
 
No hay mucho más que decir: compren este libro imprescindible y léanlo. No se arrepentirán. 

Memorias de un alemán (1914-1933)
Sebastian Haffner
Editorial Destino, 2006.
312 páginas
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