Cuando una mujer en España se queda viuda, además de quedarse sola ‘por partida doble’, tiene muchas posibilidades de pasar a engrosar las filas de aquellos que rozan el umbral de la pobreza. De hecho, los jubilados que han enviudado cobran una pensión de hasta un 45 por ciento superior a la de ellas.
Según recientes datos del Eurostat correspondientes al censo de 2001, el porcentaje de personas viudas mayores de 65 años en España alcanza el 31 por ciento. Por cada español viudo había en ese año 4,7 mujeres que habían perdido a sus maridos.
Dentro de este colectivo existe una gran diferencia, sobre todo en los casos de las personas viudas que viven solas, que siempre se decanta a favor de los viudos. Los datos vienen a constatar que, antes y después de enviudar, la reducción de los ingresos tras la muerte del cónyuge es normalmente mayor para las viudas que para los viudos.
Doblemente solas
Además del dolor emocional que supone la pérdida del ser querido con el que has convivido toda una vida, muchas personas sufren también la marginación que se deriva de unos escasos ingresos económicos que, demasiadas veces, rozan o sobrepasan el umbral de la pobreza.
En el caso de las viudas, el hecho de cobrar mucho menos no sólo las hace más pobres sino que también están doblemente solas; solas por la pérdida del marido y ‘más’ solas al tener que reducir su vida social a la mínima expresión, debido a los bajos ingresos que perciben.
Según confirma el Panel de Hogares de la Comunidad Europea, la diferencia en la reducción de ingresos entre géneros es superior en Dinamarca, España, Austria y Finlandia. Los ingresos para las viudas españolas se reducen un 44 por ciento, mientras que este descenso sólo es del 22 por ciento para los hombres.
Las causas
Los principales culpables de las diferencias de ingresos entre ellos y ellas tienen su origen en las fuentes de ingresos y en la legislación sobre pensiones. Las pensiones de jubilación suponen un porcentaje mucho mayor de los ingresos totales para los hombres que para las mujeres.
Así, en España, sólo el 26 por ciento de los ingresos de las viudas provienen de pensiones de jubilación, en comparación con el 88 por ciento correspondiente a los hombres. Al mismo tiempo, el porcentaje por pensiones de viudedad es mucho mayor entre las viudas españolas, para las que supone un 67 por ciento de sus ingresos personales.
Cabe resaltar el hecho de que las pensiones por viudedad son mucho más bajas que las pensiones de jubilación, por lo que las viudas salen siempre peor paradas económicamente.
Según la ley española de pensiones, las de viudedad (que reciben más las mujeres) son un 52 por ciento de la base de cálculo, mientras que las pensiones de jubilación (de las que se benefician más los hombres antes y después de enviudar) en general no cambian.
De hecho, como las mujeres mayores y las que se aproximan a la vejez han dedicado más esfuerzo y trabajo en casa y al cuidado de los hijos que en empresas, la mayoría dependen exclusivamente de la pensión de viudedad. Y así sigue siendo hasta ahora.
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