¿Hasta cuando se dejarán tomar el pelo?

Lo sabemos, la expresión es muy de estar por casa, pero refleja la realidad más que un gran discurso. Zapatero lleva tiempo gobernando a…

Forum Libertas

Lo sabemos, la expresión es muy de estar por casa, pero refleja la realidad más que un gran discurso. Zapatero lleva tiempo gobernando a base de tomarles el pelo a los ciudadanos; a los que le apoyan, claro está, porque los otros no tienen ninguna responsabilidad. El pasado debate político fue un buen exponente. Lanzó una perdigonada de medidas que después han quedado diluidas o se han transformado en un proceso caotizante, como las ayudas al automóvil.

Uno de sus elementos estrella, el mantra inaugurado por Zapatero, es el del “nuevo modelo económico”. ¿Qué quiere decir con esto? Nadie lo sabe exactamente, pero se vislumbra un poético futuro poblado de ordenadores, economía del conocimiento y energía limpia. No contento con esto, va y en plena campaña electoral promete que “Andalucía será la nueva locomotora económica de España porque será la primera comunidad que desarrolle la máxima inversión con el nuevo patrón de crecimiento, y liderará el cambio en el conjunto de España”.

Después de leer una frase de este tipo, uno se queda con la idea de que nos gobierna un cínico o una persona que podría formar equipo, sin grandes diferencias entre ambos, con la ministra Aído. ¡Qué gran tomadura de pelo! Andalucía, que tal como en su momento informamos, puede llegar a 31 de diciembre con el 30% de paro, va a liderar el desarrollo. Lo que los andaluces deben exigirle al Presidente es que les explique qué medidas, qué políticas tiene a corto plazo, para evitar tal terrorífica cifra de paro, que detalle con qué actuaciones conseguirá reducir ese paro, y cuándo empezarán a notarse realmente los efectos. Si en una determinada sociedad más de una de cada cuatro personas está en paro o lo estará en los próximos meses, hablar de liderar nada es un escarnio.

Como lo es eso del “nuevo modelo”. Discurrir sobre la economía basada en el conocimiento es algo que está de moda y que todo político ha utilizado en alguna ocasión. Pretender que ello sea la base de la política económica española es, sencillamente, impresentable, por dos razones fundamentales: primera porque la economía basada en el conocimiento tiene poco peso en el empleo, y tampoco alcanza una dimensión extraordinaria en su significación en la actividad. Segundo, es un proceso lento, porque las inversiones han de madurar y porque debe producirse una mejora de los niveles de conocimiento de la población laboral y de los estudiantes. ¿Cómo se puede plantear tal objetivo, cuando el fracaso escolar es del 30%, el doble de la media europea, la universidad anda hecha un lío y solo tenemos clasificado uno de estos centros, la Universidad de Barcelona, entre los 150 mejores del mundo? Sin la enseñanza obligatoria situada a un nivel razonable, sin más universidades de excelencia ¿cómo se quiere construir una economía del conocimiento? Eso no quiere decir prescindir de ella pero sí situarla en sus justos términos y empezar la casa por los cimientos, en lugar de por el tejado que es a lo que se dedica Zapatero. Es como aquel personaje que invierte dinero en perfumería para evitar ducharse.
Por otra parte la “energía verde” debe despejar interrogantes básicos como el de las subvenciones, porque crear un sector altamente subvencionado no resuelve el problema económico. Las ayudas que se están dando a la industria fotovoltaica y eólica son la causa de gran parte del déficit tarifario que sufre el sector eléctrico y que repercute en costes energéticos más altos que el resto de Europa, con lo cual el conjunto de la actividad económica se resiente y lo hará todavíamás en el futuro, en la medida que los precios al usuario correspondan realmente a los costes. No es posible plantearse las energías alternativas sin un proyecto global del sistema energético a medio plazo que contemple dos cuestiones fundamentales: las garantías de servicio y unos costes lo más bajo posibles.

Como escribía días atrás Alfredo Pastor, profesor de IESE y ex alto cargo del Gobierno, “no sabemos cómo será nuestra economía en dos décadas, pero sí sabemos qué hay que hacer para que sea lo mejor posible. Un trabajo menos vistoso, desde luego, pero mucho más eficaz que hablar de modelos”. Se refería a algo tan evidente como que las empresas las crean los empresarios, los innovadores, y que lo que hay que hacer por parte de la administración es limpiar el camino de obstáculos, de la infinidad de dificultades que existen para crear algo nuevo, para dar seguridad jurídica a la inversión a largo plazo, para eliminar trabas administrativas, para hacer más flexible la ocupación, para conseguir que funcione el crédito para los proyectos razonables, para liberalizar el mercado de servicios.

El Estado no puede hacer de empresario, ni se va a sacar de la manga un nuevo modelo, es más, no habrá tal. Lo que surgirá de la crisis será un reajuste de los sectores actuales y lo que se ha de procurar es que estosmejoren en productividad, competitividad y valor añadido. Pero esas son políticas serias que requieren decisiones del mismo orden, algo que sin duda está reñido con la forma de entender la política de Rodríguez Zapatero. Mientras, la última estimación de Funcas empeora sensiblemente las previsiones anteriores: este año el PIB caerá un 3,8%, un 25% por debajo de la anterior previsión, y el 2010 será también negativo en un 1,2%,más del doble de lo previsto. Peor imposible.

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