Danos hoy nuestra bioética de cada día

La bioética es una disciplina que nos enseña a comportarnos con la vida. Existe lo que tradicionalmente se ha llamado hombre, cuerpo-alma. Y mis normas deben incluir ambas partes

En la sociedad de las píldoras, píldoras que solucionan desde una enfermedad física hasta un sentimiento negativo o un fracaso temporal, he pensado repartir más píldoras, espero que sanadoras y positivas, para crear una mayor estima por el bien fundamental del hombre: la vida. Y se trata de un bien fundamental, un bien suelo, porque sin vida no hay persona, igual que sin suelo me caería ahora mismo de donde me encuentro. La bioética no es una disciplina lejana, extraña, que cuenta solo para los científicos especializados que “juguetean”, dicho sea sin desprecio, con los componentes básicos de la vida física. Se trata de una disciplina que nos enseña a comportarnos con la vida, eso que nos rodea a todas horas, y en todos los sitios. Y pretendo ver esa bioética desde el prisma de los medios de comunicación, esas gafas que nos muestran, bien o mal, la realidad, y que reflejan, lo queramos o no, la sociedad que nos rodea. Recientemente hemos leído la protesta de una mujer en el Senado, mientras se llevaba a cabo la votación por la reforma (mini reforma) de la ley del aborto. “Libertad para abortar. Mi cuerpo, mis normas”. Dos fáciles sofismas en un eslogan de moda. La libertad no implica hacer lo que yo quiero. Yo quiero volar, y como no puedo hacerlo, no soy libre. Yo quiero estar en Nueva York dentro de cinco minutos, y como no puedo, no soy libre. Libertad significa hacer algo bueno, de acuerdo con mi naturaleza, siguiendo sus normas. Y aquí llega el segundo sofisma. Mis normas las dicta mi cuerpo. Supongamos que es así: mi cuerpo quiere vivir, exige vivir, no puedo ir contra esa exigencia del cuerpo [del niño] porque para el cuerpo {de la madre} constituye un problema. He de respetar las normas de los otros cuerpos. ¿O será que pretendo ser yo el único amo y señor de las normas? Y amén de lo dicho, que la píldora está creciendo demasiado, yo no soy solo mi cuerpo. Existen mis simpatías, mis amores, mis pensamientos, mis ideas, lo que tradicionalmente se ha llamado hombre, cuerpo-alma. Y mis normas deben incluir ambas partes.

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