Comparemos con los resultados del Pew Research Center de 2006 ( http://people-press.org ) sobre la "Generación Y", los norteamericanos que hoy tienen entre 18 y 25 años. ¿Cuales son sus mayores ambiciones?
Hacerse ricos: el 81%.
Ser famosos: el 51%
Ayudar a los necesitados: el 30%
Ser líderes en su comunidad: el 22%
Ser más espirituales: el 10%
¿Desarrollar una filosofía de la vida con sentido? Interesa a un 45%. Lejos queda el 85% de hace 40 años.
Son los resultados de 579 entrevistas a jóvenes de esta edad, en las que se les ha preguntado hasta 75 cuestiones (incluyendo si se han teñido el pelo, llevan pearcings, qué piensan de las uniones homosexuales o de política, etc...)
Los jóvenes sólo conocen a dos tipos de personas: a los ricos y famosos que ven en la TV, en los medios, que llenan su vida a través de la comunicación de masas; y a las personas con las que se relacionan personalmente, que son "triunfadores o perdedores" según que se parezcan a Paris Hilton o a Madonna.

Son los jóvenes de la "Generación Y" o Generación Milenial: nacieron a principios de los 80, y al asomar en el parto se encontraron a papá filmándoles. En todos los momentos importantes de su vida, hay alguien filmándoles. Muchos piensan que su primera relación sexual no es importante, porque si lo fuese habría alguien que les estaría filmando. Es la generación que filmaba en vídeo las vejaciones en la cárcel iraquí de Abu Ghraib porque lo filman todo, todo lo que es intenso, importante... o trata de ellos.
El 84% dice que vive bien; sólo un 14% se quejan de vivir mal. Pero quieren ser ricos y famosos. "Famoso" no significa "subir al estrellato". Significa que tu círculo te aprecia y admira y saben que eres importante. Se sienten importantes, se sienten con capacidad para enriquecerse y marcar la diferencia.
Piden atención personalizada. No entienden que puedan ir a la iglesia tres días, a ver qué tal, y que nadie les venga a saludar y hablar con ellos. Se enfadan si se ausentan y nadie les llama. Quieren ser el centro. Reciben 10 mensajes de sms al día. Si no los reciben, se sienten despreciados. "Si me amases me enviarías más mensajes". No entienden que millones se hayan amado antes del teléfono de bolsillo y el iPod.
Ven que la TV está llena de personajes famosos que no han hecho nada para ser tales: famosos que ni cantan, ni bailan, ni han ayudado a la humanidad... Pero salen en los reality shows, un formato de TV que nació con ellos. "Gente normal" que sale en la TV. "¡Yo también quiero, lo merezco!"
"Los universitarios españoles prefieren ser funcionarios antes que empresarios", titulaba La Vanguardia en portada el pasado jueves 18 de enero. Eso es porque el joven español no ambiciona fama ni riqueza ni marcar la diferencia; no tiene ambición porque no tiene mucha esperanza. Sólo quiere tranquilidad, seguridad y consumir aceptablemente.
En cambio, el joven americano quiere ser rico, piensa que puede conseguirlo y va a ello. Al ir a la universidad -y antes- descubre que se le valora por lo que posee: la ropa que lleva, el ritmo de gastos, la casa que puede mostrar. Quiere ser admirado y aceptado y gastará el dinero con esta función. También valoran la "libertad": piensan que la libertad la da precisamente el dinero. Cuanto más dinero, más libertad. Es lo que ven en los famosos de la TV.
Como tienen que aparentar ser más de lo que en realidad son, el anonimato y la distancia de Internet les ayuda a hacer relaciones... hasta que se conocen realmente en el mundo físico. "Me da miedo el sentido de depresión y vacío que estos chicos puedan tener al crecer", comenta la psicóloga del consumo Kit Yarrow, de la Golden Gate University de San Francisco, comentado el fenómeno el pasado 10 de enero en USA TODAY. "Ponen sus recursos y energía y validación y autoestima en lo que pueda pensar la gente que no es cercana a ellos, es decir, en la fama".
Aún así, el 32% van a la iglesia al menos una vez a la semana (compárese con el 4% de practicantes jóvenes que algunos estudios otorgan a Cataluña). Sólo un 20% dicen ser ateos, agnósticos o sin filiación religiosa.
Esta es la generación que en los próximos 20 años tomará el control en EEUU. Al contrario que los jóvenes españoles, están ansiosos por ocupar ese espacio y no tienen una "generación de mayo del 68" ocupando las poltronas indefinidamente. Muchos quizá se quebrarán cuando vean que el dinero y la fama no dan la felicidad. Otros no lo admitirán, y subirán la "dosis" de dinero y apariencias que piensan les hará felices. Se sienten protagonistas, quieren más protagonismo y le pedirán a la tecnología que se lo proporcione, que les ponga a ellos en el centro. ¿Puede Occidente ofrecer otra alternativa a los jóvenes?
Artículo en Christianity Today sobre los mileniales, previo al estudio del Pew Research Center:
http://www.christianitytoday.com/outreach/articles/meetthemillenials.html
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